Duermo bien

Foto: Handing(LCC

Por Elisa Hernandez

El sueño es un estado de reposo uniforme de un organismo. En contraposición con el estado de vigilia (cuando el ser está despierto), el sueño se caracteriza por los bajos niveles de actividad fisiológica (presión sanguínea, respiración, latidos del corazón) y por una respuesta menor ante estímulos externos. Todos los seres vivos tenemos un periodo dedicado al sueño y otro a la actividad, lo único que cambia es que algunos lo hacemos en periodos cortos de descanso (los humanos y muchos animales) y otros lo hacen con un periodo largo de inactividad (como los osos).

A lo largo de la historia el tema del sueño, ha creado mucha desconfianza, especialmente los antiguos griegos que consideraban que el cerebro quedaba a merced del sueño, algo que les inquietaba. En esta línea también sorprende la opinión de que el cerebro entraba en una fase de sueño porque quedaba inundado de sangre, siglo XVIII. Teorías que hoy en día sorprenden, pero que resultan ser ciertas.

El insomnio es uno de los trastornos del sueño que más se da en nuestra sociedad. Todos en algún momento de nuestra vida hemos sufrido en nuestras propias carnes esta estresante y cansada sensación de no conciliar el sueño.

Aunque nos resulte sorprendente aproximadamente un tercio de nuestra vida lo pasamos durmiendo. Algo que ocupa más tiempo que el que dedicamos a nuestros hijos o incluso en algunos casos a trabajar, sin embargo esto no se refleja en las horas que pasamos pensando en cómo mejorar nuestro sueño, consideramos que debe lograrse sin esfuerzo, como por arte de magia.

Lo que todo el mundo tiene claro es que el sueño es algo imprescindible para nuestra supervivencia. Pero ¿qué cantidad de sueño es la que se considera normal o adecuada? La primera respuesta respecto a este aspecto es que depende de cada persona, es algo muy personal. Depende especialmente de la adecuación recibida y en parte de nuestra conformación biológica.

10 Herzios

Cuando el cerebro se sitúa en 10 Herzios (nos quedamos dormidos en 7 Herzios), nuestra mente está dispuesta para la relajación, para la concentración. Es la frecuencia también del aprendizaje acelerado, ya que memorizamos con más facilidad y recordamos mejor.

Cuando el cerebro se sitúa en 10 Herzios (nos quedamos dormidos en 7 Herzios), nuestra mente está dispuesta para la relajación, para la concentración. Es la frecuencia también del aprendizaje acelerado, ya que memorizamos con más facilidad y recordamos mejor.

Dependiendo de su actividad, el cerebro se sitúa en distintas frecuencias, que varían entre 4 Herzios (sueño profundo), 7 Herzios (sueño ligero), 10 Herzios (concentración) y 21 Herzios (actividad normal). Cuando la frecuencia es superior a 21 Herzios empezamos a ponernos nerviosos. Cuando situamos una frecuencia exterior, el cerebro tiende a situarse en esa misma frecuencia.

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Según la opinión de la mayoría de expertos, lo más recomendado sería hacer un sueño polifásico, es decir, dormir más de una vez en 24 horas. Un largo descanso por la noche y un periodo más corto o siesta durante el día.

Hay tres condiciones que influyen especialmente en la calidad del sueño: la salud física, la salud psíquica y el entorno del sueño. Así que son tres aspectos a tener en cuenta para determinar la calidad de nuestro sueño.

¿Es frecuente que te despiertes por la noche? ¿Te sueles quedar dormido en momentos inadecuados? ¿Te quedas aún más agotado después del almuerzo? Si tus respuestas han sido afirmativas significa que la calidad de tu sueño no es tan buena como debiera.

Así que a continuación voy a enumerar una lista de elementos que hay que tener en cuenta antes de irnos a dormir:

1. Lo primero es que la cama en la que dormimos sea cómoda. Si te levantas con dolor de espalda y a las horas desaparece, significa que tienes que cambiar de colchón. Ten en cuenta que al 10 año de uso una cama puede considerarse como vieja.

2. En cuanto al sonido que nos favorece a la hora de conciliar el sueño, según los últimos estudios que se han hecho confirman que el más adecuado es un sonido sibilante de alta frecuencia, que podríamos decir que imita el sonido del mar.

3. Otro factor a tener en cuenta es el de la temperatura que tenemos en la habitación y en la cama. En este aspecto no podemos recomendar una temperatura óptima, ya que es algo muy personal que cada persona debe determinar. De lo que se trata es de estar a gusto, sin sudar ni pasar frío, nunca rebasando los 24 grados.

4. En cuanto a luz de la habitación, lo más probable es que estés acostumbrado a una intensidad de luz u oscuridad completa. Seguramente dependerá de la costumbre que tomaste de pequeño.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia
Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.


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