Poder terapéutico de la música

Foto: Lee(LCC)

Por Elisa Berdun

Son ya varias las voces que se han escuchado dando su voto de confianza al efecto curativo que demuestra la música. Ya que se va descubriendo, que sus efectos sobre nuestro organismo, es mucho mayor de lo que hasta ahora se pensaba. Las aplicaciones terapéuticas de la música son cada vez más amplias, ya que se la relaciona con la respiración, las corrientes cerebrales e incluso con cierto talante psíquico.

Las redes de investigadores que se centran en esta idea son cada vez más amplios, y son ya muchos los que defienden tanto sus efectos terapéuticos como didácticos.

En diversos centros emplean la música para la mejora de pacientes que se encuentran gravemente traumatizados. Lo que buscan es tratar de relajarlos mediante el disfrute de escuchar música suave.

En otros centros no solo se conforman con que escuchen música, sino que van más allá, ya que incluso los pacientes, generalmente con traumatismos craneales, entran en contacto directo con las cuerdas del arpa o con el tambor.

En algunos casos defienden la idea de que la música es incluso más eficaz que los medicamentos en temas relacionados con los trastornos del sueño, algo que sin duda alguna puede llegar a sorprendernos.

Y así, combinado con una terapia especial han logrado resultados realmente impresionantes.

Por otro lado, ciertos estudios científicos han confirmado que tocar un instrumento o cantar puede llegar incluso a cambiar nuestra percepción del dolor y del estrés.

Algo a lo que muchas personas hoy en día están sometidas de continuo, y de las que muy pocas serán conscientes del beneficio que les puede acarrear la música, como una elemento más de su vida.

En general a parte del disfrute gratuito que nos ofrece la música, no debemos desechar beneficios que van mucho más allá y que pueden conseguir que en ciertos aspectos mejore nuestro nivel de vida.

Los efectos que la música produce sobre nosotros son muy variados, así puede llegar a variar nuestro ritmo respiratorio. Si la música que escuchamos es de altos niveles, es decir más de 60 golpes por minuto, nos impulsará a llevar una respiración rápida trayendo unos movimientos más imprecisos e impulsivos.

El efecto contrario se consigue con música de bajo promedio, que nos ayuda a relajarnos y a calmarnos.

Así mismo el tono y el sonido de la música que escuchamos puede reducir o aumentar la tensión muscular, siendo así un buen sistema para lograr un poder curativo en procesos dolores musculares.

Otro de los efectos que consigue la música, es variar la temperatura corporal.

De este modo la música suave puede disminuir en varios grados la temperatura de nuestro cuerpo, mientras que la música alta o muy ruidosa, puede llegar incluso a aumentar en varios grados nuestra temperatura.

10 Herzios

Cuando el cerebro se sitúa en 10 Herzios (nos quedamos dormidos en 7 Herzios), nuestra mente está dispuesta para la relajación, para la concentración. Es la frecuencia también del aprendizaje acelerado, ya que memorizamos con más facilidad y recordamos mejor.

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