La Calibración


La sincronización es la base de la comunicación para la PNL. Consiste en establecer una relación, creando una misma longitud de onda que nuestro interlocutor. Sincronizar significa adoptar los gestos y las actitudes de la persona con la que estamos hablando, con el fin de crear un mimetismo
que nos lleve a un clima de confianza. La sincronización puede ser verbal o no verbal, directa o cruzada, reflejada o desfasada en el tiempo (la reformulación es, por ejemplo, una forma de sincronización). Para conseguir una buena sincronización, tenemos que fijarnos en la posición del cuerpo, los movimientos y los gestos. También podemos sincronizar a través de la voz, del tono, del ritmo, el volumen… Y también podemos reflejar las pausas y los silencios. Podemos sincronizar la respiración, muy útil, por ejemplo, en terapia.

A nivel verbal podemos utilizar el mismo tipo de predicados, usar palabras verbales, auditivas o kinestésicas de acuerdo con los canales sensoriales que utiliza nuestro interlocutor. Podemos, igualmente, utilizar los mismos valores, los mismos criterios, el mismo “espíritu”, el mismo estado de ánimo.

La sincronización permite crear un clima de confianza, pero, al mismo tiempo, permite crear las bases para “guiar” al otro hacia posiciones distintas a la suya. Una vez que se ha producido la sincronización, podemos ir cambiando los parámatros, de tal forma, que será el otro quien nos siga a nosotros. En terapia una vez sinconizado el cliente, se cambian los parámetros para hacerlo salir de su estado hacia un estado más abierto o positivo.

Para poder realizar la sincronización, es imprescindible calibrar previamente a nuestro interlocutor. A cada comportamiento externo le corresponde un estado interno que está asociado a él. La calibración consiste en observar a nuestro interlocutor y recoger información externa sobre su fisiología (la información sobre el lenguaje utilizado por nuestro interlocutor se recoge a través del metamodelo).

La calibración consiste en fijarnos en macrocomportamientos, como los gestos, la posición del cuerpo, la voz (tono, volumen, ritmo…), la respiración (ritmo, profundidad…) y en fijarnos en microcomportamientos, como pequeños movimientos de los músculos (maxilar inferior, entrecejo, apertura de los ojos…), movimientos de la boca (cerrada o abierta, rictus), de la nariz, en la coloración de la piel, etc.

Además podemos observar también el modelo del mundo de nuestro interlocutor, canales sensoriales predominantes, estrategias, metaprogramas, creencias, valores…

Estas informaciones nos permitirán conocer mejor al otro y, en su caso, ayudarle en su proceso de cambio. Cuando alguien recuerda una experiencia que le infunde miedo, por ejemplo, pequeños cambios fisiológicos se producen en alguna parte de su cuerpo. Estos cambios, por pequeños que sean, estarán siempre ahí. La calibración está basada exclusivamente en lo sensorial. Pero es diferente para cada persona. Por eso tenemos que tener cuidado en no imaginarnos, en no alucinar respecto al significado que esos cambios fisiológicos pueden significar, ya que son exclusivos de cada persona.
La calibración, junto con el rapport y la flexibilidad, son los elementos principales que se utilizan en PNL para pasar del estado presente al estado deseado e introducir cambios.

Ejercicio de Calibración
Preguntas más frecuentes sobre Calibración

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1 Comentario

  • hola duenos días muy buen articulo me podrias ayudar con un libro que solo se dedique a clalibrar o ayudarme con un libro mi correo es *********@hotmail.com gracias

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