Ejercitar el cerebro

Por Cecilia Zamora

El envejecimiento es algo que no afecta solamente a nuestro físico, sino que repercute tanto en nuestra memoria, inteligencia y humor. Es un rendimiento que va disminuyendo con el paso de los años. Muy brevemente diremos que el cerebro representa aproximadamente el 2% de nuestro peso corporal. Compuesto por billones de células nerviosas, cada neurona puede estar conectada a miles de neuronas. Los mensajes entre todas ellas son constantes, lo que nos permite sentir, aprender o vivir.

Es importante ejercitarlo a lo largo de toda nuestra vida, para evitar y retrasar en la medida de lo posible el envejecimiento.

La pérdida paulatina de neuronas, capacidad de reacción, memoria, velocidad de funcionamiento, etc. son pérdidas inevitables que van de la mano con el paso de los años.

Pero podemos cambiar este panorama que se nos pinta tan negro, ya que cada uno de nosotros podemos poner de nuestra parte para que ese envejecimiento sea más lento. Para eso tenemos que adquirir una serie de hábitos sanos, manteniendo el cerebro en forma toda la vida.

Todo ser humano tiene cuatro tipos de memoria:

1. La inmediata: compuesta por aquella información aprendida y repetida inmediatamente.

2. La reciente: aquella información que hemos aprendido y utilizado a los pocos días.

3. La remota: aquella información que aprendimos hace ya mucho tiempo.

4. Las habilidades aprendidas, lo que en general se puede resumir como memoria a corto plazo y memoria a largo plazo.

Con cada una ellas, entran en juego diferentes funciones de las que en la mayoría de las veces ni siquiera somos conscientes. Por los últimos estudios, parece ser que la memoria que más afectada se ve con el paso de los años es la memoria reciente.

La visible falta de estímulos a partir de cierta edad, en la que muchas veces la vida se reduce a estar sentado frente al televisor, conlleva una inevitable consecuencia en el cerebro de cualquier persona. Y esto añadido a una más que frecuente falta de interacción social conlleva a un declive en todos los sentidos.

Es por todo esto que los científicos no se cansan de repetir una y otra vez que hay tres factores muy importantes para una vida plena: una alimentación sana, una vida mental despejada y una actividad física permanente.

En cuanto a la química cerebral no entraremos profundamente, pero sí que quiero comentar que aunque es todavía un campo en el que nos queda mucho por descubrir, sí sabemos que los encargados de transmitir esa información de una neurona a otra son los neurotransmisores, elementos que influyen bastante en nuestro humor, ideas, comportamiento, etc.

De una forma esquemática podríamos dar una serie de pautas que nos van a ayudar a cuidar nuestro valioso cerebro:

1. Seguir una dieta equilibrada y baja en grasas.
2. Evitar vivir en una constante rutina, la variedad y novedad producen actividad en nuestro cerebro.
3. Seguir aprendiendo constantemente, nunca es suficiente.
4. Procurar realizar al menos dos horas de actividad cardiovascular a la semana.

Si queremos mantenernos lúcidos, mantengamos fuerte tanto nuestra mente como nuestro cuerpo.

Así que si puede haber una inversión importante en la vida de cualquier persona, es aquella que se haga por el bien de nuestra propia salud. Será lo más rentable.

10 Herzios

Cuando el cerebro se sitúa en 10 Herzios (nos quedamos dormidos en 7 Herzios), nuestra mente está dispuesta para la relajación, para la concentración. Es la frecuencia también del aprendizaje acelerado, ya que memorizamos con más facilidad y recordamos mejor.

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