La curiosidad

Foto: Grace(Licensed Under Creative Commons)

Foto: Grace(Licensed Under Creative Commons)

Por Martha Espinoza

La curiosidad es ese deseo innato en los humanos que nos lleva a desear saber, por decirlo de otro modo se trata de esas ansias por aprender cosas nuevas sobre hechos u objetos. El ejemplo que más claro tenemos a nuestro alrededor está relacionado con los niños, ya que son estos quienes desde una edad muy temprana desean conocer y entender todo lo que los rodea. Para ello se dedican a tocar, a meterse objetos en la boca, a emprender pequeñas escapadas en solitario para investigar nuevos lugares, aunque con la constante mirada de sus padres.

La curiosidad es algo que nos acompaña a lo largo de toda nuestra vida. Toda información que deseamos poseer la conseguimos a través de nuestros sentidos.

La mayoría de los psicólogos consideran que para satisfacer esta curiosidad es imprescindible que contemos con un alto grado de motivación. Por ello defienden la estrecha relación entre curiosidad y activación.

Por activación se entiende el estado fisiológico que experimentamos como capacidad para procesar información, reaccionar ante una emergencia y experimentar una gran variedad de emociones.

Cualquier tipo de distracción jugará en contra nuestra, ya que no seremos capaces de procesar adecuadamente la información. Cuanto mayor sea nuestra predisposición y más atentos estemos, mejor podremos analizar aquello que percibamos, por lo contrario un gran número de elementos y detalles se nos escaparán.

Generalmente tendemos a preferir aquel nivel de activación moderado, ya que un estímulo demasiado complejo nos altera, y uno excesivamente simple puede llevarnos a una situación de aburrimiento y adormilamiento.

Sin embargo hablando de “gustos” personales, no se debe generalizar, ya que las diferencias individuales son tales, que el grado de activación con el que cada uno de nosotros se siente a gusto varía mucho.

De tal modo que podríamos hablar de dos grupos opuestos de personas, por un lado estarían aquellas que buscan incesantemente nuevas sensaciones porque así se sienten más satisfechos, y por otro aquellas que prefieren mantenerse en situaciones en las que tienen todo bajo control y son pocos los elementos que varían entorno a su vida, sin que se le rompan sus esquemas.

En el primer caso se trata de personas altamente sociables y a las que les gusta enfrentarse a situaciones de alto riesgo. En los del segundo caso por el contrario, prefieren mantenerse en aquellos lugares en los que todo es estable y conocido para ellos.

Esto por supuesto es algo necesario, ya que hace que la vida sea más interesante, aunque también es verdad que en muchos casos estas preferencias son heredadas.

También es cierto que la mayoría de nosotros nos sentimos más cómodos en esas situaciones en las que nuestra activación es moderada, porque así mismo, el trabajo o la actividad que debemos desarrollar estará también mejor hecha. Nuestra eficacia aumenta considerablemente en estas situaciones.

Así por ejemplo trabajaremos bastante más a gusto y motivados si nos encontramos tranquilos pero no agotados.



Ricardo Ros – Cómo dejar de fumar en un día


Si estás leyendo este texto es porque tienes el deseo de dejar el tabaco y necesitas unas instrucciones para poder hacerlo sin pasarlo mal. Es muy importante esta idea: generalmente has oído decir que dejar de fumar es un proceso duro y doloroso. No tiene por qué serlo si sigues las instrucciones que te voy a dar y aceptas las herramientas que te voy a proporcionar
Más información

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies