¿Quién no ha programado cómo será su vida mientras espera el bus?

Foto: Buqurais(Licended Under Creative Commons)

Por Ana García

La expresión sueño (del latín somnum, raíz original que se conserva en los cultismos somnífero, somnoliento y sonámbulo) se refiere tanto el acto de dormir como el deseo de hacerlo (tener sueño). Mientras la RAE lo define simplemente como el acto de representarse en la fantasía de alguien, mientras duerme, sucesos o imágenes.

En esta vida hay muchas personas que prefieren escapar y evadirse del mundo en el que viven. Prefieren vivir en un mundo de fantasía que hacer frente a la realidad de su vida cotidiana. Estas huidas suelen hacerse de una forma inconsciente, lo que les lleva a caer una y otra vez en lo mismo.

Es importante por tanto ser capaz de distinguir la realidad de los sueños, ya que todas aquellas personas que no logren distinguirlo, caerán constantemente en imaginaciones y sueños.

Confunden la fantasía y la realidad, por eso al final les resulta mucho más complicado solucionar adecuadamente los problemas que se les van presentando en su vida diaria. Por otro lado están aquellas personas que saben mantener un equilibrio, y son capaces de soñar con los pies en el suelo. Algo totalmente positivo, siempre y cuando no se quede en meras ensoñaciones, lo importante es que esos pensamientos le impulsen a actuar en alguna dirección.

Muchas personas optan por vivir en un constante sueño simplemente por evitar caer en la frustración que les producen algunos acontecimientos de su vida, de otro modo viven la vida como algo traumático y doloroso que prefieren evitar a toda costa. Consideran que no les aporta nada ver la realidad, así que optan por ser unos sonámbulos de la vida que les rodea.

Otras personas por otro lado prefieren desconectar directamente en un momento concreto por puro aburrimiento o hastió. Les resulta muy monótono lo que están viviendo y prefieren evadirse a algo que sea de su interés y que les permita hacer pasar el tiempo de una forma más rápida.

¿Quién no ha viajado alguna vez hasta un país remoto en clase de matemáticas?
¿Quién no ha logrado alcanzar su meta más deseada durante una reunión que se alarga?¿Quién no ha alcanzado el éxito en una comida de negocios dónde las horas pasan y pasan sin llegar a nada concreto?
¿Quién no ha soñado despierto mientras escucha la radio o ve un programa de TV que le aburre?
¿Quién no ha arreglado el mundo mientras conduce de la oficina a casa tras una larga semana de trabajo?
¿Quién no ha programado cómo será su vida mientras espera en la parada del bus?

Muy probablemente casi todos habremos contestado afirmativamente a muchas de estas cuestiones, por no decir a todas ellas. Son pensamientos muy recurrentes, que deberían no ser un simple sueño y convertirse, en la medida de lo posible, en realidad.

Esa capacidad de soñar tan grande que tiene algunas personas nos hacen ver el mundo interior tan rico que tienen, así como la tremenda facilidad que tienen para evadirse y recurrir a nuevos “mundos”.

Unas de las personas que entran en este grupo, son todas aquellas que se dedican al arte. Son capaces de tener ideas útiles y llenas de belleza que surgen en su mundo interior: un escritor con una nueva novela, un músico con una nueva pieza, un artista con su nueva obra, etc.

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