¿Efectuamos el cambio en la educación?

Foto: jalinW(LCC)

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Por Juan P. Armas

Me gustaría hacer un llamamiento serio a todos los profesionales que, en alguna medida, tienen relación con el mundo educativo;  ya sea directa o indirectamente, pero, sobre todo, a los docentes. Tomando como referencia todos los sistemas educativos, a lo largo de los últimos sesenta años, e intentando hacer un recorrido histórico-pedagógico, debemos colocarnos a finales de la década de los años cincuenta con las aportaciones de modernidad que se imprimen a todas las leyes educacionales, sobre todo en los países desarrollados o en vías de desarrollo.

Con estos sistemas se intentaba adaptar el ámbito docente a las reformas que se venían produciendo en todo el mundo, especialmente en Europa y Norteamérica; pero manteniendo claras las ideas de prioridad de contenidos teóricos, tanto humanísticos como científicos.

En la década de los sesenta y setenta, se comienza con la llamada enseñanza moderna, donde la prioridad radica principalmente en más razonamientos abstractos, pero con menor nivel de contenidos. Se da entrada en la enseñanza primaria a contenidos de matemáticas de conjuntos y se intenta explicar todas las asignaturas desde un punto de vista lógico-matemático. Aquí comienza el cambio de lo teórico por lo técnico-científico.

En la década de los ochenta surge la enseñanza renovada. La misión del alumno en el aula se torna más integradora y la labor del docente, con respecto a los discentes, va girando hacia una mayor comunicación. Pero se sigue en la línea de cambio, debido sobre todo al gran avance de la tecnología (y mayoritariamente en el campo de la comunicación)

Por último, y colocándonos en nuestros días, nos encontramos con una gran diversidad de sistemas educativos, en los cuales se pretende la total integración del docente y del discente en el proceso educacional.

Ello conlleva un cambio de actitudes y comportamientos en todos los componentes del proceso. La enseñanza se centra principalmente en transmisión de datos técnicos y científicos adecuados, primordialmente, a las exigencias de utilidad de la sociedad en la que nos movemos.

Y surge la pregunta:

¿Quién o quiénes son los encargados de dicho cambio ?

¿Podrían ser los responsables políticos y educativos ?

¿ Podrían ser todos los implicados en el proceso?

Podrían surgir infinidad de preguntas, las cuales quedarían todas sin respuesta. Pero sólo una cosa quedaría clara: que en la contestación a todas ellas siempre tendría que figurar, inexorablemente, la figura del docente, independientemente de que se mencionara o no a otros intervinientes en el mismo.

Aquí es donde surge la justificación de mi llamamiento.

Llamamiento que tiene por finalidad cambiar el concepto que tenemos sobre la labor del docente; labor que, en definitiva, determinará qué papel jugarán los mismos en el próximo siglo y milenio. Por añadidura, tendremos que plantearnos también, y ahora en el plano estrictamente educacional:

¿ Seguirá el docente siendo un mero transmisor de contenidos, inconexos la mayoría de las veces unos con otros ?

¿ O cambiará su labor tradicional y obsoleta por la de orientador, educador y formador ?

En este punto radica la finalidad de mi comentario. Tenemos que cambiar la mentalidad docente por mentalidad orientadora, tenemos que enseñar al alumno cómo debe aprender, cómo puede desarrollar sus potencialidades (una vez habiéndolo ayudado a descubrirlas), cómo debe establecer una identificación y correlación entre su pensar y su actuar, etc.

En definitiva, enseñarle a SER.

Como escribió Kant: “Yo enseño a mis alumnos a mantenerse sobre sus pies“. Y esta era su filosofía sobre la enseñanza.

Y así se podrán acabar las afirmaciones como:

Al alumno x no se le dan las matemáticas…
Al alumno y no se le dan las letras…
Este alumno es muy torpe y no entiende nada…
Etc.

Hasta aquí llega mi labor de soñar despierto.

Lo demás depende de todos.



Varios autores – Nuevos enfoques en educación

Podemos utilizar una analogía para explicar la forma en que podemos aumentar nuestros estilos de aprendizaje. Cuando vamos a pescar no se nos ocurre ir con un sólo anzuelo, seria absurdo algo así, porque si lo perdiéramos estaríamos desperdiciando todo el día. Igualmente, si fuéramos con un sólo anzuelo tampoco podríamos pescar diferentes tipos de peces, ya que hay distintos anzuelos apropiados para cada tipo de pescado. Tendremos más posibilidades de éxito cuantos más tipos de anzuelos llevemos en nuestra bolsa. Esto, que es algo evidente para ir a pescar, parece que no lo es tanto para bastantes estudiantes a la hora de ponerse a utilizar sus estilos de aprendizaje.
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