Cuando las orugas se creyeron gusanos

Metáforas: Régulo León Arteta

Una tarde de primavera que invitaba a mirar el cielo y  a soñar  con ascender a él como lo hacían algunas aves, una oruga sentía también  el deseo irrefrenable  de jugar con el viento. Sin embargo, se tenía que conformar con arrastrarse y a lo sumo erguir un poco  de vez en cuando la cabeza y sentía que quizá el soñar con volar le hacia sentir mas una rabia infinita  por su impotencia. ¿Porque sentía esos deseos de volar?, era algo inexplicable, cuando compartía esas opiniones con sus compañeros le replicaban lo que le habían dicho sus padres y en la escuela. Era casi un credo, la oruga fue hecha por dios a su imagen y semejanza y en esta vida serás sólo una oruga. Sentía que su diferencia con otros gusanos era notoria, pero para muchos ser oruga era casi un sinónimo de gusano o hasta de lombriz. Constantemente le obligaban a repetir, que si era una buena oruga podría ir a un lugar idílico llamado cielo, donde no existe el sufrimiento, pero en esta vida debería ser una buena oruga.

Esto sucedió hace mucho tiempo en un lugar del universo, donde existió un grupo de orugas que igual que sus congéneres terrestres actuales se la pasaban la vida comiendo hojas y produciendo un delgado hilo de seda. Pero un pequeño grupo de ellas quiso sacar provecho y les dijo que ese hilo era una maldición de dios porque los abuelos de sus abuelos, habían pecado. Ya que sus ancestros habían construido unos nidos muy hermosos con esos hilos y habían dicho que ni dios lo hubiera hecho mejor y este acto de soberbia lo había molestado tanto que maldijo a las orugas por toda la eternidad. Esto último lo había inventado un sacerdote, que formaba parte de ese grupo de confabulados quien, además, decía, que él era el único a quien dios escuchaba y solo él podía ayudar a las orugas a librarse de la maldición.

Les previnieron de que la hebra de seda que producían era una obra del demonio y debían deshacerse de ella y, además, hacer penitencia. Las invitaron a deshacerse de ellas en un lugar sagrado, donde serían destruidas, pero lo cierto era que hacían grandes paquetes y los cambiaban por joyas y exquisitas telas y manjares exóticos. El pecado más grave consistía en quedarse con las hebras de seda y no aparecerse en los lugares sagrados a entregarlas, en ocasiones llegaron a quemarlas vivas o ahorcarlas. Se decía que habían sido poseídas por el demonio y su muerte era la salvación de su alma. Para evitar que tuvieran la tentación de guardar las hebras, inventaron una serie de rituales y trabajos para tenerlas ocupadas y al llegar la noche sólo pensaran en dormir.

Inventaron que las orugas muy jóvenes deberían aprender a comportarse y para esto tenían que ir a una escuela. A muchos padres oruga esto les gustó pues descansaban de sus críos durante buena parte del día. Con el tiempo aparecieron otros grupos que se auto denominaban salvadores de las orugas y reclamaban para sí el derecho exclusivo de salvarlas del pecado y del demonio y de conseguirles el pase directo al cielo.

Mientras que en las escuelas para infantes oruga, las hebras de los incipientes escolapios causaban problemas, así que inventaron la manera de obligarlos a que ellos controlaran su producción. Pero lo cierto es que en lugar de arrojarlas normalmente las almacenaban en su cuerpo, algunos pocos las lograban medio reabsorber, por lo que inventaron fijarles horarios para que se liberaran de las hebras. Esto sobre todo era controlado por orugas viejas que producían poca seda y con el tiempo fueron siendo substituidas por orugas entrenadas en respetar los horarios. Pero además convirtieron la falta de respeto de los horarios en una falta social grave que era muy mal vista por la sociedad de la orugas.

Ante los problemas de salud que inexplicablemente se empezaron a presentarse en todas las orugas, se fundó un moderno edificio con lo mas avanzado del equipo y personal especializado en el tratamiento de esas modernas y múltiples enfermedades. Inclusive algunas oruguitas acababan de salir de su huevo y presentaban ya vómitos que las llevaban a la muerte. Sus tratamientos médicos siempre tenían efectos secundarios por lo cual cada vez se creaban nuevos medicamentos para corregir los padecimiento provocados por los primeros.

Se desarrollaron procedimientos quirúrgicos, para extirpar bolas de hilos de seda de diferentes partes del cuerpo donde estas se acumularon. Los estudios de postgrado se reprodujeron como hongos tras las primeras lluvias, para progresar en su estudio, sus tratamientos y hasta revistas especializadas, donde se popularizaron nuevas palabras para describir adecuadamente la sintomatología. Además, y lógicamente, se organizaron congresos nacionales e internacionales, donde las orugas médicas mas sabias desarrollaban sesudos análisis sobre la química molecular y micro morfología, tomografías hiperaxiales cuánticas de las sericipatologías. Esta última palabra hasta la oruga mas ignorante ya dominaba.

Las orugas de la alta sociedad presumían del último estudio que les habían hecho y lo repetían como si fuera un título de nobleza, el nombre rimbombante con que aquel elegante medico oruga le había designado su padecimiento.

Pero con todo y eso algunas orugas tenían sueños recurrentes donde se veían con ropas muy hermosas, pero además volaban y se la pasaban libando el néctar de las flores. Cuando alguna oruga expresaba estos sueños era calificada como psicópata y enviada a un reformatorio hasta que era declarada sana y apta para reintegrarse a la vida social de las orugas. Entre la población de orugas estas eran llamadas las orugas idiotas.

Por eso algunas orugas a pesar de tener esos sueños embriagadores, se cuidaban mucho de comentarlos entre si. Por lo que solo se contentaban con inconscientemente suspirar al mirar las flores o al cielo, generalmente las mas jóvenes, ya que las orugas viejas cansadas de esa “molestia” siempre estaban de mal humor. Aunque a veces despertaban con sus pequeños brazos abiertos, el cuerpo muy recto y la mirada perdida en el infinito, se repetían que la vida tenía que continuar como lo habían oído a sus padres y continuaban viviendo una vida de… orugas, mientras algunas mariposas revoloteaban entre las flores.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia

Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.

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1 Comentario

  • Estimado Señor Ros,… siempre sigo con atención sus escritos por el valor que aportan, pero hoy no comparto su enfoque por la negatividad y el ataque frontal hacia la religión, haciéndola responsable de la incapacidad de “las orugas”.

    No es la religión la responsable de que los seres humanos permitan que se les esclavice; todo lo contrario, el mensaje principal del Evangelio es que, como hijos de Dios que somos, tenemos la libertad y el potencial para lograr cualquier cosa que nos propongamos; y cualquiera que estudie realmente las Escrituras encontrará en el Evangelio la herramienta perfecta para conseguirlo.

    De hecho, nadie que viva de acuerdo con el Evangelio necesitará jamás la orientaión mental de ningún hombre para disfrutar una vida rica y feliz.

    Desde Asturias le envío mi gratitud y reconocimiento a su excelente labor.
    Angel Garnelo

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