La crisis se inicia de forma brusca y alcanza su máxima expresión con rapidez (habitualmente en diez minutos o menos), acompañándose a menudo de una sensación de peligro o de muerte inminente y de una urgente necesidad de escapar. En la jerga psicológica le llamamos “pseudoangor”, es decir, falsa angina de pecho, ya que sus síntomas son muy parecidos y llena de personas con esta dolencia las consultas de urgencia de los hospitales. Como la mayor parte de estas personas acuden a urgencias de los hospitales, el tratamiento más común es la utilización de psicofármacos, sobre todo ansiolíticos, que calman los síntomas, pero alargan sufrimiento.
Para el psicoanálisis se trata de un trastorno de las relaciones padres-hijo. Otto Rank decía que se debe al trauma del nacimiento guardado en el inconsciente. Sullivan afirmaba que era la madre quien trasmitia la ansiedad al hijo. Desde la psicología cognitiva decimos otras cosas.
La verdad es que no es fácil tener un ataque de pánico si uno no sabe exactamente cómo producirlo, pero existen muchas personas que han aprendido rápidamente la técnica y se han convertido en verdaderos expertos, llenando su vida de miedos y malestar. Esto les lleva a orientar toda su vida a evitar que vuelva a ocurrir, a tener miedo al miedo y provocar, así, nuevos ataques. Las crisis de angustia suelen ser recurrentes ya que esas personas tienen tendencia a malinterpretar las señales fisiológicas normales que continuamente nos está enviando nuestro cuerpo. Nuestro cuerpo está vivo, la sangre circula, los pelos crecen, los órganos mantienen una actividad casi continua… Y eso hace que permanentemente tengamos sensaciones corporales: nos pica y nos rascamos, tenemos un pinchazo y nos cambiamos de postura, notamos un hormigueo y desentumecemos esa zona. Las personas que han tenido una crisis de angustia no hacen eso; si les pica se dedican a observar la picazón, si tienen un pinchazo comienzan a pensar en lo peor, si tienen un hormigueo se centran en él, por lo que los síntomas van aumentando y aumentando… hasta que se hacen insoportables.
¿Cómo es la estrategia típica de una crisis de angustia? Suele ser algo parecido a esto:
Se inicia un bucle Adi–>K–>Adi–>K–>…
El tratamiento de la crisis de angustia con PNL se inicia cambiando esta estrategia. Podemos comenzar examinando las características del mensaje auditivo e introduciendo y automatizando un cambio en las subomdalidades. En segundo lugar, establecemos un autoanclaje, le enseñamos a la persona a crear un anclaje con la sensación contraria a la que siente cuando la crisis (generalmente tranquilidad, seguridad), de tal forma que pueda dispararlo en cuanto note los primeros síntomas. Este anclaje no sólo corta ese ataque en concreto, sino que cortará la conexión psicofisiológica entre el estímulo desencadenante del ataque y la respuesta emocional. Algunas veces enseñamos técnicas de relajación con un anclaje asociado, con la doble finalidad de que la persona pueda disparar el anclaje de relajación al primer síntoma que note y, en segundo lugar, para que ocupe su tiempo haciendo ejercicios de relajación. Mientras piensa en una cosa, no puede pensar en la otra.
Si existen sensaciones psicosomáticas (bola en el estómago o en la nuca, etc) cortamos esas sensaciones haciendo un desplazamiento de sensaciones, sacándolas fuera y eliminándolas. Otras veces es necesario reestructurar su Línea del Tiempo, alejando el pasado o el futuro. La utilización de metáforas es siempre algo muy adecuado y en la mayor parte de las ocasiones trabajamos en trance ligero. Y, por supuesto, siempre hacemos un puente hacia el futuro.
No existen dos casos iguales y hay que buscar la metodología apropiada para cada persona. Pero en PNL estamos acostumbrados a hacer tratamientos a la carta
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Yo he tenido UNA crisis de angustia producto del fallecimiento de mi madre. No sabia de esa sensacion hasta leer este articulo que me ayudo a entender por que ocurren. Me gustaria saber si puede ser causal de muerte. Gracias por su ayuda.
Buenas, yo he padecido desde los 12 años de crisis de angustia y me han diagnosticado Epilepsia. Ahora tengo 40 años y estoy seguro que, de acuerdo a los síntomas y que algunas veces puedo controlarlas, mi problema no es esta enfermedad. En al año 1999, llegué a un estado de locura, pero siguieron diciendo que era producto de la Epilepsia. A quién puedo acudir y qué consecuencias puede presentar mi organismo con éste equivocado tratamiento por tanto tiempo?