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Cuenta la leyenda que un noble cayó en desgracia ante los ojos del Rey y que éste lo recluyó en la Torre del Prisionero, una construcción en forma circular de enorme altura, a la espera de ser ejecutado por traición.
Una preciosa noche de luna llena, vió desde lo alto cómo su esposa untaba las antenas de un escarabajo con miel y ponía al animal en la pared vertical. El escarabajo subió por la pared hasta su ventana.
Al principio no entendió el significado, pero cuando notó que el pequeño animal arrastraba un finísimo hilo de seda, tiró de él y pronto tuvo en sus manos un hilo un poco más gordo. Volvió a tirar del hilo y se encontró con un hilo de lana, a continuación un hilo de pita, una cuerda y un grueso cabo de soga, con el que pudo descolgarse y escapar.
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