Guía para padres en situaciones de duelo con niños

Foto: Steve(LCC)

Por Jessica Riveri

A veces, la vida nos sorprende con pérdidas que son significativas en el contexto de familia. Este artículo brinda ciertas orientaciones para cuando, como madre o padre tienes que acompañar a tus hij@s en tales procesos. Son criterios para acompañar situaciones de duelo:

  • Cuando les comuniques a tu(s) hij@(s) lo ocurrido, háblales al alma, en pocas palabras, desde lo esencial de los hechos. La mente es la que necesita información, causas, detalles y hechos, entonces,  es necesario que como padres precisemos sólo lo esencial  en el mensaje y enfaticemos que ya habrá un momento para esos temas.  Cada persona reacciona de manera diferente, algunos pueden retraerse, otros activarán los pensamientos y la búsqueda de información, otros pueden reaccionar sin mediar un manejo emocional y asociarse al dolor. También, pueden asombrarnos por su sabiduría y centramiento, en calma, apertura y contención.
  • Crea un espacio de contención, cualquiera sea el patrón de respuesta que se desarrolle, delimitando un espacio privado donde exista un nosotros.  Realiza alguna acción compartida, que promueva la vivencia de hogar e intimidad. Prepara la salida al mundo, creando un espacio de intimidad familiar, como antesala para enfrentar las situaciones venideras que serán difíciles: velatorio, funeral, entierro. Al ser éste un momento de mucha presencia social, cuida lo sagrado de  los espacios de familia. Para ello, realiza momentos de rezo, oración, silencio, de compartir, de descanso.
  • Para poder contener a tus hijos, pon atención a tu estado emocional personal. Es necesario que tú como padre mantengas una actitud calma y de conexión a la base de tu comportamiento. Liderarte, para así contener y liderar a tus hijos. Toma consciencia de qué es lo que necesitas en este momento para ser capaz de pararte como padre/madre en centramiento. Quizás espacios de oración, de silencio, de compartir con seres queridos, de llorar en un lugar privado, sean de mucha utilidad.

Las personas pueden experimentar dolor y centramiento, rabia y centramiento, impotencia y centramiento, desconsuelo y centramiento, negación y centramiento. La “Y” marca una diferencia. Vivir el duelo preservando el equilibrio interior es esencial, de manera de mantener el rol de protección y liderazgo como padres.

  • Crea conexión con lo espiritual, independientemente de si profesas una religión o no, situando a tus hijos como  parte de un sistema mayor, que tiene su sabiduría e inteligencia. Para los tibetanos, dentro de un proceso de muerte, un fallecid@ demora 40 días finalmente en partir. Esos  días prende velas por quien parte y por quienes quedan en la vida… 10, 20, 50  ó más años, como símbolo de un caminar saludable y luminoso de todos.  Este es sólo un ejemplo, y tú puedes practicar otros, que hagan sentido a quienes lo realicen.

Devela el misterio de la vida y la muerte. Apela a nuestra pequeñez ante los hechos, ante la vida y por supuesto, la muerte. Somos pequeños en el universo y ante el misterio de Dios, la Vida y la Muerte.  Esto mitiga actitudes de soberbia y/ o adscribirse mucho poder, por ejemplo en expresiones como: “esto pasó por mi culpa”,  “yo podría haber hecho algo más”, “no me despedí”, etc., expresiones que lo único que generan es una profundización en el dolor, rabia e impotencia y depresión.

  • Atiende a las necesidades individuales. No todos vivimos las pérdidas de igual manera. Algunos son extravertidos, otros son introvertidos; algunos son de pensamientos, otros de sensaciones y emociones; algunos enfatizan los hechos externos, en tanto otros, las vivencias interiores y, por supuesto, de aquí se derivan múltiples combinaciones. Cuida que cada hij@ reciba la nutrición que necesita según sus necesidades.
  • Contén la manifestación de las emociones, como también los estados disociados y de congelamiento que se podrían presentar, sin juicios ni con el deseo de cesarlos o incrementarlos. Acompaña la individualidad de cada uno de tus hij@s en conexión. Permite que las emociones sigan su curso, y confía en la sabiduría de la vida. Ninguna emoción que es contenida durará eternamente. La muerte es, sin duda un hecho significativo, que algunas veces adquiere connotación de trauma; sin embargo, la humanidad da cuenta de la capacidad de resiliencia, esto es, de digerir hechos difíciles y recrear nuevas opciones de vida.
  • Entrega guías de acción a quienes están involucrados. Prescribe el auto-cuidado, el cerco protector y la guía interior para tomar sólo lo que nutre y que sea acorde con las necesidades propias de este proceso. El cerco protector es el caparazón de la tortuga, donde se tiene control de la salida y entrada de las interacciones, y se cuida de estar en un espacio de protección y cuidado. Evite que tus hij@s salgan al exterior ‘cual tortuga desnuda’.

Es usual que en estas ocasiones haya muchas personas presentes y tengan una  diversidad de comentarios ante la muerte, opiniones e interpretaciones. Algunas son favorables para elaborar un duelo, otras no.

Pide ayuda a familiares y amigos para que realicen esa función auxiliar de contención/ ángeles guardianes. Pues en esos momentos no siempre estaremos con toda la capacidad de alerta sobre loa hij@s. En la medida de lo posible, delega los trámites  administrativos del funeral, para que estés más plenamente disponible para ell@s.

  • Siembra confianza en el futuro y certeza en la fuerza de la vida. Releva su membresía a los vivos. En ocasiones, por amor ciego se desea inconscientemente seguir a quienes ya han partido, perdiendo la conexión a la vitalidad (depresión), entonces, con firmeza promueve la confianza en que “después de la tormenta, siempre sale el sol”. Y que así como el sol es fundamental para la floración de la primavera, la lluvia es también parte constitutiva del camino hacia una buena vida.

Los primeros momentos y días son fundamentales en orientar el proceso; luego, como toda pérdida, vendrá el duelo, que tomará un tiempo. Serán emociones de pena y tristeza, de rabia, frustración e impotencia, negación en otras, las que nos irán visitando, hasta que finalmente, se establecerá la paz de la aceptación.

“Toda herida sana, si la dejamos sanar”

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia
Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.


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