Emprendedor

Por Robert Sidelsky

Cuando afrontamos la tarea de llevar a cabo algún proyecto conviene tener presente algunos pequeños consejos que nos permitirán enfrentarnos a los posibles problemas que surjan con garantía de éxito. Suele ser muy frecuente encontrarnos con personas que se lanzan a realizar algo sin ningún tipo de meditación previa, sin determinar cuales son sus objetivos, cuales son los medios de los que dispone para realizarlos, los pasos previos por los que deberá transitar.

Estas personas se “zambullen” en el trabajo consiguiendo en la mayoría de los casos unos resultados poco deseables e incluso echando a perder un buen proyecto. El peligro de no planificar está en encontrarse con muchos problemas que de otra manera podían haberse evitado, haciéndolo todo más lento, más costoso, dando muchas vueltas para llegar siempre al mismo sitio. Esta actitud tiene además un efecto secundario y es el de desanimar a quien lo hace de esta manera, que acaba teniendo una visión de cualquier proyecto muy negativa, dejando las cosas sin acabar o terminándolas mal. Para evitar este tipo de problemas proponemos una serie de consejos muy sencillos pero que nos ahorraran más de un disgusto en la planificación de cualquier proyecto. En primer lugar debemos considerar lo importante que es tener claro el objetivo que tenemos por delante. Por eso es importante pensar las cosas con tranquilidad antes de actuar, evaluar los pros y contras de nuestro proyecto y con que herramientas contamos para hacerlo.

Esto nos ayudará a la hora de ponernos en marcha a desechar aquellos aspectos poco importantes o que en ese momento nos apartan de nuestro objetivo marcado. Elaborar una lista de tareas, de pasos previos, “una lista de la compra”, no es una tarea inútil. Todo lo contrario. Plasmar en un papel todo aquello que debemos hacer nos va a dar una visión, un mapa mental más concreto de todo lo que debemos hacer. Para ello, y aunque parezca algo obvio, no hay más remedio que escribirlo: utilizar lápiz y papel. Por eso hablamos de “lista de la compra”. Podemos ir tachando aquellas actividades ya terminadas conforme lo vayamos consiguiendo. Esta también es una buena manera para motivarnos y animarnos a nosotros mismos. Iremos viendo como vamos superando etapas, haciendo cosas, de tal manera que cada vez tendremos más cosas de nuestra lista ya tachadas y cada vez menos pendientes.

Otro consejo para poner en marcha nuestros proyectos es hablar sobre ellos. Es sorprendente como hablar sobre un problema nos puede ayudar a encontrar la solución del mismo. Los demás pueden ayudarnos a encontrar nuevas perspectivas que no habíamos contemplado, pero es que nosotros mismos al hablar sobre ello podemos darnos de cuenta de nuevos aspectos sobre los que no nos habíamos percatado. Nunca sabemos donde puede estar la clave para nuevo proyecto, y el mantenernos siempre alerta y haciendo partícipes a los demás sobre ello, puede darnos la clave que necesitamos.

Sin duda, una de las mejores herramientas de las que disponemos para poner en marcha cualquier proyecto es nuestra imaginación. En cualquier momento del proceso podemos imaginarnos realizando ese proyecto, de lo que vamos a necesitar, de los pasos que debemos dar, de las herramientas que nos hacen falta o de los posibles obstáculos que nos podemos encontrar y de cómo los vamos a solucionar. El poder de la imaginación es grandioso y podemos comprobarlo si lo aplicamos en nuestros proyectos. La vida, en general, es mucho más fácil si desarrollamos el hábito de planificar.

Incluso el ocio puede y debe planificarse. Debemos imaginar qué queremos hacer el fin de semana que viene, las vacaciones del próximo año, lo que queremos hacer, cómo lo vamos a hacer, lo que necesitamos, imaginarnos a nosotros mismos haciéndolo, disfrutando… El planificar las cosas hace que todo sea más fácil y más rápido y con mejores resultados. Además una buena planificación también puede ayudarnos si luego queremos improvisar. Estos dos conceptos no están en absoluto reñidos. Todo lo contrario.

 

Las ranas hacen CHOP

Ricardo Ros – Las ranas hacen CHOP Cómo conseguir mis objetivos

El cerebro humano está equipado con múltiples sistemas de pensamiento. Todos los seres humanos podemos utilizar todos los sistemas de pensamiento, no solo el lógico. Tener una inteligencia práctica supone hacer las cosas de forma deliberada para producir un efecto. La inteligencia es una herramienta que sirve para ser usada de forma práctica. Hay muchas personas con un alto grado de inteligencia (Cociente Intelectual elevado), que no saben desenvolverse en la vida. Hay muchas personas con cualquier grado de Cociente Intelectual, incluso bajo, que saben resolver las cuestiones que se presentan en su vida. En eso consiste la inteligencia práctica. La Inteligencia práctica se puede aprender. Basta con saber sus secretos. CHOP: Comenzar, Hacer, Observar, Pensar. Esta es la base de la inteligencia práctica.
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