El rechazo

Por Isabel Hinojosa

No cabe duda de que no suele resultar sencillo abrirse y dar a conocer nuestros pensamientos o sentimientos más íntimos. Revelar nuestra intimidad es algo que realmente en algunos casos nos cuesta, ya que consideramos que es algo nuestro y que solo nos  incumbe a nosotros. Ese temor tan marcado hacia nuestras propias emociones nos lleva a pensar que nosotros no tenemos problemas, o por lo menos eso es lo que queremos dar a entender. Y por eso evitamos en la medida de lo posible revelar nuestra intimidad.

Esa tendencia tan marcada que demuestran algunas personas para no hacerse preguntas a sí mismas ni plantearse que las cosas pueden ser de un modo diferente, los lleva a creer que no tienen ningún problema.

Llegan a creer que la vida no nos ofrece mas que un único camino, que no es posible vivir de otro modo.

Los problemas podemos conseguir silenciarlos durante un breve espacio de tiempo, pero tarde o temprano esas preocupaciones salen a la luz por una vía u otra.

Se resignan y tratan de seguir adelante con su vida, sin plantearse que existe otro camino, su vida es así y ellos son así.

Esto tiene un nombre, y no es otro que el rechazo de nuestras propias emociones, como si exteriorizarlas fuera algo negativo, algo que juega en nuestra contra.

El ser humano tiene la gran capacidad y libertad de elegir en todo momento, a lo largo de nuestra vida las decisiones que tomamos son innumerables, unas de gran trascendencia y otras de menor.

Sin embargo esta diversidad de alternativas que se nos ofrecen traen consigo una serie de conflictos internos, que nos guste o no son inevitables.

También debemos darnos cuenta de que es esa necesidad de encontrar soluciones lo que apela a nuestra inteligencia y a esa necesidad de hacerse preguntas que nos ayuden a encontrar nuestro propio camino.

Hay gente que simplemente se deja llevar y hace lo que la vida le propone, sin plantearse que las cosas pueden cambiar, que el rumbo que está tomando su vida depende de él/ella . Simplemente se dejan dirigir, sin cuestionarse nada.

Con este tipo de actitudes lo que se fomentan son personas que no reflexionan, solamente se dedican a seguir la ruta marcada. No son capaces de confiar en lo que ellos pueden llegar a pensar.

Ante esta situación cada uno debería ser primero capaz de reconocer esta situación en su propia vida y segundo estar dispuesto a cambiar la situación, recuperando el poder personal.

No se trata de obedecer todo sin plantearnos a dónde nos lleva esa decisión. Una obediencia ciega nunca es positiva.

Cada cual tiene que buscar su sitio, el camino que los ayude en su propio crecimiento y siendo consciente en todo momento de que es algo imposible y negativo negar o rechazar nuestros propios problemas.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia

Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.

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