Estimulación o sobreprotección

Foto: Hazelden(LCC)

Por Peter Stern

Hay muchos padres que se quejan de que un niño que casi ya hablaba normalmente o que no se hacía pis en la cama, comienza una etapa de regresión en la que vuelve a mojar la cama, reclama el chupete que ya había dejado, se vuelve mimoso e incluso vuelve a hablar como un bebé. Este tipo de actitudes suelen estar marcadas por determinados acontecimientos traumáticos para el niño, cambios en su entorno que le exigen un nuevo esfuerzo por adaptarse: el nacimiento de un nuevo hermanito, el comienzo de la escuela, la desaparición de un ser querido o un cambio de residencia.

La repuesta de los padres no suele ser muy variada. Más bien existen únicamente dos posibilidades enfrentadas entre las que se mueven por pura intuición: sobreproteger al niño consintiéndole todos estos “nuevos vicios” o todo lo contrario, mostrarse duros e intransigentes ante este cambio de actitud.

Está claro que tanto la radicalidad de una postura como de su contraria no son del todo adecuadas. Ni podemos mostrarnos excesivamente rígidos e intransigentes con el niño, ni podemos consentírselo todo.

Consentírselo todo es consentir su regresión; que el niño no luche por superar esas fases, por conseguir nuevas metas evitando que tome sus propios riesgos, que cometa sus propios errores, sepa adaptarse a la realidad y se convierta en un ser cada vez más autónomo.

Ser excesivamente duros con el niño es no comprender su situación el trastorno que ha supuesto para él un cambio. No olvidemos que la comprensión y el amor también se enseñan.

En las primeras fases de su vida el niño se encuentra completamente protegido en su ambiente. Sin embargo, más tarde el proceso de crecimiento y maduración personal exige tener acceso a nuevas posibilidades: andar, hablar, explorar el mundo que les rodea, experimentar nuevos sabores, olores y sensaciones.

Más tarde, su desarrollo integral exige nuevos retos: comer o vestirse solos, andar en bicicleta, leer y escribir, etc…

En algunos casos la actitud de los padres no suele ser la más adecuada.

Asesorados por auténticos “manuales de manejo”, hay algunos padres que se ponen “nerviosos” si el niño no consigue estas metas en el plazo establecido por el citado manual o como ya hemos mencionado experimentan regresiones en algunos de sus logros.

No podemos equivocarnos y pensemos que aunque la estimulación de niño para que haga determinadas cosas es muy importante, cada niño tiene su propio desarrollo diferenciado de los demás. Unos aprender a andar o a hablar antes que otros, pero todos terminan haciendo las mismas cosas. Unos son más precoces en unas cosas y más tardíos en otras.

En el sentido contrario nos encontramos con padres sobreprotectores que no dejan que sus niños se equivoquen, se tropiecen o se caigan, es decir que se desarrollen como individuos autónomos.

Estos padres fomentan el infantilismo de sus niños impidiéndoles su desarrollo. “¡No toques eso! ¡Bájate de ahí que te vas a hacer daño!”

Este tipo de actitud es muy cómoda para los padres que al prohibir a su hijo cualquier tipo de asunción de riesgo se evitan a sí mismos cualquier tipo de sobresalto.

Con esto no queremos decir que haya que correr riesgos innecesarios sino que dentro de un orden lógico nuestra actitud debe ser más observadora y correctora de los errores, y no represora.

No siempre vamos a poder estar protegiéndolos y si no les hemos estimulado a ser autosuficientes el golpe más tarde será mayor.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia
Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.


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1 Comentario

  • LOS QUIERO FELICITAR POR SU AMPLIA INFORMAACION,, Y PODRIAN ORIENTARME ME VOY HA CASAR CON UN PAPA SOLTERO QUE TIENE UNA NIÑA DE 12 AÑOS CON AUTISMO Y ESTOY EN LA MAYOR DISPOCICION DE APOYAR EN TODO., COMO PODRE AYUDAR ´PARA LA EDUCACION DE LA ADOLECENTE LES AGRADECERIA SU AYUDA MUCHAS GRASIAS X SU ATENCION

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