La dependencia psicológica del tabaquismo

Foto: Lea Aharonovitch(Licensed Under Creative Commons)

Por Rufino Soto

Cuando una persona decide dejar de fumar consigue por la noche al acostarse, sentirse orgulloso del dominio que ha tenido sobre su propia vida, sobre sus propios actos, nada más y nada menos que por haber conseguido pasar un día más sin encender un cigarrillo.

Podríamos decir que fumar es morir a cámara lenta, aunque en sus inicios se consideraba una cuestión de estatus. Hoy en día dejar de fumar incide de forma directa sobre nuestra calidad de vida.

Fumar es una conducta que se refuerza por mil actos personales. Muy habitualmente el fumador hace de esa conducta algo que completa la propia manera de ser. A veces nos cuesta pensar cómo se actuaría sin fumar ya que el cigarrillo queda unido a nosotros como una costumbre familiar. Digamos que pasa a ser el dulce acompañante en los mil detalles de la vida diaria.

En el momento en el que esté convencido de que quiere dejar de fumar y ponga los medios para ello, es cuando usted ha comenzado a dejar de fumar. Ese será el momento en el que habrá establecido la ruptura psicológica con el tabaco. Lo demás es organización y una gran fuerza de voluntad. Se trata de un proceso en el que hay que aprender a resistir las tentaciones y a no recaer en el mismo hábito después de haberlo dejado.

El siguiente punto se refiere a las motivaciones para mantenerse en ese punto y no recaer. Hay que ser rotundo y no buscar justificaciones ni excusas. ¡Si quiere fumar, fume! Pero no se tienda a usted mismo trampas psicológicas para no hacerlo.

Dejar de fumar es posible, no sirve decir que uno no puede hacerlo, todo el mundo puede. Lo que hay que hacer es plantearlo por partes. Previniendo el futuro y controlando nuestro propio comportamiento.

Es importante por eso, primero desear dejar de fumar y después cargarnos de motivación para dejarlo.

Cuando alguien empieza a fumar lo hace por causas sociales y psicológicas y serán estos mismo factores lo que seguirán actuando después, cuando esta persona desee dejar de fumar y crea que no es capaz. En definitiva el cigarrillo es un objeto sobre el que muchos fumadores, algunas veces de manera consciente y otras muchas de manera inconsciente, vierten una gran cantidad de cuestiones personales.

El cigarrillo es para muchas personas el punto de inicio de una conducta social, es como si dijéramos el trampolín sobre el que se impulsan para iniciar ese esfuerzo social. La persona fumadora tiende a proyectar muchas veces sus ansiedades liberándose de ellas, o creyendo que se libera de ellas.

Se tiende a asociar el cigarrillo a ciertos actos, lo que hace que las personas se conviertan en fumadores empedernidos: al acabar un examen, mientras se bebe algo de alcohol, mientras se habla con alguien, mientras se divierte, mientras se relaja tomando el sol, etc.

Todos esos acontecimientos están en definitiva cargando al cigarrillo de significado personal, de fuerza social.

Por lo tanto cuando una persona decide dejar de fumar, debe saber desconectar su vida del tabaco. Es muy importante que se de cuenta de en qué momentos tiende a fumar más, para de ese modo prestar mayor atención a la desconexión que debe hacer con respecto al cigarrillo.

Ricardo Ros – Cómo dejar de fumar en un día


Si estás leyendo este texto es porque tienes el deseo de dejar el tabaco y necesitas unas instrucciones para poder hacerlo sin pasarlo mal. Es muy importante esta idea: generalmente has oído decir que dejar de fumar es un proceso duro y doloroso. No tiene por qué serlo si sigues las instrucciones que te voy a dar y aceptas las herramientas que te voy a proporcionar
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