El poder de las metáforas

En el lenguaje cotidiano el uso de metáforas es algo tan habitual que en muchas ocasiones dejan de ser sugerentes.

Este tipo de metáforas son, en general, metáforas simples: “blanco como la nieve” o “negro como el carbón”, y de tan socorridas han dejado de ser evocadoras y se han convertido en simples tópicos de nuestro lenguaje.

Sin embargo, mientras se mantienen frescas son una fuente inagotable de gracia y de sabiduría popular: “eres más peligroso que un mono con un saco de bombas” o “tienes peor color que la toalla de una fonda”.

La metáfora tiene la innegable ventaja de abordar cualquier problema desde una perspectiva distinta a la de hacerlo directamente; de esa manera quien la formula puede salvar la oposición y las primeras objeciones de su interlocutor con facilidad.

Además, la metáfora tiene las condiciones necesarias para estimular el hemisferio derecho del cerebro suscitando la visualización de las situaciones y facilitando la evocación de imágenes.

De todas maneras, la reina en la PNL es la metáfora compleja: el cuento.

La utilización del cuento o de historias evocadoras con fines pedagógicos, doctrinantes e incluso curativos tiene su origen en tiempos remotos y, es curioso, en latitudes y culturas diversas. En la Biblia Jesús utiliza las famosas parábolas para dar a conocer su mensaje a sus seguidores. Las religiones orientales están llenas de historias metafóricas, y lo mismo ocurre con las denominadas “sagas escandinavas”.

Mención aparte merecen las fábulas, en las que los animales sustituyen directamente a los humanos para regalarnos enseñanzas resumidas en una moraleja final.

Son tantas las ventajas de la utilización de las metáforas complejas que podríamos extendernos hasta el infinito. Detenernos en cada una de ellas podría ser “más largo que un día sin pan”.

El cerebro humano tiene de por sí una mayor facilidad para afrontar situaciones problemáticas complejas a través de recursos indirectos. Es como si, en estos casos,”el camino más largo fuera el camino más recto”.

En un mundo cada vez más automatizado y en el que los medios audiovisuales han ido ganando espacio en nuestras vidas, ya nadie cuenta historias a la luz de una vela mientras el fuego chisporrotea en el hogar.

La PNL se ha convertido en un paladín solitario en una causa noble y como es la de los contadores de historias.

La elaboración de historias con el fin de resolver problemas psicológicos y mejorar cada uno de los aspectos de nuestras vidas no es al principio algo sencillo. Para servirnos de “la magia de los cuentos” debemos aplicarnos con ilusión.

Los comienzos, en cualquier nueva habilidad, suelen estar llenos de obstáculos que es necesario salvar, sin embargo estoy seguro que “con tiempo y una caña” todos podemos convertirnos en auténticos “cuentacuentos”. Las historias fluirán de nuestra imaginación “como un río incontenible” de creatividad. Nuestras mentes “parirán nuevas y evocadoras historias” que nos ayudarán a nosotros y todos los que nos rodean a mejorar nuestras vidas.

Moraleja: “Más vale una buena metáfora, un cuento, una imagen, que soltar un rollo insoportable e incomprensible”.

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