El encuentro con los demás


5Por Cynthia Gomez

Lo más positivo en la relación con los demás es que yo pueda expresar al exterior la forma en la que soy y pienso en mi interior y que los demás puedan hacer lo mismo, eso hace que las relaciones sean enriquecedoras para ambas partes.

Nosotros influimos en los demás y los demás influyen en nosotros. La libertad es la base de toda relación: yo debería poder decirte qué siento, cuáles son mis miedos, reconocerte mis fallos, hacerte ver mis valores, etc. Pero para eso antes debo saber quién soy yo.

A esta relación íntima la podríamos llamar “encuentro”. Se basa en una comunicación sincera que se puede dar entre dos o más personas y supone un escalón muy relevante a la hora de crecer como persona.

No debemos confundir dos términos de vital importancia. Lo adecuado y sano en esta vida es usar las cosas y amar a las personas, sin embargo hay personas que confunden lo términos y usan a las personas amando las cosas. Esta confusión lleva a las personas a una fantasiosa felicidad que se convierte en desdicha y en una sentencia lenta de muerte humana.

Sin embargo en realidad la comunicación entre personas no resulta ser generalmente tan idílica. Muchas personas simplemente se entreabren un poco, pero poco ya que les resulta incómodo el encuentro con los demás. Otros pocos sin embargo consiguen abrir las puertas de par en par y mostrar su disponibilidad hacia los demás.

Podríamos decir incluso que hay niveles. En el primero de ellos se quedan aquellas personas que nunca muestran su desnudez a los demás, y en el último de ellos están aquellos que consiguen una espléndida disponibilidad hacia el encuentro con todos los demás.

En este primer nivel la conversación es del todo superficial: “cómo te va”, “y la familia”, “hacía mucho años que no nos veíamos”, etc. Son lo que consideramos conversiones de ascensor, sin intención de intimar.

En el segundo nivel seguimos sin aportar prácticamente nada ni pedimos nada a nuestro interlocutor. Generalmente tendemos a hablar o cotillear sobre personas ajenas sin adentrarnos en asuntos propios.

En el tercero de ellos me abro un poco más al encuentro dando a conocer algunas opiniones personales y decisiones asumiendo un mínimo riesgo. En este nivel tendemos a observar a nuestro interlocutor atentamente, captando sus reacciones a nuestras palabras.

En el cuarto y penúltimo nivel lo que empezamos a compartir son ya nuestros sentimientos y emociones. Para conocer a fondo a una persona nos tiene que hablar tanto con la cabeza como con las tripas. Aunque muchas veces consideremos que los demás no van a soportar nuestra extrema sinceridad no resulta ser cierto, incluso eso puede ayudarnos a crecer tanto a nosotros mismos como a los que nos escuchan.

Y para terminar el nivel cumbre, que se basa en la sinceridad más clara y transparente posible. Este tipo de comunicaciones no pueden darse siempre pero lo que si deben es darse con cierta frecuencia.

Estos momentos se visten de una empatía absoluta que cubre a ambas partes.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia

Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.

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