Enfermedades, sanación & espiritualidad

Foto: Mystic Politics(Licensed Under Creative Commons)

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Por Rosetta Forner

En este artículo, la autora nos dice que la salud es algo que deberíamos SER y no ESTAR y que para ello hemos de aceptar nuestra implicación o responsabilidad en la enfermedad.  Es nuestra actitud y nuestras creencias las que nos hacen posicionarnos alrededor de la salud y de la enfermedad.

Recientemente he estado leyendo un libro escrito por un médico americano  que conversa con su “ángel de la guarda” y que gira alrededor de por qué unos sanan sus enfermedades y otros no. El contenido de dicho libro me ha hecho reflexionar mucho sobre ello, y he aquí los primeros resultados. Lo que este médico (su mapa de la realidad), vía su “ángel”, escribe es que unos sanan y otros no a pesar de orar y pedir insistentemente ayuda a Universo o a Dios, porque HA SIDO PREVISTO ASI ANTES DE VENIR Y LAS COSAS NO PUEDEN CAMBIARSE (y ha sido el alma de cada uno quien tomó esta decisión antes de venir o encarnar).

Conclusión: “tire la toalla, no haga nada, para qué hacer un esfuerzo si quizás usted ya se incluyó en su experiencia vital, pongamos por caso un cáncer, y además dejó “escrito” que nadie -se refiere a la corte celestial- le echase una mano”. Personalmente me rebelé contra esta idea o creencia. Si esto es así, ¿de qué sirve la PNL u otras terapias mentales, conductuales, espirituales…? En verdad, de poco, excepto para aprender a RESIGNARSE. He estudiado con Robert Dilts, y él ayudó a su madre a recuperarse de un cáncer con metástasis. Este año, yo misma sin ir más lejos, pude ayudar a mi madre a recuperarse de una enfermedad (problema de descalcificación de vértebras, curvándose la columna y empezando a crearse una lordosis como consecuencia del agudo dolor en la región sacra-lumbar) trabajé con ella usando las enseñanzas y la experiencia de Robert y otra gente para ayudarla a reencuadrar, cambiar creencias y desarrollar una estrategia que le permitiese recuperar el equilibrio interior y por ende la salud o un estado
saludable. He visto como el cuerpo físico de mi madre se modificaba, es decir MOSTRABA los resultados de los cambios ocurridos en su interior. Me empleé a fondo en ayudarla a salir del “pozo” en el que andaba metida, eso dice ella, y yo digo que ella se empeñó en salir adelante, usó su recurso de la voluntad. Entre otras cosas hubo que cambiar una creencia que ella sola se había instalado a sí misma: “Si me muero este dolor morirá conmigo”. Pero no solo hubo cambio de creencias, si no que también hubo re-impresión de vivencias anteriores (algunas databan de hacía 35 años) que habían ido creando una enorme carga de culpabilidad en mi madre.

Después de unas cuantas sesiones de trabajo de “limpieza interior” , mi madre me comentó un día: “me siento muy ligera, es increíble la ligereza que siento en mis piernas y en todo mi cuerpo”. Dicha ligereza según mi propia vivencia, y también la opinión de ciertos analistas jungianos (en sus ensayos sobre la “sombra” y su reflejo en la enfermedad), es sinónimo de bienestar interior, ya que cuando nos sentimos culpables, ansiosos, enfadados con la vida en suma, el cuerpo físico literalmente nos pesa mucho. Hace años a mi también me pesaba, ahora en cambio me siento ligera como una pluma a pesar de mis casi 60 kg de musculatura y huesos. Solo me siento pesada cuando me empeño en emponzoñarme el alma = “esto no merece la pena”, “las cosas cuestan mucho de conseguir”, “tengo tanto pendiente a lo que dar salidad” “instalarme en la queja” etc.

Volviendo a la idea/teoría de que todo está previsto, me seguí cuestionando si no sería que yo u otra gente ayudábamos a esa gente con PNL porque ya estaba previsto o porque es posible sanar y no hay nada predeterminado a piñón fijo (sellado y lacrado para siempre y por siempre). Personalmente creo que es una forma más de abundar en esa idea tan manida de “la vida es cuestión de buena o mala suerte” o “Dios me ha dado, enviado esto”, pero en versión nueva. He nacido en un país católico, pero no practico, porque no creo en las religiones sino en una universal del ser espiritual viviendo una experiencia humana, basada en la bondad del alma y en la ética (no hagas a otros lo que no quieras que te hagan a ti y viceversa). Dado que soy consciente de la importancia de las creencias y su incidencia en el ser humano, sigo emitiendo una llamada al mundo para que se conciencie del cuidado que hemos de poner unos y otros en ofrecernos creencias maravillosas, alentadoras y esperanzadoras, lógicas y claras.

Robert Dilts es un maestro de esto, su sencillez, su profesionalidad y respeto por el ser con el que está trabajando hace que tenga en cuenta aspectos que a otra gente se le escapan, por ejemplo cuando se está trabajando con alguien que tenga cáncer, pues el enfoque típico suele ser el de “tengo un cáncer, y he de luchar contra él” -como algo ajeno a sí mismo-, resultando en algunos casos en meditaciones destinadas a combatir “las células cancerosas como el enemigo que acaba de meterse dentro y al que hay que destruir, cuando esto es anti la persona, puesto que no son más que células que se han “vuelto un poco majaras”, que han olvidado lo bonitas y maravillosas que son, han distorsionado su función natural y saludable, con lo que hay que volverlas a reprogramar, pero no insultar ni atacar. Como dice Robert existe toda una suerte de lenguaje de guerra en el que se basa muchas veces el enfoque de la enfermedad (por ejemplo: combatir, erradicar, atacar, etc…)

La salud es algo que deberíamos SER y no ESTAR, para ello hemos de aceptar nuestra implicación o responsabilidad en la enfermedad. Opinan algunos analistas jungianos (cuyos trabajos he leído) que la enfermedad es la manifestación de nuestra sombra en nuestro cuerpo físico (la forma que han hallado nuestras partes proscritas para comunicarse con nosotros y tratar así de ser aceptadas de nuevo). Jung sostenía que la sombra está formada por esas partes de nosotros mismos que no encajaban con el ideal del Ego, por lo que fueron “eliminadas”, es decir, puestas a la sombra o fuera de la circulación. Por eso mismo, él también solía decir que eran “ORO PURO”).

Desde que conocí aprendí PNL de la mano de Robert Dilts, Judy DeLozier, Robert McDonald, David Gordon, Stephen Gilligan… me pareció que un grupo de ángeles había bajado a la Tierra para darnos algo maravilloso con lo que recuperar de forma fácil y agradable la memoria del MILAGRO que mora en nuestro interior, la clave para acceder a la “cueva del tesoro”. Sigo opinando que esto es así y que mientras hay vida hay esperanza, lo mismo que uno es quién tiene la llave de su vida, el timón, y es por lo tanto el responsable último de lo que hay en su vida. Si algo no nos gusta tenemos derecho a cambiarlo, o a cambiar de actitud. Ahora bien, también habría que reflexionar acerca de si estamos dispuestos a hacer todo lo que haya que hacer con tal de lograr la meta que nos hemos propuesto o aquello que queremos. Porque si uno quiere, es posible hallar la manera de poder. No obstante, hay que ponerse manos a la obra, y créanme no se consigue en un día del tiempo de la Tierra, pero si usa CONSTANCIA, PERSEVERANCIA, BUEN HUMOR, FE Y ALEGRIA…, lo logrará.

A todo esto le puede añadir lo siguiente: HAY QUE TENER UNA BUENA RAZON para seguir viviendo. A mi madre le pedí que escribiese 5 (como mínimo) razones de peso por las cuales quería seguir viva, puesto que tenía que realizar una especie de negociación con el “que da las tarjetas de  embarque”, y si quería prolongar su estancia en “Hawaii” -yo lo llamo así a esta vida en la Tierra-, tenía que esgrimir cinco sólidas y poderosas razones para que le aceptaran la prolongación de su estancia en “Hawaii”. Y el cielo dijo “Aloha”, que significa “bienvenido”, y mi madre invirtió el proceso de su “enfermedad”. Desde ese día comenzó a recuperarse, los dolores fueron disminuyendo y su cuerpo recuperando la movilidad. Mi madre decidió sonreírle de nuevo a su vida.

Por eso, cuando leo u oigo teorías como la que mencionaba al principio me resisto a compartirla, la respeto pero no la comparto, ya que he visto superar a gente cercana enfermedades o problemas. O, ¿es que tal vez todos ellos tenían oportunidades abiertas y estaba previsto que se les podría ayudar a sanar? Cuestión de suerte, como dirían algunos. Sin embargo, he conocido a personas que cuentan haberse curado el cáncer ventilando toda la rabia interior y accediendo a lugares recónditos de sí mismos. También es cierto que todos ellos mencionaron el PERDÓN tanto a sí mismos como a los otros implicados. Eso de hacer un “remake” de la película original otorgando a todos los “actores” los recursos de los que carecieron en la versión primera u original, es fascinante, y cambia drásticamente la experiencia que tiene la persona del hecho que vivió y de la persona o personas que estuvieron implicadas incluida ella misma. Asimismo me parece fascinante el cómo un ancla verbal, puede desencadenar

toda una experiencia física de dolor impresionante, como un simple y aparentemente inocente comentario puede disparar material inconsciente y presentar la oportunidad para ser saneada. Mi experiencia personal con mi madre me ha enseñado también que actuar en pleno momento de crisis, cuando se ha desencadenado la memoria somática e inconsciente, es muy apropiado actuar porque es como si se hubiese declarado la “jornada de puertas abiertas”, y ese día fuese el día en que se puede acceder a lo más profundo e inalcanzable a modo de oportunidad única de acceso que en otros días quizás no se dé tan fácilmente.

Personalmente creo firmemente que siempre hay una oportunidad, y que todos tenemos derecho a tenerla, pues vivimos en un universo amable y generoso, siendo sólo nosotros quienes nos hacemos la vida imposible o virtualmente difícil con actitudes, creencias y demás barreras limitadoras. Si un día llegamos a asumir la maravilla que somos, si decidimos adoptar esta creencia, este mundo será un lugar mejor donde vivir, un “Hawaii” aún más mágico y más cálido.


Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia
Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.


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