Nos anclan en el futuro y en el pasado

Foto: Hasher(LCC)

Por Daniela Cruz

Durante nuestra vida, vivimos una serie de emociones muy variadas, pero por lo menos dos de ellas podríamos catalogarlas como inútiles: la culpabilidad y la preocupación. Lo único que hacen es que desperdiciemos nuestro tiempo y nuestra salud. La primera de ellas está relacionada con el pasado, y la segunda con el futuro. La primera de ellas lo que hace es que nos quedemos inmovilizados por culpas del pasado, mientras que la segunda nos inmoviliza por algo sobre lo que no tenemos control.

Ambas lo que provocan es hacernos sentir inquietos en el presente. Algo que vemos en las caras y en las palabras de muchas personas que nos rodean es alguno de esos dos sentimientos: bien culpabilidad por algo que hicieron en el pasado o bien preocupación por lo que les pueda llegar a pasar en el futuro.

En ambos casos el resultado es el mismo, estamos malgastando nuestro tiempo presente.

Desde pequeños nos han inculcado que si algo nos importa, cuando algo relacionado funciona mal, tenemos que preocuparnos y darle mucha importancia. Es como si mostráramos nuestro interés hacia esa cosa sintiéndonos culpables, lo contrario nos deshumaniza.

Una cosa es aprender lecciones del pasado que nos ayudan a crecer y a desarrollarnos, y otra muy diferente es que ese sentimiento concreto te impida actuar en el ahora.

Ese sentimiento de culpabilidad puede venir inspirado por personas muy diferentes de nuestro entorno: por los maestros a los niños, por el cónyuge, por muestra propia pareja, etc.

La culpa, aunque haya personas que parece que nacen con ella, es una elección. Hay personas que prefieren vivir con ella de forma permanente, otra opción es deshacerse de ella y quedar libre.

Para eso puedes seguir una serie de estrategias:

1. Mirar el pasado como algo inmutable, da igual lo que sintamos en relación a él, lo que ocurrió, ocurrió, así que tenemos que aprender a vivir con ello lo mejor posible.

2. Reflexionar sobre qué es lo que estás evitando en el presente por culpa del pasado.

3. Aceptar en ti mismo las cosas que has elegido, sin preocuparte lo que opinen los demás.

En cuanto a la preocupación, recordemos que es un sentimiento que nos inmoviliza en el presente. Algo que no tenemos que confundir con hacer planes para el futuro, son dos cosas completamente diferentes.

En muchas ocasiones, gran parte de las preocupaciones que tienes, se deben a cosas sobre las que ni siquiera tienen control. Se trata de un miedo casi irracional al futuro.

Para acabar con las preocupaciones puedes seguir diferentes vías:

1. Vive tu presente como un momento para vivir y disfrutar, no como un momento para obsesionarte.

2. Fija un momento concreto del día en el que dedicarte a tus posibles preocupaciones, el resto del día estate libre de ellas.

En definitiva, aprende a vivir tu presente, tu ahora. De nada sirve obsesionarnos con el pasado o futuro, solamente podemos vivir en el ahora. Recuerda que la clave de todo está en el presente.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia

Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.

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