Decisiones en pareja

Foto: Llunk(LCC)

Por Lourdes Alvarez

Las diferencias entre ambas partes de la pareja suele ser importante. A pesar de que el amor entre ambos es muy grande, las diferencias entre ambos son muy importantes: “A mi me gusta ser activo durante el día y cuando se acercan las 8 de la tarde me gusta recogerme en casa e ir pronto a dormir. A mi pareja por su parte le cuesta levantarse pero es capaz de estar hasta las 13:00 horas en la cama durante el fin de semana, lo que nos hace perder todo el día” Lidiar con las diferencias que existen entre ambas partes de la pareja es un trabajo diario al que se tienen que enfrentar muchas parejas. Se trata de encontrar un correcto equilibrio entre el “yo” y el “nosotros”.

Hay personas que creen que una manera de evitar el convertirse en excesivamente dependientes, es llevando la contraria u oponiéndose a lo que su pareja propone. Creen que si no pueden llegar incluso a confundirse con la otra parte, algo totalmente equivocado ya que esa no es manera de conservar su individualidad y desarrollar sus intereses.

Muchas veces hay cosas que realmente no nos apetece mucho hacer, pero es un auténtico placer ver que nuestra pareja está feliz con dicha elección. Esto no significa que hayamos perdido nuestra individualidad, es simplemente una forma de satisfacer al otro, siempre y cuando no sea siempre así.

Esto puede utilizarse para asuntos de menor importancia, pero para aquellos que requieren de una negociación no habrá otra forma que llegar a un acuerdo por ambas partes.

Cuantos más detalles demos de nuestra opinión y sobre el por qué de esa opinión, más sencillo resultará que nuestra pareja encuentre un punto de unión o encuentro entre ambos, lo que nos facilitará un punto de partida desde el que iniciar la negociación hacia un acuerdo. Será como la semilla que hacía falta para que nuestra opinión resulte más atractiva a nuestra pareja y sea un punto de inflexión desde el que iniciar la negociación.

Esos detalles que damos en cuanto a nuestras preferencias son un apoyo para encontrar puntos de unión. Es una forma de no imponer nuestras ideas, y de iniciar un proceso de comunicación hacia un acuerdo o un entendimiento.

Para solucionar las diferencias no hay que enfrentarse como malos abogados que a base de tenacidad logran desgastar al adversario y salen victoriosos del pleito. Esta estrategia no es nada buena para las relaciones de pareja, ya que desgasta la relación y siempre hay un perdedor y un ganador.

Nunca se deben descartar las opiniones de nuestra pareja sin antes haberlas estudiado, se debe tener una actitud abierta y de interés hacia la opinión de nuestra pareja. Y por supuesto las decisiones importantes no deben tomarse a la ligera, sino que las negociaciones pueden e incluso deben durar incluso días, que facilitarán el que aparezcan nuevos puntos de vista.

Las diferencias que surgen entre ambos no debemos tomárnoslas como una oportunidad para encontrar nuevas soluciones y más creativas. Así se puede llegar a solucionar el conflicto con una solución que no se había ocurrido a ninguna de las partes.

Es una decisión final original y que encima satisface las necesidades de ambos. Esto suele llegar como resultado de largas reflexiones.

El problema surge cuando nos confundimos y creemos que nuestra pareja es nuestro adversario. Pero si no lo creemos así, nos daremos cuenta de que algunos de los aspectos que defiende la pareja, también son atractivos para mi.

Ese concepto de pareja como adversario, provocará no solamente discusiones, sino que acabará influyendo en la confianza de la pareja.

Hay que aceptar las diferencias y ser capaz de encontrar soluciones satisfactorias para ambas partes. Hay que recordar que ambos estáis en el mismo lado y remáis en la misma dirección.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia
Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.


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