El “placebo” en nuestro cuerpo y nuestra mente

pastillas

Foto: Roy(LCC)

Por Ángeles Giner

Cuando mejor sabemos qué es la salud es cuando nos falta, hasta entonces muchas veces ni siquiera le prestamos atención o nos planteamos cómo sería nuestra vida a falta de ella. Cuando miramos en algún diccionario la palabra salud, nos la definen como un estado en el que se está libre de enfermedad. Lo cierto es que pasamos muchas horas al día hablando de nuestra salud, hay personas que dedican todo el día a lo mismo, y además gastamos mucho dinero tratando de recuperarla o mejorarla: acudiendo al masajista, pasando un fin de semana en un balneario, etc.

Relacionado con esto tenemos la tan escuchada palabra “placebo” que se refiere a una sustancia inactiva, que tiene apariencia de verdadero medicamento, pero que simplemente está destinada a satisfacer el deseo que tiene el paciente de recibir tratamiento cuando realmente no está indicado que lo reciba.

Muchas veces cuando una persona recibe un placebo, dice notar una mejoría, e incluso algunos aseguran que han desaparecido los síntomas concretos que tenían. Realmente ese resultado no lo produce la pastilla en si, sino la reacción del paciente al empezar a tomarlas.

En el mundo de la medicina muchos médicos e investigadores tienen una connotación muy negativa de la palabra placebo, creen que es un auténtico engaño para el paciente y rechazan recetar ese tipo de medicación.

Como sucede con muchas cosas en esta vida, la efectividad o no del placebo, depende tanto de la fe del médico como de la fe del paciente que lo recibe. En ambos casos la propia confianza de ambos resulta esencial para los resultados terapéuticos de lo ingerido o inyectado.

Hay ciertas enfermedades que no pueden ser curadas más que con una medicación o una operación concreta, pero la mente está claro que siempre nos puede servir de apoyo o de peso negativo. Los poderes de nuestra propia mente son muchas veces muy superiores a lo que creemos, tanto los médicos como los propios pacientes. Es posible restablecer la salud perdida más fácil y rápidamente con apoyo de nuestra propia mente que sin él.

El poder de nuestra mente es mucho mayor de la que pensamos, no vivimos ni sentimos igualmente una palmada que nos ha sido dada con rabia, que una palmada que nos han dado en un juego amistoso.

Esa capacidad puede ser motivo de esperanza o desesperanza, dependiendo de cada persona. En mi caso lo considero todo un logro y un regalo. No es necesaria solamente la fuerza de voluntad para que actúe como placebo y nos dé salud, para eso es necesario que la creencia penetre más allá y nos libere.

Esta capacidad que tenemos nos puede ayudar a modificar nuestro cuerpo de una manera favorable, y debería hacernos mucho más conscientes de nuestra capacidad para hacer frente a la enfermedad.

El resultado de desarrollar esta capacidad, sería una sociedad mucho más sana. Mente y cuerpo están mucho más relacionadas de lo que pensamos.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia
Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.


Más información

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies