Si miramos esto desde la perspectiva de los niveles lógicos propuestos por Robert Dilts, sabemos que estamos en un rango alto de nuestro nivel evolutivo (más allá sólo estaría el último nivel, la espiritualidad o trascendencia).
Desde el punto de vista de la PNL (Programación Neurolingüística) esta identidad es cambiable, permeable a modificaciones conscientes o inconscientes. Y esto sólo puede acontecer en el tiempo, es decir, los actos presentes, pueden modificar los resultados futuros que devienen en presente a cada instante transcurrido. Y para ello tomamos como referencia nuestros aprendizajes, que sólo pueden ser llamados así, porque una condición de competencias, habilidades o conocimientos que no teníamos, al pasar el tiempo (corto o largo) ya podemos decir que tenemos, es decir, nuestras experiencias pasadas, vistas desde el presente.
Toda esta “perorata” temporario-introductoria, es para referir esos aspectos teóricos necesarios, para lo que en este artículo pretendo hacer: una intervención con línea temporal tomando como bases teóricas el existencialismo, la descripción del tiempo vivido de la fenomenología y como base práctica la técnica denominada “trabajo con línea temporal” de la PNL (Toro-Lira, 1998).
Quiero añadir antes de comenzar, varios aspectos de mi trabajo como terapeuta: primero yo reafirmo y confirmo que cada vez que hago una intervención (o terapia) a otra persona, también hay un desplazamiento (aprendizaje) en mi, por lo tanto creo en la terapia, en el encuentro humano de dos o más personas –cuando es terapia grupal- como una convergencia de momentos, en el que todos salen reforzados y cambiados en algo en su vida –incluido el formador o terapeuta-. Y por último, por supuesto he variado algunos nombres y datos de mi cliente, para asegurar la confidencialidad y su anonimato.
Revisando mis apuntes personales, encontré muchos y preciosos trabajos realizados con éxito –valga la utilización de los testimonios para esta aseveración- utilizando el trabajo con línea temporal. No por casualidad –creo que más bien causalidad- a muchos de mis pacientes les colaboré en su mejora, y en muy diversos problemas, con la técnica mencionada. Y mucho menos casual aún, es que releyéndolos a ellos, se me movieron fibras personales y muy actuales (y presentes) de mi vida cotidiana. Así que me fue difícil escoger, pero he aquí una muy especial para mi.
Su nombre –ficticio para este artículo- será Clara. Mujer de 39 años, casada con tres hijos. Se quejaba de que estaba en el camino de una formación profesional, que ella esperaba que enriqueciera sus posibilidades laborales y económicas, y no sabía si la podía llevar a cabo con éxito.
SESIÓN 1
Ese día dejé que Clara hablara mucho, y yo escuchaba y acompasaba, atenta a sus ritmos, su respiración, sus cambios de tono, el color de la piel de su cara…
El siguiente es el relato resumido, que ella me hizo ese día, con ciertas interrupciones de mi parte para chequear escucha o para hacer alguna pregunta del tipo “metamodelo” recopilando información un poco más precisa.
Clara: “El estar estudiando un master en RRHH y leyendo a la vez, temas de autoayuda, actualmente se debe a una búsqueda constante de saberes y “quehaceres” humanos, que ha sido la constante en mi vida personal y profesional (…) pero también, una constante que ha estado presente es el abandono, no se si con auto-sabotaje o no, de los logros finales (…)”.
L.A.: ¿Me puedes describir exactamente alguna experiencia que llamas “de abandono”?
Clara: “Si, claro que te puedo decir, creo que no una, si no ¡muchas! (sonríe nerviosa) (…) es decir, mirando mi historia, puedo contabilizar al menos cinco carreras técnicas y universitarias comenzadas y no terminadas, sin menospreciar las circunstancias en unos y otros momentos… no creo que haga falta decirte ahora cada una de esas circunstancias (…) lo que yo veo es que ese ha sido el crudo y común resultado (…) Una vez leí un artículo de psicología, en una revista y hablaba de la “excesiva dependencia del programa de reforzamiento” con su ejemplo de problema específico: “uno se frustra o abandona fácilmente” (…) me identifiqué totalmente, entonces me preguntaba si tenía problemas psicológicos de esos de verdad, verdad (…) después, con la revisión del artículo completo, vi que había un cuadro, donde se mencionaban los “ejemplos de intervención: “procedimientos de auto-control, manejo de contingencias y entrenamiento auto-instruccional”, para los problemas mencionados, con los que me identificaba (…) La verdad, lo único que no me quedo claro –¡pequeño detalle!- era lo que debía hacer de ahí en adelante para mitigar, mejorar o suprimir esos defectos”.
L.A.: Ok, Clara entiendo entonces que para ti, ese proceso de abandonar, es no terminar lo que comienzas, eso supone un defecto. Pero también entiendo que a partir de estos nuevos estudios, que tienen que ver con el área humana y a partir de la lectura de esos artículos de Psicología comenzó un nuevo proceso o cambio en ti. ¿Estoy en lo correcto?
Clara: “(…) uummm, si… proceso de cambio… más bien sentí como si ya tenía una semilla plantada, y me dije: quiero cambiar este aspecto de mi vida, y comencé a preguntarme: ¿cómo puedo lograrlo?. Si mi memoria no falla demasiado, fue en lecturas posteriores, más avanzados mis estudios, cuando pensé que sí quería lograrlo (…)”.
L.A.: ¿Conoces el trabajo de la PNL con la línea temporal? Se utiliza para trabajar aquello de los logros finales, del cerrar capítulos, del terminar cosas que comienzas, así como tú te has propuesto.
Ya “con la semilla plantada” utilizando las palabras de mi cliente, pasamos a revisar aspectos teóricos –también acompasando el nivel mental y lo analítica que era Clara- que fundamentan el trabajo con la línea temporal. Así al mismo tiempo, fuimos reflexionando sobre el problema a tratar, a ver qué posibilidades presentaban para ella las teorías y cómo las podía ir aplicando a su vida cotidiana. Ese día comencé yo a hablar:
L.A.: Desde el punto de vista de la fenomenología, el tiempo vivido puede verse metafóricamente como un bosque, en el que la superficie del tiempo es el presente, los árboles que si podemos ver; y el fondo latente, los árboles que conforman el bosque y que intuimos, pero no podemos ver, es el futuro posible o el pasado ya dejado atrás. ¿Me sigues? ¿Puedes imaginarte dentro de un bosque?
Clara: “si (…)”
L.A.: Una de las causas, siguiendo con el enfoque fenomenológico, de la experiencia trastornada, sería que en la vida actual, nuestra sociedad conlleva un desplazamiento del tiempo vivido al futuro: así pro-mete todo para ese tiempo lejano, que no podemos ver, incluso ya la gente lo tiene ocupado (mejor dicho pre-ocupado) o hipotecado, y convierte al futuro en el horizonte de la vida. ¿Relacionas algo de esto que te digo con tus carreras o tu vida profesional?
Clara: “La verdad que si (…) –se detiene un instante a pensar y responde con preguntas- ¿Será que en esto de mi formación profesional, ya estaba yo tan pre-ocupada de que iba a hacer para ganarme la vida, para cuando trabajase en esa profesión, en cualquiera de las cinco (…), que me dejé ganar por esa (…) ¿Cómo la has llamado? ¿hipoteca? Si…, y me desviví de cada una de esas experiencias presentes? (…) O ¿Será acaso, que mi ansia de futuro posible, me desesperaba, y al ver que éste no llegaba, era cuando me buscaba las perfectas excusas para abandonar ese camino? ¿Quizá por otro más inmediato o más corto? La verdad, no lo tengo muy claro. La relación con lo que me dices, si, eso si lo veo…”
L.A.: ¿Tienes algún momento pasado de tu vida, en donde si que recuerdes haber disfrutado mucho el momento presente? ¿Me lo describes?
Clara: “En este momento recuerdo perfectamente mis preferencias y gustos de adolescente (…) ya graduada de la etapa de bachillerato. Yo quería ser científica, bióloga para más especificidad y me gustaba tanto la biología como ciencia pura y la rama marina –aplicada-. Cada vez que había que hacer alguna tarea de biología, o pequeña investigación, yo lo disfrutaba tanto, era como si el tiempo no pasara, en esos momentos todo se detenía y yo me metía tan de lleno en esas tareas (…). Pero por ese entonces mis padres eran muy amigos de nuestro médico de cabecera, y éste dio su sabio consejo de que si yo iba a estudiar esa carrera, pues mejor hiciera la medicina que era la misma dificultad y el mismo tiempo. Ese consejo asustó a mis padres y a mi, y fue entonces cuando mi padre (que es Ingeniero Civil) dijo: ¿porqué no haces una carrera técnica primero, que son sólo tres años, y luego si quieres estudias algo más largo? Me pareció una buena idea (…) pero ahí se acabó mi disfrute, comencé la carrera de diseño de interiores, y cada tarea era de pesadilla, no, no disfrutaba para nada como antes (…) Y ese también fue el comienzo de mis abandonos estudiantiles (…)”
L.A.: Y más actualmente o recientemente ¿recuerdas cosas que disfrutes, a las que te entregues con ese placer con el que hacías aquellas tareas de biología?
Clara: “Claro que si, yo actualmente pienso que en realidad ese no era ese mi camino, no era lo que me apasionaba, y por lo tanto no me entregué a las cosas como normalmente lo hago (…) Por ejemplo, más recientemente lo vivo cuando me enamoro. Es la pasión de la entrega total, del placer de cada minuto como si fuera único (…) Yo de verdad me arrepiento de esas antiguas decisiones de vida, no se si cabe arrepentirme de algo ya lejano en el pasado, pero si decirte que estoy segura de que yo graduada con 21 años de bióloga, hubiese tenido muchísimos logros profesionales actualmente (que tengo 39). Pero esto claro, nadie puede saberlo ¿no?”
L.A.: En la estructuración del tiempo psicológico –visto fenomenológicamente-, tu has estado hablando ahora, del pasado remoto. De la zona de las antiguallas, mezclado con el pasado mediato, la zona de las nostalgias. El pasado más inmediato corresponde a la zona de remordimiento. Este creo, lo tienes bastante bien, no, no cabría el arrepentimiento, pero sirve de base para saber por dónde podemos continuar de aquí en adelante ¿Me explico?.
Clara: “(…) si… mmmmmmmm…… antiguallas mezcladas con nostalgias… suena a cofre de abuelita. Si… mejor dejarlo todo ahí bien guardadito ¿Y cómo sería de aquí en adelante, cara al futuro?
L.A.: El Futuro también tendría tres profundidades: el futuro inmediato de la expectación y la actividad –en tu caso: la realización de este nuevo estudio, la espera de tus calificaciones, y consecuentes avances-; el futuro mediato, la zona del deseo y la esperanza (aquello quizá tan cercano como para acariciarlo, pero no tanto como para alcanzarlo): tu futura graduación. Y el futuro remoto (que sería el horizonte hacia delante, la llamada zona de la oración y los actos éticos) demasiado lejos como para soñar con ello, pero no tanto como para no tenerlo en ensueños: en tu caso es la presentación con éxito de candidaturas para entrar a trabajar en el área de RRHH ¿Si?.
Clara: “Si (…) –pausa larga- creo que es lo importante en este caso, es como exorcizar los sueños, éstas ensoñaciones, pues ya al menos, las tengo vistas de aquí en adelante: ¿esta sería mi visión?
L.A.: Una forma de ordenar nuestros pensamientos es a través del tiempo, de hecho, con algunos ejercicios (de visualización creativa) si cambiamos el orden de algunos acontecimientos pasados, en nuestro sistema mental, las sensaciones, creencias y manera de vivir una experiencia, cambian de manera radical. No importa lo que “realmente” sucedió o no, lo importante y lo que genera resultados en la vida cotidiana de una persona es, lo que piensa acerca de lo que sucedió, cómo lo recuerda, y cómo tiene asumidas ciertas vivencias. ¿Me sigues?
Clara: “ummnja (…)” –dijo, asintiendo con la cabeza-.
L.A.: Lo que si cobra importancia (y de allí el trabajo con la línea temporal) es que tenemos acontecimientos pasados, presentes y futuros, que tienen sus características que los hacen diferentes. Pero para organizarlos existe una línea conductora, que une los tres tiempos, haciéndolos estables para nuestra mente. Usar la analogía de línea se hace para simplificar, pues esta concepción mental del tiempo, de hecho, puede tener muchas formas, que pueden expresarse en diferentes formas geométricas en el pensamiento de cada persona. He escuchado a personas describir su “línea temporal” como círculos concéntricos, donde el más cercano que rodea la persona sería el presente, luego estaría el pasado intermediando entre presente y el futuro que sería el más lejano; también una persona me describía su experiencia con el tiempo vivido, como una especie de espiral. Importan mucho todos los detalles. Un hombre una vez, me describía que “el camino” hacia su futuro, le quedaba adelante, pero que era como una cuesta arriba, que si imaginaba que comenzaba a transitarlo, le hacía sentirse muy agotado; al cambiar esta “inclinación” de la pendiente, sólo un poco, fuimos probando, y al colocarlo aún en subida, pero muy poca, el cliente se sintió muy a gusto, de ahí en adelante las cosas en su vida fueron aconteciendo con más facilidad y menos agotamiento. Fíjate Clara, que en éste ejemplo, yo (como terapeuta) no quise instalar un cambio invasivo, del estilo de poner el camino por ejemplo “en bajada” no vaya a ser que al señor, le quedasen unos buenos 40 años de vida, y con ese cambio, lo redujésemos a 20. Aunque parece un chiste (malo, por cierto) pueden pasar cosas inesperadas con las sesiones de PNL, y en mi caso soy muy cuidadosa y ecológica, al proponer cambios mentales en otra persona. ¿Te parece si vamos revisando tus diferentes tiempos, vistos desde la PNL?
Clara: Si, claro me gustaría saber cómo es mi propia línea temporal (…)
L.A.: Para la PNL, el pasado es una elaboración que hace nuestro cerebro en forma de recuerdos, como antes mencionaba, a veces éstas elaboraciones, no concuerdan con la “realidad” o con la experiencia recordada por otras personas presentes en el hecho. En tu caso, cabría la pregunta sobre el momento, o los momentos de decisión, cuando comenzabas tus estudios y cuando los abandonabas. Pero más que comenzar una investigación inútil sobre “cómo fueron realmente las cosas” cabe más hacer en este momento un re-encuadre: quiero que les busques el aprendizaje, sentir esas experiencias como positivas, que te hacen ser lo que eres hoy, saber todo lo que sabes, tras haber pasado por experiencias tan diversas. Tu pasado te hace ser la maravillosa persona que eres, aunque eso no impida autocriticarte.
Clara escuchaba mis palabras atenta, sin perderse ni una coma, y sus gestos denotaban que algo estaba cambiando en sus pensamientos. Haciendo pausas reflexivas dijo:
Clara: “(…) Es verdad todo esto que soy hoy, tengo que reconocer que no lo sería de no haber estudiado, aunque no terminado, cinco carreras completamente diferentes. Y gracias a haber estudiado, primero diseño industrial –de ahí mi perfección, y cuidado en todo lo que hago-, después técnicas corporales –de ahí mi enfoque en in-corporar aprendizajes-, luego dos años de educación infantil –de lo que obtuve muchos aprendizajes del niño, y de cómo el adulto retoma sus etapas infantiles para aprender cosas nuevas-, y después administración -de donde aprendí a hacer lo minucioso con mucho cuidado- Y hasta hoy en día en este afán de irme por el área de Recursos Humanos (…)”.
L.A.: ¡Muy bien, Clara! Has re-encuadrado (esto es, ver con ojos distintos, sentir diferente y escuchar nuevos ritmos y músicas) tu experiencia de tantos estudios anteriores. El pasado es importante en este sentido, en que puede re-elaborarse, para mejorar nuestra actitud ante el presente y la predisposición que tengamos de cara al futuro.
Así, celebrando, Clara y yo, despedimos esta primera –y contundente sesión-.
SESIÓN 2
Desde la PNL, el pasado, no cobra la importancia terapéutica que tenía para el Psicoanálisis o el análisis Adleriano, pero si se recoge la idea de encontrar las relaciones existentes entre las personas significativas y el cliente, con un modelo que permite re-estructurar el sistema de creencias limitantes en base a la técnica: Cambio de Historia Personal creada por Bandler y Grinder, combinada con el modelo de aprendizaje de Bandura (Dilts, R. 1999). En el caso que en este artículo tratamos –el de Clara- dejamos el pasado hasta ahí.
Aunque para hacer una especie de hilo conductor desde nuestra anterior sesión, retomamos unas posibles generalizaciones que yo le había escuchado a Clara. Construidos –creía yo- en base a sus vivencias pasadas. El tema era la vida profesional del ser humano adulto, y yo pensé que podíamos cambiar las que podían estarla limitando, y potenciar las que le permitirían potenciar sus recursos de vida.
Y así más o menos comenzamos este, nuestro segundo encuentro
L.A.: Clara quiero que me digas cosas, pueden ser negativas, neutras o positivas para ti, que consideres en general sobre la vida profesional de los adultos. Dime al menos tres cosas que te vengan a la cabeza.
Clara: “¿sobre los adultos profesionales? (…) Bueno, yo pienso que las personas graduadas universitarias tienen más posibilidades de ganar mejor salario y tener más opciones para su carrera profesional (…) También que al ser más joven (sin familia a cargo, y con más tiempo para dedicarse) también tiene más posibilidades de desarrollo profesional, al tener más tiempo para estudiar y graduarse (…) Y otra cosa que pienso, es que toda la gente que se dedica después de graduarse de bachillerato a lograr una carrera universitaria, obtiene resultados a corto plazo, rápidos, si, eso pienso (…)”.
L.A.: ¿Sabes? todas las creencias son propensas a cambiarlas, para mejorar tu propia experiencia: tal vez pensar en personas que comenzaron sus carreras avanzados en edad, y fueron exitosos. O de cosas que hayas sabido que puedan contradecir esto que piensas (…)
Clara me interrumpió entusiasmada:
Clara: “(…) si, la verdad, mientras te decía lo que pensaba, ya tenía pensamientos que me estaba contradiciendo a mi misma (…) y recordé varias personas que conozco, que comenzaron no te digo avanzados en edad, si no avanzadísimos, tengo al menos dos o tres conocidos cercanos que comenzaron sus lineas de vida laboral, exitosísima como a más de 40 años. Y además, también pienso que no todas las personas por comenzar a estudiar jóvenes, sólo por ello ya son exitosas”.
L.A.: exactamente, Clara, el pensar en creencias generalizadas que puedan ser potenciadoras para ti, es maravilloso, y a la vez resulta casi mágico ¿Puedes decirme algo que creas sobre ti y otros seres humanos, que te ayuden a saber lo valiosa que eres? ¿Y que además puedan ayudarte en lograr y terminar cosas?
Clara: “(…) pues no se… creo que soy bastante terca cuando me propongo algo (…) y ¡Si! Esta precisamente es una creencia generalizada que tengo sobre mi misma, y otras personas: Creo firmemente que las personas, como yo, que somos empecinadas, constantes, dedicadas, y hasta bastante tercas, logramos lo que nos proponemos. Si (…), esta es una creencia que quiero mantener”.
L.A.: ¿Alguna otra cosa que pienses en forma general sobre las personas como tú?
Clara: “Otra sería que los que somos buenos en algo, porque nos apasiona, la gente lo valora, y siempre se encuentra a alguien que te remunera (en efectivo, en dinero) lo que tu trabajo vale; si, conozco muchas personas que validan lo que creo (…)”
L.A.: Estupendo, Clara, ese es otro pensamiento que puede ayudarte en tu objetivo.
Y ahora si, reconfortada y esperanzada, desde su pasado re-elaborado, pasamos, con Clara, a su presente.
L.A.: Para la PNL, y creo que para muchas escuelas más, el presente es lo único real de nuestra experiencia, es lo que podemos decir que tenemos. Toda nuestra experiencia sensorial (vista, oído, tacto, gusto y olfato) se encuentra en el presente; incluso, la experiencia sobre el pasado, que tuviste en la sesión anterior, la tuviste aquí, conmigo, en el presente. Y es más, todo lo que puedas visualizar, soñar, ensoñar, o sentir imaginariamente, sobre tu vida futura, también lo vivirás en el presente, cuando lo hagas.
Disfrutar el presente plenamente, es lo recomendado por muchas de las terapias actuales, centrarse en lo que se tiene y en lo que se está viviendo es maravilloso: saborear una rica pizza, o un helado, una conversación agradable, una buena siesta, hacer el amor, ver una película, escuchar una buena música, son actividades que requieren estar en el presente. Utilizar alguna técnica de relajación y concentrarse en la respiración, o hacer yoga, son maneras de enfocarse en las experiencias y la vida del presente, como dice Richard Bandler es “manejar nuestro propio autobús”. ¿Tu crees que tienes la capacidad de manejar tu propio autobús, Clara?
Clara: “Pues creo que si, creo, que yo conduzco mi propio autobús, el autobús de mis representaciones mentales, de mis decisiones, de mi vida… Y es lo que he hecho siempre (…)”
El trabajo con Clara iba estupendo, avanzando con paso seguro, hacia lo que yo quería proponerle con la terapia. Y como ella estaba muy dispuesta, yo también me dispuse a entregarme al mundo de las metáforas y la imaginación. Así que continuamos.
L.A.: Esto, Clara, es muy positivo. Sólo quiero colocar un punto para la reflexión: tal vez, en tu representación mental de tiempo vivido, el presente tiene demasiada fuerza, es muy grande, tal vez incluso avasallador, es decir, casi ni te deja visualizar tu propio futuro. Si en este momento cierras los ojos y te imaginas tu “línea” o espacio temporal ¿Qué ves?
Clara: “ (…) veo mucho color casi todo el espacio que me rodea es precioso, muy agradable, me circunda, es plano, con árboles, nubes, cielo azul… pero TODO es presente… tienes razón es casi enseguecedor (…). Si trato de ver mi futuro, el colorido de mi presente es tan luminoso, que casi podría decir, que sólo veo una cosita muy lejana, gris, difusa, que “intuyo” que puede ser mi futuro, y ni siquiera estoy segura. Como si mi presente con su luz lo opacara totalmente…”
Yo aprovechaba las pausas naturales para ir entremezclando, acompasando muy bien la velocidad y el tono de la voz de Clara, introduciendo cuidadosamente cambios posibles:
L.A.: Ahora, Clara, vamos a probar de modificar un poquito tu presente, sin quitar las cosas que te hacen sentir muy a gusto, como la luz, el paisaje, el sonido…quitaremos sólo un poquito, muy poquito, de espacio al frente, es decir, lo reduciremos, sólo hasta el punto de poder visualizar ese camino, ese futuro, antes largo, ahora corto y fácil de caminar. Y le darás luz y color e importancia, un poco más parecido a las características de tu presente ¿Probamos?
Clara –tomándose su tiempo- asintió con la cabeza. Su respiración seguía tranquila y cómoda.
L.A.: Después de probar ese pequeño, cambio, vamos a chequear tu ecología (es decir, como te sientes allí, y cómo tus seres queridos, las personas cercanas a ti. ¿Qué tal, cómo estas tú, cómo están ellos?
Clara: “Muy bien, bien (…) me siento mejor, pudiendo ver mi futuro ahora con luz y colores (…)”.
L.A.: Muy bien, Clara, creo que vamos por muy buen camino… ¿Y qué ves, qué sientes, qué escuchas en ese ahora intenso futuro? Si por un momento caminas adelante, y entras y te metes en el ¿Qué observas?
Clara: “Es realmente un estado emocional intenso y positivo, estoy entusiasmada, escribiendo, siendo consultora (…), con dedicación, pasión e impulso –como lo hago ahora para titularme (…). Recuerdo haber logrado terminar, haberme titulado, finalmente (…) Soy una profesional de los RRHH; planifico estrategias para resolver futuros problemas u obstáculos (…) tal vez en una gran empresa”.
L.A.: Vamos a continuar allí probando algo más: ¿Qué te parece instalar en tu estado mental, una especie de alarma de aviso, para cuando baje tu entusiasmo, si acaso las circunstancias externas no son las planificadas, o hay algún desvío en el camino, poder retomar con ganas tu camino (…) En este momento, imagina un termómetro de colores de entusiasmo, en el centro como nivel normal, tendría el color amarillo-naranja, divididos por el verde de la tranquilidad, hacia abajo rojo para cuando baje, ahí sonará tu alarma, y te buscarás acciones, las que quieras (…) para así recobrar, el nivel normal, al menos. Y hacia arriba tengo los tonos violetas para los subidones, necesarios de vez en cuando para celebrar la vida, y tus propios logros ¿Lo tienes?
Clara: “(…) si, le veo, es muy útil, así sabré exactamente cuando me hace falta correr, por ejemplo, que me encanta, para los momentos de bajón (…)”.
L.A.: Clara puedes imaginar más escenas de tu vida futura en todas estas acciones y logros conseguidos, como si fueran en el presente, aquí y ahora (…) ¿Cómo te sientes?
Clara: “ (…) me quedo muy alegre y acorde con los resultados, siento que tengo las habilidades para hacerlas, me permito hacer y sentir cosas nuevas mientras paso, como una película, varias escenas (…) y las personas queridas para mi, están todos felices, contentos (…)”.
L.A.: Clara en este momento, hacia dónde está ese futuro que estás transitando, y donde has dejado ubicado el pasado y tu presente ¿Puedes describírmelo?
Clara: “ (…) Si (…) más bien mi pasado lo tengo al lado derecho y el futuro hacia el lado izquierdo, aunque ligeramente adelante (…). Como si me colocase de pie y extendiera mis brazos en forma perpendicular a mi cuerpo, levantados desde los hombros, quedarían paralelos al suelo, y sin mover los pies, giro sólo un poco mi torso, y el brazo izquierdo va en diagonal adelante y formando una línea recta el derecho va un poco hacia atrás(…)”.
L.A.: Muy bien Clara, fabuloso, lo dejaremos así por ahora. Lo importante dentro del trabajo con PNL, es la premisa de que tanto el pasado, como el futuro, incluso lo que creemos, del presente, son elaboraciones mentales, y como tales, están susceptibles a cualquier cambio que nosotros impulsemos. Así que luego, los cambios que quieras hacer, es posible hacerlos. (…) Ahora te pido que respires profundamente, una y otra vez, mientras yo cuento del cinco al uno en forma regresiva, y tu vas volviendo aquí y ahora conmigo ¿Te parece? 5… te sientes perfectamente cómoda y complacida con tu trabajo… 4… con los cambios que ya han quedado instalados en tu mente… 3… respiras profundo y tranquilamente, sientes tus pies… 2… sientes tus manos, brazos, torso, todo tu cuerpo perfectamente reconfortado… y 1..! Una brisa agradable en tu rostro hace que vuelvas aquí y ahora con una bella sonrisa… ¡Listo, muy bien!.
Y así terminamos en dos sesiones, el trabajo con Clara, en ese aspecto puntual de su vida, que sólo tal vez, tocaba a otros dominios, quien sabe.
Yo digo, que sólo desde mis propias sombras, puedo darle la mano a la sombra de otros, para acompañarles en sus primeros pasos a convivir con la luz, a mostrarse en el día y a no tener tanto miedo ni tanta vergüenza. A comenzar a bailar la música que les guste, y los ritmos con los que se sientan cómodos. Y hasta ahora, eso es terapéutico tanto para mi, como para ellos.
En este momento presente, dejo por un buen rato las elaboraciones temporales –leyendo y sintetizando ese encuentro con Clara-, y me siento plena, feliz, confiada y profundamente agradecida. Me encanta esta sensación, espero habérselas transmitido, y si sólo con algún párrafo, logré una sonrisa distraída, ya me doy por satisfecha, de eso está hecha la vida, de instantes, de sonrisas y momentos vividos a plenitud. Los otros no contabilizan en la cuenta final, ni aparecen en ninguna línea tenga la forma que tenga…
Se les quiere
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
Araujo, Lorena. (2008) Expedientes personales: Apuntes personales (No publicado, ni editado).
Araujo, Lorena y Wilhelm, Lenin. (2002) Manual del Facilitador: Master-Practitioner en PNL. (Publicación para los formadores del IVPNL, colección propia –No editado-)
Dilts, Robert (1999) Creación de Modelos con PNL. Barcelona, España. Ediciones Urano.
Pérez Álvarez, Marino (1996) Tratamientos Psicológicos. Editorial Universitas, S.A. Madrid.
Toro-Lira, Ernesto (1998) Cómo conducir la cabeza, manual de PNL. Mandala ediciones, S.A.
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