Elegir reaccionar ante el pasado o responder a él

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Foto: Walfrit(LCC)

Por Kate Yolis

Nuestro mundo se compone de tres zonas: pasado, presente y futuro. Si dirigimos nuestra intención de acción solamente al pasado o al futuro, careceremos de efectividad en el presente, que es sobre el que podemos actuar. Todo nuestro poder de lograr cosas, la capacidad para tomar decisiones, ejercer control sobre nuestra vida radica en el presente.

No olvidemos que no tenemos poder para cambiar el pasado, lo que sí podemos hacer es actuar sobre el momento actual y así podemos modificar nuestra actitud y pensamiento respecto a hechos pasados.

Podemos elegir entre reaccionar ante nuestro pasado o responder a él. Reaccionar, me refiero a revivir emociones o situaciones negativas sin ningún tipo de control. Mientras que cuando hablamos de responder ante nuestro pasado, nos referimos a aceptar las cosas, y en plenas facultades y con todos nuestros recursos activos actuar de una forma controlada y ordenada.

Cuanto más nos obsesionemos con el pasado más estaremos permitiendo que controle y limite nuestro presente. Si queremos asumir el mando de nuestra vida debemos desprendernos de cualquier sentimientos de tristeza, dolor o sufrimiento que nos aporte el recuerdo de un hecho pasado, para aprendiendo de lo sucedido redirigir nuestra vida en plenas facultades.

Somos muchas las personas a las que a lo largo de la vida nos toca vivir hechos duros e incluso en algunos casos traumáticos, así  nuestro pasado puede convertirse en nuestro peor enemigo siendo una ciénaga de emociones negativas que nos arrastra o una fuente de oportunidades para el futuro.

Nuestra estrategia es concentrarnos en el presente, ya que el pasado ya no es real. Nuestra única realidad es el momento actual, nada más. Nuestro pasado es sólo una serie de pensamientos que no puede dominar nuestra vida ahora ni tampoco nuestro futuro.

Los hechos tristes o traumáticos del pasado no pueden incapacitarnos en el presente. Nuestro pasado no debe tener un poder absoluto sobre nosotros, salvo el que nosotros le concedamos al revivir una y otra vez mentalmente los hechos vividos. Debemos comprender que podemos utilizar todo lo soportado para fortalecernos y no para incapacitarnos.

De lo que se trata es de descargar y dejar de lado la carga emocional acumulada del pasado. Así podremos hacer nuestras propias elecciones de una forma consciente y sin que sean consecuencia de nuestra situación pasada sino de nuestra situación presente.

Los acontecimientos del pasado deben servirnos como motivo para actuar en lugar de impulsarnos a la inacción. Somos cada uno de nosotros quienes elegimos qué cambios son los que queremos efectuar. Muchas veces no podemos luchar contra lo que nos pasó, lo que podemos hacer es cambiar el modo en el que pensamos al respecto. Somos nosotros mismos quienes elegimos si asumimos el papel de víctimas, luchadores o vencedores.

¡Tú eliges!

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia
Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
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