Para mejorar el mundo…

Por Miriam Salcedo

No estamos contentos con lo que sucede a nuestro alrededor. Continuamente vemos injusticias, hambre, calamidades, crímenes, etc… pero no somos capaces de hacer nada por solucionarlo. Es cierto que los criticamos, nos horrorizamos ante ellos pero nos vemos impotentes ante este panorama.

No deja de ser un buen comienzo que este tipo de cosas nos sigan sorprendiendo, que no perdamos nuestro capacidad de distinguir entre lo bueno y lo malo, pero no es suficiente.

Algunos, los menos, son capaces de embarcarse en grandes proyectos humanitarios, comprometen sus vidas con los demás, pero no dejan de ser excepciones dentro de la generalidad.

No obstante, sin hacer un gran esfuerzo podemos hacer mucho más, simplemente comprometiéndonos en la formación de las próximas generaciones, en la educación de nuestros hijos.

Debemos comprometernos en educarlos para que se preocupen por los otros, para que no sean indiferentes a las injusticias, a la crueldad o al sufrimiento de los demás, eliminando el fanatismo y la intransigencia y sustituyéndolas por respeto a los que son diferentes a nosotros.

Para conseguir este tipo de ciudadanos del futuro no debemos olvidar que la educación comienza por dar amor de manera incondicional, mostrar nuestros afectos, abrazar, acariciar, etc…

Debemos marcar a nuestros hijos unas expectativas lo más realistas posibles con sus capacidades, dejar que hagan lo que son capaces de hacer, animarles a que lo hagan teniendo la suficiente paciencia para esperar el tiempo que precisen para hacerlo.

Debemos marcar normas para que los niños sepan adaptarse a ellas. Se debe ser firme pero razonable, flexible a la vez. Por ello debemos fomentar la confianza, hablar con los hijos, no dar por supuestas las cosas, sino abordarlas con paciencia.

Los niños deben también aprender a asumir riesgos, nuevos retos, a aprender a enfrentarse al fracaso, a ser tenaces, a volverlo a intentar.

Fomentar la tolerancia es otro de los puntos en los que debe basarse una buena educación. Aprender a respetar a los demás es también una buena manera de aprender a ser respetados por los demás y a exigir que así sea.

Educando a nuestros hijos a respetar a los demás y respetarse a sí mismos estamos dando un gran paso para que las cosas que no nos gustan en el mundo cambien y sean mejores.

Podemos estar seguros que si transmitimos este tipo de valores a nuestros hijos, ellos también los transmitirán a los suyos, consiguiendo hacer de nuestro mundo un lugar mejor para vivir, más justo y más solidario.

Musica para que jueguen los niños

CD MÚSICA PARA QUE JUEGUEN LOS NIÑOS

Ritmo, compás, melodías. Todas las investigaciones actuales hacen especial hincapié en la vital importancia que tienen las tempranas experiencias del niño, a través sobre todo del juego y de la música para su desarrollo intelectual, motriz y social..

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1 Comentario

  • Un cambio a nivel personal puede tener mucha más repercusión de lo que pensamos, si yo cambio los que se relacionan conmigo y están a mi alrededor también tendrán que cambiar y adaptar su comportamiento y relación conmigo y con lo que me rodea.

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