Las reacciones inesperadas

Por Patricia Morgades

En muchas ocasiones podemos llegar a sentirnos sorprendidos por nuestros propios sentimientos o por la intensidad con la que se presenta los mismos, ya que nosotros mismos las podemos llegar a considerar como exageradas o por lo menos ciertamente inesperadas. Lo que está claro es que el sentimiento desencadenado debe guardar una estrecha relación con el hecho que lo desencadena.

Así por ejemplo lo que provoca la cólera será algo relacionado con una injusticia, y lo que puede llevar a provocar el miedo podría ser una amenaza, es decir, todo reacción tiene una causa que lo justifica.

En diversas ocasiones llevamos manteniendo una lucha interior durante mucho tiempo, acumulando una carga que en algún momento tiene que estallar. Vamos haciendo la lista de reproches cada vez más larga, añadiendo errores y más errores, sin llegar a darles una salida.

Finalmente esta lista se vuelve demasiado pesada para seguir cargando con ella y así llega un momento en el que estallamos, lo que provoca que en ocasiones no se entienda y parezca que se exagera nuestra reacción, aunque lo más probable es que esta sea la gota que ha colmado el vaso.

No entienden qué pasa, les parece excesivo hacer una montaña por un simple descuido, despiste o malentendido.

Lo que ha sucedido es que no son conscientes de todo el proceso anterior, de todo lo que venía de antes. Ese simple detalle ha sido la gota que ha terminado con la paciencia ya tan desgastada de tantos errores sin una explicación.

Lo que sí es cierto es que cuando una emoción resulta desproporcionada, bien por exceso, bien por defecto, resulta muy probable que no tenga relación con el presente, sino que más bien responda a una situación pasada sin resolver.

Se trata de una reacción adaptada a las circunstancias pasadas y no al presente, la emoción antigua necesita exteriorizarse en relación con el acontecimiento actual y así lo hace.

Al no haber sido exteriorizada en su momento busca una salida y aprovecha la situación presente para darse a conocer ante nuestros ojos y los de los demás.

Ese intento generalmente fallido por inhibir las emociones experimentadas durante un período concreto de la vida (ya sean los supervivientes de una catástrofe natural, de un accidente de coche, de una situación constante de estrés, por la pérdida de un ser querido etc.), no da resultado.

Ya que todo aquello que supuestamente hemos conseguido acallar o olvidar, permanece muy activo en nuestro inconsciente.

Este tipo de situaciones en las que podríamos decir que la emoción no ha sido “terminada”, podríamos hablar de que se nos ha instalado un resorte.

Para acabar con ese resorte lo que hay que conseguir es curar esa herida. Para ello qué mejor que reabrirla, desinfectarla y volver ha cerrarla dándole un sentido concreto a lo que sucedió.

El ejercicio a realizar, es aquel que nos ayude a exteriorizar nuestras emociones en cada momento concreto, para evitar esas explosiones repentinas e inesperadas para algunas de las personas que nos rodean.

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2 Comentarios

  • Muy cierto. Y hay personas que sabes que tienen esos resortes a flor de piel y que hablas con ellas para tratar de curar las heridas y se niegan en redondo. Y cada vez van enfermando más, y su solución es cambiar de pareja, cambiar de vivienda, cambiar de trabajo… sin darse cuenta que el problema está dentro de ellos, y se va con ellos no se queda atrás.
    ¿Cómo hacerles ver que necesitan ayuda y que no piensen que los tratas como si fueran locos, sino que precisamente lo que estás intentando evitar es que se vuelvan locos?.

  • QUÉ CIERTO!! ya cuando explotamos es que hemos llevado muchas anteriores…y las hemos ido acumulando sin resolverlas…y luego nos sorprendemos…esto me recuerda que no hay que ir acumulando platos sin lavarlos…cada día sus propias situaciones….y esto nos haría más sencillo
    todo…ir identificando las “pequeñas molestias”…que si no limpiamos van creciendo…
    Cuántas veces ni siquiera las identificamos y las dejamos pasar….pequeñas injusticias…pequeños detalles que nos lastiman….y les damos permiso de …dolor….chequemos cada instante lo que vamos sintiendo…y si no podemos pidamos ayuda …..observemos qué nos informa nuestro cuerpo…escuchemos atentamente…seamos nuestros propios amigos…nuestros mejores amigos.

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