El cambio de las trampas

Foto: GGG(Licensed Under Creative Commons)

Por Eva María Salgado

Ante todas las trampas descritas anteriormente, sumisión, exclusión general, desconfianza, abandono, dependencia, vulnerabilidad, etc. el cambio es posible aunque nunca hemos dicho que sea fácil. Son patrones que se pueden llegar a tener muy arraigados, por eso hay que ser capaz de dar un paso para atrás y dos para delante. Ese cambio va a resultar mucho más sencillo si asumimos una serie de convicciones como verdaderas y asumimos una filosofía para el cambio. Aunque muchas personas suelen ser bastante escépticas en este sentido ya que consideran que los cambios son imposibles, ven muy pocas probabilidades en el cambio.

El trabajo para el cambio es indispensable y eso implica un cambio vital y por supuesto un cambio consciente. Generalmente funcionamos, actuamos, pensamos y nos relacionamos por hábitos mediante repetición constante, por costumbre y comodidad.

Nos hemos acostumbrado a esos patrones y ya nos resultan cómodos, así que para cambiarlos hay que poner mucho de nuestra parte. Hay que hacerlo de forma voluntaria y deliberada. Aunque suponga un importante esfuerzo, hay que hacerlo.

Este cambio nunca se dará por arte de magia, nunca se dará solo. El cambio tiene que ser muy consciente, de lo contrario no ocurrirá.

El proceso de cambio está relacionado muchas veces con el dolor, algo que choca con nuestra inclinación por evitar el sufrimiento. Por naturaleza tendemos hacia lo que nos produce placer y huimos del sufrimiento, aunque hay veces que inconscientemente lo hacemos al revés.

Para ese cambio tenemos que tener muy claro qué queremos conseguir en la vida, para eso resulta imprescindible marcarnos unos claros objetivos que nos hagan encaminar todos nuestros esfuerzos hacia ellos. Si no los marcamos perderemos fuerza y tiempo en balde.

Una vez planificados objetivos, es hora de crear el plan para lograrlos, nunca dejes esto en manos del azar, el cambio de hábitos y planificación de objetivos requiere una importante planificación.

Todo cambio en esta vida requiere de una responsabilidad, que debemos asumir sin retrasar por más tiempo ese cambio que deseas. El mejor momento para empezar a cambiar es ahora, no pongas excusas, el autoengaño no te va a llevar a ninguna parte.

La confianza o la fe en uno mismo es esencial en este tipo de cambios. Hay que valorar y tener confianza en los recursos propios, no fijarnos más en lo que no tenemos sino en lo que tenemos. Partir de lo que se tiene para alcanzar lo que no. Piensa que los fracasos no existen, solo el aprendizaje para no volver a hacerlo de eso modo.

Para ese cambio aunque el peso tiene que llevarlo la persona que lo ha emprendido, siempre viene bien la ayuda de los amigos, familiares, etc.

O incluso en algunos casos no basta con la propia iniciativa o el apoyo de la familia, también puede que sea necesario el apoyo de un terapeuta.

Para eso busca alguno con el que entables una buena comunicación emocional. El profesional que elijas debe ayudarte en el nuevo camino que has emprendido.


Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia
Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.
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