Guión previo para un formador

Foto: Sergio(Licensed Under Creative Commons)

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Por Sheyla Walker

Trataré de establecer en este artículo, de la manera más concisa que me sea posible, aquellas ideas básicas que deben regir en todo momento la labor de un formador, sobre todo la labor previa a la formación propiamente dicha.

Como en toda actividad humana la formación de un formador no es tarea de un día. El perfeccionamiento, alcanzar la excelencia en cualquier disciplina, no es tarea fácil. Requiere entrenamiento, disciplina, y sobre todo una preparación, un duro trabajo, anterior a la realización de cualquier curso.

Con todo esto se puede elaborar una buena base para que llegado el día en que el formador deba enfrentarse a sus alumnos lo haga con la maestría y facilidad con que todos los buenos profesionales saben desempeñar su trabajo.

En primer lugar es imprescindible plantearse cuales son los objetivos del curso, sus prioridades. Además deben prepararse los baremos que se van a utilizar para medir el grado de consecución de los mismos. Para ello, suele ser muy corriente utilizar un formulario que los alumnos deben rellenar de manera anónima, en el que al final del curso se valorará tanto los contenidos, su utilidad, la manera de enfocarlos, las cualidades comunicativas del formador y sus conocimientos, hasta lo adecuado o inadecuado de las instalaciones físicas y del material utilizado.

Todo esto es evaluable y debe ser tenido en cuenta. Como también debe ser tenido en cuenta la propia opinión del formador sobre todos estos aspectos.

Igualmente es imprescindible evaluar quienes van a ser los alumnos, cual es su base, cuales son sus expectativas, qué relación existe entre ellos, si se conocen o no, o cual es su motivación respecto a ese curso.

Es importante analizar también los valores y creencias del formador mismo, su motivación, su conocimiento de la materia y sus propias expectativas al respecto.

Un formador motivado y con un buen estado emocional es prácticamente garantía de éxito.

Un formador con un mal estado de ánimo y desmotivado transmitirá su malestar y falta de ganas al resto de los participantes. Influirá de tal manera en el desarrollo del curso que este será un completo fracaso. Quizás todo lo demás pueda suplirse.

Otro aspecto previo importante que un buen formador debe cuidar es la elaboración, el diseño del curso: sus partes, su estructura, etc.

Un buen diseño debe compaginar una estructura rígida con unas partes bien diferenciadas, unas generalidades fácilmente reconocibles y asimilables, con una flexibilidad que permita continuas aportaciones por parte de los participantes. Se debe favorecer la participación de los alumnos siempre dentro de la estructura general del curso.

Obviamente el formador debe dominar la materia de tal manera que pueda sin problemas pasar de la anécdota, del ejemplo más particular, a la formulación teórica más general y viceversa.

Las continuas aportaciones de los alumnos podrán ser óptimamente aprovechadas si el formador domina de tal manera la materia que pueda pasar de lo particular a lo general aprovechando los ejemplos para anclar los nuevos conocimientos.

Para un mayor aprovechamiento y agilidad se impone, por lo tanto, que el formador memorice las partes más importantes así como las ideas principales que quiere transmitir y las líneas argumentales generales que piensa seguir.

El llevar un buen guión aprendido siempre favorece la improvisación. Las propias habilidades comunicativas de cada formador harán el resto. Es indudable que existen personas que ya tienen esas habilidades innatas, poseen ese don, pero para los que no lo tienen siempre les queda el recurso de que existen técnicas que pueden ayudarles a desarrollar esas habilidades.


Varios autores – Nuevos enfoques en educación

Podemos utilizar una analogía para explicar la forma en que podemos aumentar nuestros estilos de aprendizaje. Cuando vamos a pescar no se nos ocurre ir con un sólo anzuelo, seria absurdo algo así, porque si lo perdiéramos estaríamos desperdiciando todo el día. Igualmente, si fuéramos con un sólo anzuelo tampoco podríamos pescar diferentes tipos de peces, ya que hay distintos anzuelos apropiados para cada tipo de pescado. Tendremos más posibilidades de éxito cuantos más tipos de anzuelos llevemos en nuestra bolsa. Esto, que es algo evidente para ir a pescar, parece que no lo es tanto para bastantes estudiantes a la hora de ponerse a utilizar sus estilos de aprendizaje.
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