Equilibrando las emociones, en el mundo del cáncer de mama

salvamentoPor José Ovidio Salinas

Mi amiga Silvia (nombre ficticio) y su madre estaban muy vinculadas, como única hija, vivían en un ambiente de comunicación constante, Silvia administraba su tiempo para atender a su familia y a su madre, quien padecía diabetes como enfermedad crónica de base, desafortunadamente, las complicaciones se presentaron, primeramente amputación  de una pierna, después daño renal, hasta que ocurrió lo inevitable.

Pasteur, creía que la causa de las enfermedades eran solo los microbios, pasó media vida discutiendo con Claude Bernard (que defendía la importancia del equilibrio del medio interno) Cuando Pasteur estaba en su lecho de muerte, dio la razón a Bernard: “Dijo, tiene razón, la semilla no es nada; el terreno lo es todo”.

Silvia sufre el fallecimiento de su madre en el mes de Enero del presente, “se acabó mi mundo” solía decir llena de dolor, viviendo su duelo deprimida, melancólica, apartada de todo contacto fuera de su esposo e hijos.

En abril, se practica una mamografía de rutina y se le detecta un nódulo en la glándula mamaria derecha, que aún no era palpable, le explicamos, que por sus características debía ser extraído, la angustia se apoderó de ella, ¿voy a morir, cuánto tiempo me queda? preguntaba ansiosamente.

Tras la cirugía, el reporte fue muy positivo, “cáncer en etapa incipiente, sin extensión”, la extracción prácticamente fue completa, conservando su mama.

Silvia aún intranquila, se preguntaba ¿Por qué yo? ¿Y si esto reaparece?
¿Y si me están mintiendo?

Abrumada por los acontecimientos, Silvia aún se preguntaba si todo lo que estaba pasando, era producto de una pesadilla y un sentimiento de culpa la martirizaba ¿me habré causado yo misma este cáncer?

La incertidumbre la inquietaba fuertemente, sin embargo, estaba por recibir una información que podría convertirla positivamente y conducirla a esa metamorfosis que de alguna forma todos buscamos, para darle sentido a la vida.

Silvia recibió en su habitación del hospital, la visita de dos Promotoras Voluntarias, (Grupo de Sobrevivientes de Cáncer de Mama) después de presentarse, le explicaron el motivo de su visita, “ofrecerle una amistad solidaria, en un grupo de mujeres que como ella, fueron diagnosticadas con cáncer de mama” Iniciaron por explicarle, que la entendían, que conocían su ansiedad y sus temores, “también pasamos por lo mismo” le dijeron, cómo no entenderte.

Estamos aquí para informarte y ayudarte:

– A conocer nuestra enfermedad y no sentirte víctima
– A rescatar de tu vida, todos los momentos que te brindan alegría
– A no naufragar entre los estados emocionales negativos, por lo menos, no por mucho tiempo.

Pero básicamente, tenemos una misión, “mostrarte una información, un camino, para descubrir otra forma de vivir”, lo que nosotras llamamos, “revelar el mapa del tesoro”

Perdonarás nuestros ejemplos, Silvia, le dijeron, pero desde ahora te invitamos a “disfrutar” la vida, con comicidad, con alegría, con magia, con amor y con todos tus sentimientos positivos.

Te vamos a preguntar algo, para que nos entiendas mejor;

¿Qué pasaría, si por alguna razón “fantástica si tu quieres” a partir de ahora;

1- Cada vez que te sientas deprimida, tu cara tomará un color amarillo con motitas moradas?

2- ¿Cada vez que te llenes de ira, tu cara tomará un color zanahoria y tus labios un color verde?

Y todos tus sentimientos negativos, provocarán un cambio de color en tu cara,

¿Dejarías que fluyeran esos sentimientos?, o los frenarías para evitar evidenciarte.

Lógicamente los frenaría, “no voy a andar por ahí con esos colores”, les contestó un poco divertida Silvia.

Promotora.- Tienes razón Silvia, seguramente yo haría lo mismo, pero lo importante de este ejemplo, es el darnos cuenta de una realidad, los sentimientos no pasan desapercibidos para nuestro organismo.

Primeramente, Silvia, está comprobado que sentimientos negativos lo pueden afectar, por ejemplo, desarrollando algunas enfermedades y agravando otras.

Nuestro organismo tiene un sistema de defensa llamado inmunológico, por decirlo de otro modo, es un ejército, que nos defienden de microbios, pero aparte, destruyen células o partículas tumorales.

El problema es, que cuando estamos bajo ciertos estados emocionales, los “soldaditos” de alguna forma se bloquean y ya no pueden realizar su función, permitiendo por ejemplo, que microbios y células cancerosas sigan en nuestro organismo.

Esta información ha llamado mucho la atención, dando lugar a estudios de investigación sobre las complejas interrelaciones entre el sistema nervioso central (que controla procesos biológicos y psíquicos) y el sistema de defensa, surgiendo lo que se ha llamado, Psiconeuroinmunología, considerada, una rama de la ciencia de la inmunología, que se basa en la idea de que el establecimiento y el curso de una enfermedad dependen de dos factores:

1- La agresividad del agente que cusa daño al organismo. (por ejemplo el virus de la influenza) que está originando la enfermedad y;
2- El grado de vulnerabilidad del organismo atacado; dependiendo esto último, del estado tanto físico como psíquico del organismo en cuestión.

En otras palabras, analiza que la vulnerabilidad de un organismo a una infección, por ejemplo, dependerá no solo de su estado físico, sino que incluye el psíquico, es decir, el estado emocional del paciente.

Está documentado, que tras el diagnóstico de cáncer de mama o la administración del tratamiento, cuatro de cada diez mujeres experimentan altos niveles de angustia emocional, que persiste durante largos períodos de tiempo.

Los estudios han demostrado que dichos estados emocionales, como depresión, ansiedad y la angustia se asocian con deterioro de la función inmunológica (las defensas de nuestro organismo) y esto podría tener un impacto directo en la evolución del cáncer.

Se ha visto que mujeres cuyo cáncer había sido curado, vuelven a presentar la enfermedad, cuando se mantienen inmersas en dichas emociones negativas.

Existen evidencias de que el estrés y otros estados emocionales negativos, también afectan las defensas del organismo incrementando la probabilidad de aparición o de mantenimiento de infecciones, problemas de cicatrización e incluso algunos tipos de cáncer, más relacionados con el sistema endocrino ó con mecanismos infecciosos.

Se entiende, que todos podemos en el transcurso de nuestra vida, pasar por estados emocionales negativos, pero de nosotros depende que solo sean momentos de nuestra vida, o que se conviertan en nuestra forma de vivir.

Pensarás Silvia, en adelante, “está prohibido estresarse” no obstante, las investigaciones al respecto, tienen una inconsistencia importante, pues por ejemplo, no se conoce con exactitud si hay un umbral de dosis de estrés nociva, dado que se ha observado, que niveles de estrés bajos o medios, pueden incluso mejorar la respuesta inmune, mientras que niveles elevados, la deterioran.

Silvia: Tengo una duda, he escuchado, que las preocupaciones y la depresión son la causa de cáncer de mama.
Promotora.- Esa información se ha manejado desde hace algunos años, cuando se perfiló un patrón que describía lo que se conoció como la Personalidad Tipo C, que mostraba a una persona como cooperadora y con tendencia al autosacrificio, a la depresión, incluso a evadir los conflictos, que prefiere callar con tal de mantener relaciones armoniosas con las personas de su entorno, independientemente de si dicha condición lesiona sus derechos. (Eysenck Hj. Personality, stress and cancer: Prediction and prophilaxis. Br J Med Psychol 1988; 61: 57-75. )
La información entonces, decía que las mujeres que se caracterizaban por ser calladas, sumisas y que elegían la tolerancia ante la injusticia, con tal de mantener una relación, eran candidatas a cáncer de mama.

Ya imaginarás las emociones que surgieron en aquellas mujeres que recibieron esta información, una culpa que no podía salir de su mente.

Las investigaciones continuaron, y actualmente, el Journal of the National Cancer Institute demostró que la personalidad NO está vinculada al riesgo de cáncer de mama y que no existe razón para auto culparse.

Lo que si está demostrado, es que la depresión se constituye como un factor de riesgo para la disminución de la supervivencia, después de un diagnóstico de cáncer de mama.

Silvia.- Eso me preocupa, no puedo dejar de sentirme deprimida, atemorizada, cada mañana, lo primero que viene a mi mente, es la muerte, “mi muerte”
Promotora.- Tienes razón Silvia, no podemos evitar el pensar en la muerte, lamentablemente, hasta que enfrentamos una enfermedad que consideramos fatal o mortal por necesidad, comprendemos que la vida es extinguible y que siempre lo fue, lo que ocurre es que generalmente no pensamos en ello, sin embargo debes saber, que el diagnóstico de cáncer de mama, es solo eso, un diagnóstico, NO UNA SENTENCIA DE MUERTE, en nuestro Grupo, hay sobrevivientes que les diagnosticaron cáncer de mama hace 15, 20 y más años.

¿Puedes imaginar, cuántos familiares y amigos de estas sobrevivientes, sin diagnóstico de cáncer, ya murieron?
Ahora mismo, hay personas sanas a nuestro rededor y nadie puede asegurar, quién estará vivo, dentro de 5 o 10 años.
Es paradójico, Silvia, que sea el cáncer quien nos muestre el camino para modificar “nuestro enfoque de lo que es vivir”, pues a diferencia de quienes no piensan en la muerte, nosotras, “con la conciencia de que la vida es un bien extinguible” podemos adoptar una realidad que nos permite vivir en forma plena y fluida cada día, pues al no saber en que momento ha de llegarnos el momento último, (valga la redundancia) evitamos por un lado el dejar asuntos pendientes,(por ejemplo; dar un beso, decir te amo ó pedir perdón), buscando mantener una comunicación plena y sincera con quienes (y con todo) lo que nos rodea, expresando en forma continua un profundo respeto y amor por todo y todos, con optimismo, fe y esperanza, de que mañana será otro día.

Silvia.- ¿Cómo empezar?

Promotora.- Empieza por incrementar tu capacidad de asombro, ante los dones y bendiciones que nos ofrece la vida, cuando te maravilles con el aroma de un jazmín o los colores de un atardecer, estarás sobreviviendo con felicidad.
Cuando te sientas feliz, por encima del calor del verano ó el frío en invierno, estarás sobreviviendo con felicidad.
Recuerda que el ánimo de sobrevivir, es un resultado, ó una consecuencia.

No puedes tener el ánimo de sobrevivir para tener optimismo, esperanza, fe y alegría, sino, porque tienes optimismo, esperanza, fe y alegría surge el ánimo de sobrevivir.

Para nosotras Silvia, es la metamorfosis que te lleva a encontrar el “mapa del tesoro”, SALUD Y CALIDAD DE VIDA.



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