Lectura comprensiva y lectura veloz

Foto: Earnie(LCC)

Por Sheila Walker

Las telecomunicaciones, los ordenadores personales, que han proliferado tanto en la vida profesional como en el ámbito personal, internet, con sus enormes posibilidades en todos los campos, y las nuevas tecnologías en general, se han hecho imprescindibles en nuestras vidas. Todas estas novedades han revolucionado nuestra manera de vivir, e incluso nuestra manera de entender la vida.

Hemos sufrido un cambio brusco, acelerado, que nos presenta un nuevo mundo donde nuestra capacidad para integrarnos en la nueva realidad se hace imprescindible para nuestra supervivencia.

Muchas ideas y cosas que hasta hace poco parecían regir nuestras vidas y que tenían una importancia vital han terminado por estar en desuso e incluso han desaparecido.

Otras, sin embargo, a pesar de estos cambios tan radicales, han cobrado una nueva importancia.

Este es el caso de la palabra escrita.

Todos estos cambios en nuestro panorama tecnológico hacían prever un futuro incierto para el texto escrito, que parecía abocado a ser sustituido por la imagen, mucho más fácil de asimilar, más contundente, más agresiva.

De hecho, el fenómeno de la televisión ha ido parejo a una apuesta cada vez más fuerte por el resto de los medios de comunicación hacia propuestas más gráficas. Multitud de imágenes nuevas y sorprendentes nos llegan a través de los videojuegos, internet, o el mismo cine.

Siempre se ha dicho que una imagen vale más que mil palabras, ¿qué no valdrán entonces tantos y tantos miles de imágenes que nos invaden cada día incluso desde las vallas publicitarias o las mismas portadas de los periódicos y revistas (por cierto cada vez más gráficos)?

Como ya hemos apuntado, la palabra escrita lejos de perder terreno en esta carrera, va cobrando para vez mayor importancia.

El mayor problema con el que se enfrentan las miles de páginas web que compiten cada día en la red es la falta de contenidos, de ideas, de creación.

Lo mismo ocurre en el cine o la televisión. La falta de ideas, de guiones originales, de soportes escritos, es uno de los mayores de problemas al que se enfrentan, porque además la competencia entre las distintas empresas es cada día más brutal.

Las adaptaciones de obras literarias clásicas se suceden de la misma manera que todos los años se representa el Tenorio.

Pero a pesar de que la Literatura Universal parece inacabable, la capacidad de sorpresa del público, del cliente de los medios de comunicación, sí que la tiene, si no se le sabe seducir con ofertas cada vez más atractivas.

Se llego a decir que con la llegada de estas nuevas tecnologías el libro impreso desaparecería, sin embargo esto hoy día parece lejos de ocurrir. El placer que proporciona la lectura de un libro parece sus mayor garantía de supervivencia.

Sin embargo, lo que sí ha provocado la proliferación de las nuevas tecnologías es nuestro acceso a una cantidad cada día más ingente de información.

Nos encontramos, pues con tal cantidad de información que difícilmente podemos asimilar ya que nuestra capacidad de comprensión de la palabra escrita se encuentra muy limitada.

Es aquí donde surge la importancia de tener una mayor capacidad para leer con rapidez, disponer de un buen método de lectura rápida.

En la lectura intervienen dos aspectos fundamentales: el puramente físico (la percepción visual de las letras y las palabras), y su elaboración intelectual (la comprensión de lo leído).

La eficacia de una buena lectura estriba en que estos dos aspectos estén lo suficientemente desarrollados.

¿No se han encontrado en ocasiones leyendo un libro, pasando incluso las páginas, sin haber comprendido absolutamente nada, porque en ese momento no estaban lo suficientemente concentrados o simplemente estaban pensando en otra cosa?

El mundo que nos rodea requiere, como ya hemos visto en el artículo anterior, una gran velocidad de lectura y una gran capacidad de comprensión de lo leído.

Solamente desarrollando estos dos aspectos seremos capaces de analizar y asimilar la enorme cantidad de información de la que disponemos.

Si estimulamos nuestra agilidad lectora podemos ser mucho más selectivos en aquello que leamos puesto que podemos desechar casi inmediatamente aquellas informaciones que no nos interesan o que no nos aportan nada nuevo, simplemente con echarles un vistazo, al mismo tiempo que podemos centrarnos en aquellas que realmente nos interesan.

Existen gran cantidad de métodos para mejorar nuestra lectura. En todos ellos se evalúa de manera sistemática la velocidad de lectura y la comprensión de lo leído.

Mediante estos sistemas no solo mejoraremos nuestra velocidad de lectura y comprensión sino que mejoraremos intelectualmente en todos los aspectos: memoria, agilidad mental, confianza en nosotros mismos, conocimientos, vocabulario, etc…

Normalmente se trata de ejercicios que tratan de desarrollar tanto el hemisferio izquierdo como el derecho del cerebro. En el desarrollo de ambos hemisferios, y en nuestra capacidad de integración de ambos, se encuentra sin duda la clave de nuestro éxito.

Mientras el hemisferio izquierdo se ocupa de los números, de las palabras, de la lógica, del análisis, de la linealidad; el derecho se ocupa de las dimensiones espaciales, el ritmo, la imaginación, el color, etc…

La combinación adecuada de ambos hemisferios es indispensable para la obtención de unos buenos resultados tanto creativos como académicos.

El desarrollo de estas nuevas técnicas de lectura rápida comenzó a principios del siglo XX como una necesidad de explorar con mayor intensidad esta área del saber.

De esta manera se intentaba desarrollar una capacidad, la de leer, que quedaba completamente olvidada desde los 6 años, aproximadamente, en la que los profesores daban por concluida el aprendizaje de esta actividad. De esta manera, nos encontramos que una vez adultos nuestra velocidad y capacidad de lectura es prácticamente la misma que la que teníamos poco después de aprender a leer. No la hemos desarrollado.

Las últimas investigaciones han demostrado que mediante el entrenamiento y el ejercicio mental no solo puede evitarse el anquilosamiento y el envejecimiento del cerebro sino que incluso puede lograr aumentarse la inteligencia de las personas.

Esto demuestra que el cerebro humano funciona de la misma manera que cualquier otra parte de nuestro cuerpo y que si nos dedicamos a cuidarlo y ejercitarlo podemos mejorar su rendimiento.

Uno de los mejores ejercicios de que disponemos para este fin es la lectura. Mejorándola mejoraremos nuestro rendimiento intelectual general.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia
Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.


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