Ira, ni positiva ni negativa.

Por Milagros María Medina

Todos nosotros experimentamos la ira como una emoción negativa. En muchos casos tenemos problemas tanto para identificarla como para expresarla de un modo adecuado. La forma en la que expresamos la ira depende en gran medida de nuestras circunstancias personales. No exteriorizaremos del mismo modo nuestro enfado ante personas desconocidas que ante nuestra pareja o estando solos.

Este sentimiento no es ni positivo ni negativo, aunque podemos llegar a encauzarlo para que nos ayude a desarrollarnos y mejorar y o por el contrario nos pude llevar a encubrir sentimientos de miedo por ejemplo que no queremos exteriorizar y nos hace perder el rumbo.

Lo primero y más importante es aceptar ese sentimiento de tal modo que experimentaremos una liberación, no es algo sencillo pero sí gratificante que te ayudará a superar ese momento concreto.

Detrás de cada arrebato de ira hay un sufrimiento, una traición, una decepción. Todos en algún momento de nuestra vida nos hemos puesto furiosos, hemos gritado, nos hemos enfadado, nos hemos cogido una rabieta, etc. Sin embargo como personas que somos tenemos que aprender a controlar y canalizar la ira.

Como personas que somos es lógico que nos enfademos y saquemos a relucir nuestra ira, pero como personas que somos también debemos aprender a expresar nuestra ira de un modo constructivo para no hacernos daño a nosotros ni a las demás personas que me rodean.

Lo importante es no llegar a perder el control por completo. Tenemos que hacernos cargo de nuestras propias emociones, tenemos que reconocer que nos hemos alterado pero también darnos tiempo para calmarnos. Es bueno enfrentarse al problema “x” estableciendo límites y aclarando las cosas.

Hay personas que consideran la ira como algo negativo y sistemáticamente niegan su existencia, creyendo que de ese modo la ira desaparecerá. Algo que lógicamente no ocurre, más bien sucede al contrario y el hecho de negar su existencia hace que el problema se agrave y se cree uno nuevo.

La reflexión es el arma que nos puede ayudar a que la próxima vez sea diferente, permitiéndonos aceptar la realidad de nuestra ira y haciendo posible que la próxima vez actuemos de un modo diferente.

Si no reconocemos algo difícilmente vamos a poder dominarlo. ¿Crees que merece la pena actuar así?

Yo creo que la respuesta de todos nosotros va a ser que no.

El auto aceptar ese sentimiento nos ayuda a superarlo y a seguir hacia delante. Es el punto inicial para obtener resultados positivos.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia

Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.

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