El poder de la palabra

Foto: Fernando Blaya(Licensed Under Creative Commons)

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Por Alfonso Gallegos

Recientemente estuve repasando un texto de filosofía, más exactamente aquel en el que Platón nos muestra su “Mito de la Caverna”. Para aquellos que no lo conozcan haré un resumen a muy grandes rasgos a manera de introducción. Imaginémonos un grupo de personas que desde el comienzo de sus días han vivido en una caverna e imposibilitados para salir y en la cual pueden observar en una de sus paredes distintas sombras que se reflejan. Todo lo que ellos conocen de nuestro mundo ha sido a través de relatos e interpretaciones que han hecho de las sombras arriba mencionadas. Un buen día uno de ellos sale de la caverna y observa lo que hay fuera de ella. Pasado un tiempo vuelve a contarle a sus antiguos compañeros las experiencias vividas. Ellos no le creen.


Aquí es interesante observar los dos lados de la moneda. Por un lado, aquello que experimentan diariamente los que están en la caverna, y sobre todo aquella experiencia magnífica que vivencia el sujeto que sale de ella.

Cotidianamente conversamos con muchas personas y les solemos prestar algo de atención. De vez en cuando nos prestamos atención y a lo que nosotros mismos nos decimos. Y es que a través de nuestro lenguaje podemos, o intentamos hacerlo, describir una serie de experiencias que nos acontecen, sin embargo no siempre nos alcanzan las palabras para realizar dicha tarea con éxito.

“La conducta verbal sería mucho menos efectiva si no fuera posible utilizar extensiones metafóricas.”1

Si nos situamos momentáneamente en una situación completamente nueva para nosotros seguramente nos costará cierto esfuerzo encontrar la palabra o conjunto de palabras que permitan transmitir el mensaje deseado. Un niño que por primera vez bebe un poco de soda podría manifestar: “Es como cuando se me duerme una pierna”, para explicar el cosquilleo que sintió en la lengua. Si la persona que escuchaba nuestro niño le respondiera con un “muy bien” habría reforzado dicha conducta y es posible que algún día en una poesía escribiera una línea semejante.

“Cuando una respuesta metafórica es efectiva y se refuerza adecuadamente, deja de ser primordialmente una metáfora. El término ratón se ha convertido en una forma estándar que usa la comunidad para referirse a tamaño pequeño, timidez y otras propiedades”.2

Hay sin embargo una dificultad a superar en el uso de estas asociaciones. Cuando una extensión metafórica tiene una connotación específica ésta deja a un lado las demás propiedades que le rodean al objeto mencionado, lo cual no sólo reduce la cantidad de información que transmitimos sobre el objeto sino que además agrega información que posiblemente no queríamos que fuera suministrada.

“Aunque una imagen vale más que mil palabras para ciertos propósitos, no es fácil hacer imágenes de ciertas propiedades tratadas con éxito a través de la extensión metafórica. Podría ser posible en ciertas clases de símbolos o en el arte surrealista sugerir o mostrar que Julieta es el sol para Romeo, pero el truco se logra con mayor facilidad en el medio verbal. El tacto extenso libera las propiedades de los objetos una de otra y por tanto, posibilita una recombinación que no se restringe a las exigencias del mundo físico.”3

Estas asociaciones nos hacen más fácil la vida y mediante un conjunto de palabras podemos crear en nuestro escucha la experiencia indicada hasta que contemos con una nueva palabra que las reemplace y entonces habremos construido dentro de nosotros un nuevo concepto. Las definiciones se elaboran mediante un conjunto de extensiones, a veces metafóricas.

Las extensiones metafóricas cumplen otro papel en nuestras vidas que el de enriquecer nuestra capacidad comunicativa. Ya que sería imposible para nosotros manejar tanta información es aquí en donde recurrimos a tres “trucos” mediante los cuales filtramos la realidad. Estas filtraciones son descalificadas, por ejemplo, durante un testimonio ante el juez, quien evitará que a los eventos le agreguemos, suprimamos, redondeemos, demos por hecho, interpretemos, generalicemos, distorsionemos o eliminemos partes. Pero con nosotros mismos no somos tan estrictos y sí más bien “alcahuetas”, si se me permite utilizar dicho término. Finalmente usamos tres tipos de filtraciones de nuestra realidad:4 generalizaciones, eliminaciones y distorsiones.

Mediante las generalizaciones buscamos facilitar nuestra vida mediante el uso de “verdades absolutas” que nos indiquen de manera inequívoca cual será el camino a seguir. Un hombre que ha pasado en la cárcel cierto tiempo, podría llegar a convertir en ley propia la siguiente oración: No expreses tus sentimientos. Si mantiene el mismo comportamiento con su esposa, es posible que ella se moleste y terminen cumpliéndose sus temores y finalmente en lugar de traerle beneficios le traerá dificultades.

La eliminación nos permite aislar todos los sonidos dentro de una sala con mucho ruido pero también nos puede llevar a la trampa de aplicarla en el momento equivocado, que es como lo consideramos cuando nos derrotamos a nosotros mismos. Un hombre que creía no merecer el afecto de su pareja manifestaba no recibir por parte de ella pruebas de su amor, pero lo que ocurría era que éste no recordaba dichos episodios, construyendo así una apreciación que no se ajustaba a lo que acontecía.

Cuando el mapa que hemos creado no se acomoda a una experiencia tenemos dos alternativas: dudamos del mapa o dudamos de nuestra experiencia5. En términos de consumo de energía es más económico dudar de nuestra experiencia, después de todo el mapa seguramente ha sido confirmado en numerosas ocasiones. Otro camino que podría seguir nuestro hombre sería el dudar de la autenticidad de las manifestaciones de amor de su esposa y quizás llegará a pensar que dichas expresiones hacen parte de algún tipo de treta de ella para conseguir algo. Es así como la distorsión nos “evita ser derrotados por nosotros mismos”.

Suele acontecer que trastornos que tenemos en nuestras conductas son consecuencia de nuestras filtraciones.6 Hacernos conscientes de cómo reducimos, a una mínima expresión, las cantidades de información que manejamos nos puede facilitar el camino hacia una vida más satisfactoria. Una manera de lograr lo anterior consiste en recordar la situación difícil de nuestra vida y enriquecerla con más experiencias que acontecían en ese momento. Esta práctica, de evitar reducir la información que manejamos a tan reducida magnitud, nos hace más libres, es decir, más flexibles, gracias a que nos deja reconocer apropiadamente la diferencia que hay entre las distintas situaciones de la vida. A través del anterior ejercicio particularizamos la eventualidad no deseada.

NOTAS:
1Conducta Verbal. S.F. Skinner. Pag 107.
2 Conducta Verbal. S.F. Skinner. Pag 110.
3 Conducta Verbal. S.F. Skinner. Pag 111.
4 Utilizo la expresión nuestra realidad para dejar claro el siguiente fenómeno. En la oración El carro es rojo usualmente creemos que la palabra rojo es una descripción del carro, pero lo que estamos describiendo es la experiencia de recibir cierta frecuencia de luz con nuestros ojos.
5 En algunos casos puede ser que el camino exitoso se encuentre dudando de ambos, el mapa y la experiencia.
6 El mapa muchas veces no es como el territorio.


Jose Luis Lashayas – Vamos a mejorar

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