El halcón y el hombre

rainning

Metáforas

Un hombre estaba trabajando en su huerto situado al borde del desierto de Arizona.  Ya estaba oscureciendo, cuando escuchó a lo lejos el ruido de unas motos y vio aparecer un grupo de “Ángeles del Infierno”.  Le dieron una paliza, lo ataron a una de las motos y lo condujeron al desierto donde lo abandonaron moribundo.  El hombre logró sobrevivir, y cuando el sol comenzaba a asomar por el horizonte, recobró la conciencia.

Sabía que, en el desierto, el sol era la muerte. Sin comida ni agua ni cobijo no tenía ninguna posibilidad de sobrevivir Entonces vio a su lado un pequeño arbusto. Se arrastró hasta debajo y se protegió del sol bajo la pequeña sombra que le proporcionaba. Se sintió desesperado: nadie sabía que estaba allí.

En ese momento, vio un halcón posándose sobre una rama del arbusto. Para el asombro del hombre, el halcón le habló:

-¿En qué puedo ayudarte? -preguntó.
Atónito, el hombre respondió:
-Me muero de sed, tengo la boca y la lengua inflamadas. Necesito agua para sobrevivir
-Mira detrás de ti -replicó el halcón-. Allí hay una serpiente. Síguela, porque ella sabe cómo encontrar agua entre las rocas. Así podrás beber

Más tarde, el hombre volvió al arbusto y el halcón regresó al día siguiente:
-¿Cómo te encuentras? -preguntó el halcón.
-He bebido agua, pero necesito comida para sobrevivir,- el agua sola no basta.
-Quédate aquí en silencio y espera a que pase el antilope. Síguelo: te mostrará dónde hay cactos que puedes comer

Y así fue: cuando el hombre siguió al antílope, encontró comida y sació un poco el hambre. Ya más recuperado y en forma, regresó al arbusto, donde también apareció el halcón:

-¿Puedo ayudarte en algo? -le preguntó

-Sí -replicó el hombre-. Aunque he bebido y comido, aún necesito sal para sobrevivir ¿Dónde puedo conseguir la sal que necesito para vivir?
-No temas -le dijo el halcón-. El zorro también la necesita. Si le sigues te llevará a unas rocas que lame y de las que consigue la sal que necesita.

El hombre siguió el consejo del halcón, pero al día siguiente, cuando regresó al arbusto en que se cobijaba, lo encontró quemado, y todo lo que quedaba de él eran unas cuantas ramas carbonizadas.

¿Qué voy a hacer ahora? -se dijo el hombre desalentado-. Sin cobijo me quemaré y moriré”

De repente, el hombre se dio cuenta de que, cada día, cuando seguía a los animales, había salido del desierto. Había aprendido a encontrar comida, agua y sal. Sabía cómo sobrevivir Entonces reparó en los ricos colores del cielo que el sol, ahora bajo en el horizonte, reflejaba, en el azul, violeta y oro del propio sol. Escuchó el exquisito canto de los pájaros a lo lejos y sintió gran paz y gozo.

-¿Te enseño el camino de vuelta a casa? -le preguntó el halcón.

El hombre pensó durante un instante y después contestó: -Creo que me voy a quedar un poco más.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia

Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.

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