Grupos creativos

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Por Jean Jaffe

Para Albert Einstein la capacidad de crear, de imaginar algo nuevo era más importante que el propio conocimiento. Lo cierto que es que la imaginación y la creatividad disponen de un trampolín que es el del conocimiento de las cosas. Sin embargo, estas afirmaciones lo que realmente remarcan es la importancia de encontrar nuevos caminos, nuevas soluciones par los viejos problemas dentro de nuestro mundo.

Pero ¿cómo podemos controlar el proceso de generación de ideas dentro del complejo mecanismo de una organización?

No podemos olvidar que toda organización tiende a convertirse en un organismo vivo que se resiste de manera activa contra cualquier tipo de cambio o de innovación.

Toda organización humana tiende conservar una serie de maneras de hacer la cosas y a aspirar a que nada ni nadie se las cambie. Si las cosas ya funcionan bien ¿para qué vamos a cambiar?

Contra esto y mucho más debe luchar la innovación, la creatividad, las nuevas ideas.

Las cosas son como son porque las hemos hecho así. No hay otro secreto.

Los grandes inventos han hecho cambiar el rumbo mismo de la historia haciendo que las cosas sean de diferente manera a como hubieran sido sin esos descubrimientos, sin esos nuevos inventos.

La expansión de los EEUU por el salvaje Oeste no hubiera sido lo mismo sin el ferrocarril, los grandes conflictos modernos hubieran sido muy diferentes sin las armas de fuego, o las relaciones entre los distintos países no serían lo mismo sin los medios de comunicación modernos.

Contemplamos sin emoción cientos y miles de artilugios que con su modesta existencia han cambiado la manera que tenemos de contemplar la vida: desde el sacacorchos a la fregona, del bolígrafo al automóvil, de la bicicleta a internet, de la pinza para tender la ropa a la olla rápida.

Nada de esto existiría si nadie lo hubiera inventado.

Todo parece que está así desde siempre, pero nos olvidamos que en todos los casos hubo una primera idea original que tuvo que vencer una gran hostilidad para imponerse y ayudar a cambiar la fisonomía del mundo.

Son tantos los obstáculos para que una idea pueda traspasar todas las trabas y barreras hasta alcanzar el éxito dentro de una organización que se ha llegado a hablar de “embudo” dentro del mecanismo de generación de ideas.

Está generalmente aceptado que cualquier persona dispone de una capacidad creativa, pero por una u otra razón no todos los individuos desarrollamos esa capacidad de igual manera. Por eso podemos hablar de que existen una serie de características especiales de las personas creativas.

La originalidad, la flexibilidad mental , la curiosidad por las cosas nuevas, la tolerancia, la visualización, la persistencia o la insumisión hacia lo comúnmente aceptado son algunas de estas características especiales que distinguen a la persona especialmente creativa de la que no lo es.

La creatividad individual es, sin duda, la base de cualquier tipo de cambio que podamos imaginar en nuestro mundo, sin embargo actualmente se han desarrollado dentro de algunas organizaciones una serie de equipos de personas especialmente destinados a generar nuevas ideas con el fin de aprovechar tanto la imaginación individual como la colectiva: son los grupos creativos.

Dentro de una organización podemos encontrarnos con distintos tipos y niveles de creatividad grupal. Alguna organizaciones son creativas por sí mismas, casi sin darse cuenta. Otras, por el contrario, pueden pensar que son altamente creativas, pero de hecho no lo son. Nos encontramos también con otro tipo de empresas en las que la creatividad puede estar presente en determinadas áreas y departamentos sin que, sin embargo en otros exista ni la más mínima presencia de ella.

Por último, podemos también constatar la existencia de organizaciones poco creativas y que asumen esa falta de creatividad contratándola fuera de ellas.

Dentro de esta última clase tenemos un claro ejemplo en las entidades bancarias, muy creativas en lo que se refiere a nuevos productos bancarios, pero con una nula creatividad en comunicación externa con lo que deben contratar a otras empresas externas para vender sus productos: agencias de publicidad que diseñan sus logotipos, papelería o campañas en televisión o prensa, auditores externos que potencien la productividad de los empleados, asesorías de imagen para sus directivos, etc…

A pesar de que todas las organizaciones están ansiosas por descubrir nuevos caminos y encontrar nuevas ideas que les ayuden a generar mayores beneficios, existen muy pocas que sean capaces de controlar y dirigir esa producción de ideas.

Cuanto mayor número de ideas se generen dentro de una organización, podemos decir que habrá alguna de ellas con posibilidad de ser llevada a la práctica, puesto que muy pocas de ellas serán capaces de salvar la criba a la que serán sometidas por los diferentes niveles de decisión dentro de la organización.

Podemos afirmar de sólo una de cada mil ideas será capaz de salvar todos esos mecanismos y culminar con éxito. Se requiere una gran cantidad de ideas para encontrar una sola que sea explotable y que culmine con una mejora dentro del funcionamiento de la organización.

Últimamente se ha hecho muy popular entre muchas organizaciones y empresas el que todos los empleados puedan tener sus mecanismos para hacer llegar sus sugerencias de mejora a los órganos de decisión.

La idea no es nueva puesto que las grandes empresas norteamericanas lo llevan haciendo desde hace más de cuarenta años, pero la generalización de estos mecanismos ponen de manifiesto el interés que para toda empresa tiene la generación de nuevas ideas.

Otra técnica también explotada por la empresas es el llamado buzón de sugerencias para clientes. ¿Qué le han parecido nuestros servicios, o nuestro productos? ¿Qué aspectos cree usted que debemos mejorar? Cualquier sugerencia será bien acogida. Ayúdenos a mejorar.

Aunque este tipo de técnicas está muy extendida, en muchas organizaciones se hace imprescindible contar con un equipo creativo de producción.

Se han estudiado algunas de las características que deben cumplir estos grupos creativos y que vamos a exponer a continuación.

El número de personas ideal para esta serie de grupos es entre seis y doce y con una relación de igualdad entre ellos, no deben crearse por tanto jerarquías que bloqueen la comunicación.

Los objetivos de las reuniones deben ser lo más claros y concretos posibles para evitar la dispersión en la medida de lo posible.

El lugar de la reunión debe ser espacioso, luminoso y bien ventilado.

Los individuos se reunirán alrededor de una mesa redonda, ya que favorece el intercambio de ideas y la comunicación entre todos los miembros del equipo.

La comunicación debe ser lo más llana y franca posible, nada debe ser descartado. Se debe fomentar la espontaneidad y el intercambio de diversos puntos de vista. Toda aportación debe ser entendida como valiosa porque detrás de cualquiera de ellas puede estar la idea que están buscando.

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