No nacemos desdichados

Foto: Roald(LCC)

Por Fausto Bacon

Cuando una persona nace, no nace desdichada, se hace desdichada por si misma, aprende a ser así y enseña a los que le rodean a ser así, pero en este caso es mejor elegir un contagio hacia el optimismo y no hacia la desdicha. Es posible aprender e incentivar para ver el mundo de una forma positiva. Esto no quiere decir que no haya problemas, sí que los hay, pero la persona positiva no se deja vencer por ellos. Las dificultades y adversidades forman parte de la vida de todas las personas, pero la forma de enfrentarse a ellas es muy distinta en cada uno y eso es lo que los diferencia.

Al optimista le acompañan y definen palabras tales como ilusión, lucha, alegría, entusiasmo, ánimo, humor etc. Mientras que a la persona pesimista se le puede resumir en un simple adjetivo: oscuro.

Frente a lo que muchas personas opinen, el optimismo puede aprenderse, se trata de una disposición. Mientras que el pesimista se ve incapaz de cambiar y ve la vida como algo catastrófico; el optimista es capaz de aprender de sus errores que le sirven como experiencia para actuar de manera diferente la próxima vez y así acercarse más a su objetivo. El pesimista se auto convence de que no dispone de recursos, lo que le lleva a ni siquiera intentarlo.

Nuestra felicidad no depende de los acontecimientos externos, sino de cómo los interpretamos nosotros. Es algo que depende de cada uno, y no estamos expuestos totalmente a cosas que no podemos controlar.

Si nosotros estamos felices, alegramos a su vez a los que nos rodean, ya que nos hace más tolerantes y nos ayuda a tomar decisiones con mayor facilidad. Relacionado con esto, es imprescindible conocerse, aceptarse y entenderse para alcanzar la tan deseada felicidad.

La relación de la felicidad con el “tiempo” es muy paradójica. Por un lado nos resulta mucho más sencillo estar mal, si sabemos que mañana vamos a estar bien, eso nos da ánimos y nos ayuda a sobrellevarlo. Además, el tiempo pasa mucho más deprisa cuando estamos disfrutando de la felicidad, mientras que las agujas se paran cuando lo estamos pasando mal, es como una resistencia que nos impide avanzar en el día.

Otra paradoja de la vida y en este caso de la felicidad, es que se puede ser feliz en medio del sufrimiento, pero también sucede a la inversa, hay mucha gente infeliz en medio del bienestar, cuando parece que lo tienen todo para lograr ese bien tan preciado y no son capaces de alcanzarlo.

No hay que confundirse y creer que la felicidad consiste simplemente en estar bien, eso no es así, si no todas las personas que tienen cierto bienestar serían felices, y no es así. Hay que hacer cosas que nos llenen la vida, algo muy personal y que cada cual debe determinar.

Lo que tenemos que hacer es buscar y poner ilusión y ánimo en las cosas que hacemos cada día, no caer en el hastío.

Lo que no tenemos que hacer es bombardearnos con pensamientos negativos que deformen nuestra visión de la vida. Ese diálogo interno que todos tenemos, tiene que ayudarnos, no hundirnos con ideas erróneas con interpretaciones de la realidad. Huya de frases y pensamientos tipo:

1. “Cuando me he levantado en el Curso, un grupo de asistentes se han empezado a reír, seguro que era de mi.”Es lo que se conoce como personalización, en el que creemos que todo lo que se dice se refiere a nosotros.

2. “¿Y si esa misma enfermedad se le desarrolla a mi hermano?” Cuando nos enteramos de cualquier enfermedad o catástrofe, hay personas que tienden a pensar que eso mismo va a ocurrir a alguna persona concreta de su entorno.

3. “Siempre me va a ocurrir lo mismo, no voy a ser capaz de aprobar el carné de conducir.” De un acontecimiento concreto, se extrae una conclusión generalizada que lleva a pensar que siempre va a ser así.

4. “Hubiera estado muy a gusto si el menú de la cena hubiera sido de mi gusto.” Damos mucha más relevancia a los aspectos negativos, nublando y olvidando los positivos.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia
Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.


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