La expresión no verbal

Por Mary Rouke

Seamos conscientes o no de ello, una cosa está clara, y es que la primera impresión que tenemos al conocer a una persona suele ejercer un peso importante en la opinión que nos formamos de ella. En este primer momento cobran especial relevancia elementos relacionados con el aspecto físico, y muy especialmente con el rostro. Las palabras iniciales parece ser que quedan en un segundo plano.

En muchas ocasiones esta primera impresión que nos creamos de una persona se debe simplemente a prejuicios personales o culturales. Así por ejemplo, una persona con la boca abierta, según la creencia popular, denotaría necedad.

Sin embargo debe quedarnos claro que esta primera impresión basada en la apariencia física resulta muy engañosa para la mayoría de los mortales, y por lo tanto no deberíamos fiarnos demasiado de ella.

La mirada es uno de los elementos que juega un importante papel en este juego de expresión no verbal.

Además supone un instrumento valiosísimo que nos ayuda a percibir la mayoría de los signos que se producen en la comunicación no verbal.

También es cierto que con una mirada una persona puede decir muchas cosas: ya que puede expresar oposición o coincidencia, amistad o antipatía, una situación de dominación o dominio etc.

Mediante los gestos de nuestras manos también damos a entender muchas cosas ya que no solamente suponen un refuerzo en la expresión no verbal, sino que sobre todo, sirven para acentuar la expresión de las emociones.

Esto así mismo tiene rasgos culturales, así en otros países, la abundancia de gestos se suele asociar con una clara dificultad de expresión verbal.

Mediante gestos manuales podemos dar a entender muchísimas cosas a nuestro interlocutor, ya sea nerviosismo o turbación con movimientos constantes y repetitivos, dominio y confianza cuando se mueven poco, que pedimos la palabra en una reunión, señal que dirigimos al conductor de autobús para que detenga su marcha y nos deje subir etc.

La sonrisa forma otra parte importante en este juego gestual. A todos nos complace que nos reciban con una sonrisa, y por supuesto esperamos que esta sea sincera. La única sonrisa que nos puede sobresaltar es aquella que procede de alguien que no nos fiamos, ya que nos desconcierta.

Sin embargo este mismo gesto esconde significados muy variados, que van desde la sonrisa amable y sincera, hasta la sonrisa estúpida o fría.

Finalmente la mímica de una persona también puede ayudarnos a entender qué está pasando por su cabeza en esos momentos.

Esta mímica puede expresar tristeza, alegría, enfado, asqueo etc. Sin embargo una cosa es lo que exprese su cara y otra lo que realmente esté pensando. Es por eso que los expertos deducen que la mímica verdadera desaparece en cuestión de cinco segundos, no más.

Por lo tanto una mímica excesivamente prolongada puede ser simplemente una máscara tomada por su interlocutor para no darle a entender lo que realmente está sintiendo.

En definitiva nos damos cuenta de que no solo nos expresamos mediante palabras orales o escritas, sino que nuestros gestos y actitudes suponen un elemento más en lo que decimos.

Por lo tanto lo hombres nos valemos tanto de la comunicación verbal como no verbal.

 

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