A lo que hemos llegado

Foto: Shepark(LCC)

Por Emmi Elizarán

Pensemos un momento,  necesario y suficiente, a lo que hemos llegado. Estamos viviendo en una sociedad sin valores, sin motivos para seguir vivo, activo, partícipe, hacedor, pensador, gestor… Esta sociedad que no nos contiene, no ayuda a que nos contengamos nosotros mismos. No hemos podido, nosotros trasmitirles a nuestros niños-alumnos los mecanismos necesarios para poder disfrutar de hacer nuestro propio camino, basado en el conocimiento, en el saber y en el regocijo de nuestra comunicación con nosotros mismos, para poder ver plenamente la sonrisa de satisfacción, luego de haber gestado nuestro producto.

¿ Que vacío les hemos dejado? ¿ Que nada le hemos ofrecido? ¿Que error económico-social-educacional hemos cometido?

Sin una introspección sincera, sin un darnos cuenta y hacernos cargo, nada podremos cambiar. Mas si tomamos el camino de la consciencia y el respeto por nosotros mismos y por los demás, juntos, con la esperanza real que el cambio es posible, podremos avanzar con el ejemplo hacia el norte, hacia nuestro norte. Aquel que tracemos para nosotros y para nuestros más pequeños. Habiendo logrado el cobijo que la educación eficaz brinda, habiendo logrado instalar en los niños-alumnos las herramientas necesarias para crecer, no de tamaño, sino por dentro, de adentro, desde muy adentro, para si y para los demás.

Singular autismo

Una experiencia poco común es poder observar a un niño-alumno, feliz con lo que hace, con lo que lee, con lo que escribe, con lo que escucha… con lo que comprende y entiende, en situación de escolaridad.

¿Qué ocurre con ese alumno? ¿Qué autismo de información se produce por no poder ver más que palabras vacías de contenido, aún en su “propio” idioma, que no ha hecho PROPIO?

Ese vacío comunicacional con la lengua, consigo mismo y con los otros trae angustia, displacer, disminución de su autoestima, desvalorización, tristeza, falta de seguridad, sensación de discriminación, sensación de no pertenencia…

¿A qué más podemos condenar a nuestros niños-alumnos? ¿No es más que suficiente para que nosotros tomemos consciencia que por allí no va el camino? Así, no tendremos niños felices y satisfechos con el aprendizaje. Así no generaremos adultos seguros y plácidos. Es nuestra responsabilidad y compromiso, si queremos tomarlo, revertir esta actual situación en la enseñanza para poder llegar a disfrutar de leer juntos un texto y poder saber que estamos hablando de lo mismo, para poder llegar a disfrutar de escribir juntos unas líneas que nos lleven al encuentro y saber que vamos a encontrarnos, por habernos entendido en el texto y en el contexto.

Así el actual autismo en la lectoescritura y en la interpretación de la misma, podrá ser controlado e inclusive, lo más deseado, reciclado en esta actualidad tan fría y solitaria que trata de conjugar islas de palabras, que no se cruzan, ni se encuentran, ni se comprenden.

Cuanto más fácil

Cuanto más fácil sería hablar y poder entendernos, leer y poder saber que es lo que estamos leyendo, escribir y saber que es realmente fiel a lo que queremos expresar …

En realidad, para nuestros niños-alumnos, actualmente, las hojas con sus letras, son como cuadros pintados, sin poder captar la conexión que hay entre las letras, las letras con las palabras, las palabras con las oraciones, las oraciones con los párrafos, los párrafos con los capítulos…

Debemos hacer todo un trabajo de aprendizaje y conscientización de la palabra con su concepto-significado, y del significado con el significante. Sin omitir tener en cuenta el contexto, contexto con el texto. Es como estar parado en la cima de una montaña, sentir los pies que son sostenidos por ella, luego de ascender y haber hecho nuestra tarea, y poder percibirla así, como aquella dimensión que se ofrece para que nosotros sintamos nuestros pies sobre ella, sin perder de vista, la inmensidad del alrededor que marca nuestro propio límite. Es eso, el contenido y el continente, el que sostiene y el sostenido, el que emite y el que recibe, lo que va y viene, la retroalimentación, por haber aprendido, comprendiendo lo dicho, lo leído, lo escrito.

¿ Qué semillas deberíamos sembrar?

Podríamos empezar por preguntarnos a nosotros mismos, como educadores, qué semillas deberíamos sembrar para poder obtener la mejor cosecha posible en el aprendizaje de nuestros niños-alumnos.

Podríamos hacer una búsqueda hacia nuestra infancia para poder percibir en un viaje lejano qué hubiésemos necesitado para poder aprender con más distensión, con más placer. Podríamos bucear en nuestras aulas interiores para poder capturar la sensación de lo que necesitamos a la hora de poder comprender, entender, hacer nuestro, desde la introspección. Este viaje nos llevará a poder captar las respuestas necesarias para poder transmitir las herramientas que estamos necesitando a la hora de enseñar a leer, escribir, y a una meta mayor, a la hora de poder tratar de transmitir el mensaje de la manera en que realmente queremos hacerlo, para que el otro, lo reciba de la mejor manera posible. Sin distorsiones, ruidos comunicacionales, interferencias, malas interpretaciones.

Habiendo logrado esto, habríamos avanzado mucho en calidad y cantidad de objetivos a cumplir. Estas semillitas irán creciendo en cada uno de los niños-alumnos, se irán transmitiendo de unos a otros, así habremos logrado los nodos necesarios para que esta red comunicacional humana logre comunicarse de una manera más fluida, más certera, más fehaciente, más lograda y acabada. Así el proceso de germinación seguirá en continuo movimiento, en la creación pura del intercambio, como la vida misma.

Movitación

Motivación significa mover hacia. Esa actitud debemos lograr crear en nuestros niños-alumnos. Que se muevan hacia el placer del aprendizaje, del conocimiento. Para ello, es esencial que puedan vivenciar lo que están escuchando, lo que están leyendo, lo que están escribiendo. Si no pueden hacerlo suyo, no podrán de ninguna manera, ni aún en forma virtual, poder capturar lo que se quiere decir, la riqueza de lo que se transmite, la pasión en la actitud activa de querer entender y comprender el mensaje que el otro nos está ofreciendo. Sin esa actitud de movimiento hacia la interpretación, será difícil poner comprendernos a nosotros mismos, al mensaje transmitido-recibido y al otro, que sin más ni menos, es otro ser humano, como nosotros que también tiene dificultades al decir, el escuchar, al escribir. Necesitamos sumar soluciones para poder disminuir las diferencias en el significado del mensaje y en sus particulares ingredientes personales sustentados por un contexto específico, que no debe, de ninguna manera ser aislado, todo lo contrario, debe ser integrado como fiel sustento de lo expresado.

El color de lo conocido-desconocido

Todo mensaje lleva dentro de sí una parte conocida y otra no tanto. Ese mismo color debe hacernos transitar con el combustible de la curiosidad hacia la búsqueda de poder comprender, en forma integral, lo que estamos percibiendo, lo que estamos sintiendo, lo que estamos escuchando, leyendo, escribiendo. Esta manera de poder percibir lo que se nos ofrece, es una de las claves para poder mantener activa la atención, valiosísimo elemento a la hora de poder capturar lo más íntimo del mensaje, desde el punto de vista de las palabras, los gestos, los silencios aún plasmados sobre las hojas de los textos, placer para la vista y regocijo para el corto descanso de la mente hasta que encuentre el próximo concepto y el próximo y el próximo y el próximo y así. En una seguidilla de transmisiones que debemos tratar de internalizar sin esfuerzo, con relax, con disfrute y seguros de nosotros mismos y de nuestros niños-alumnos. Todos nuestros sentidos estarán puestos en esta tarea y en hacerla fácil para aquellos que están situados hoy, como alumnos activos de nuestras clases.

El despertar del descubrir

Habiendo creado un clima especial para poder liberar a la mente de tensiones y que focalice su atención en el aprender creativo, necesitamos instalar el nuestros niños-alumnos el despertar del descubrir, el descubrirse, el descubrir a otro y a su mensaje, como si éste fuera un juego mágico, creativo y visionario a la hora de poder revelar y hacer nuestro lo que el texto dice, lo que el maestro explica, lo que el profesor transmite. Despertando nosotros, despertaremos a nuestros niños-alumnos y ellos a los textos, a los dichos, a los conceptos. Así la tarea será más activa, creativa, llevadera, sostenible en el tiempo y en la continuidad de todo aprendizaje necesita.

La mirada reflexiva

La mirada desde nosotros hacia los otros, hacia el texto, hacia nosotros mismos… La mirada reflexiva que toda comprensión necesita. Los ojos de la mente puesta en el entender-comprender, desmenuzar las interrelaciones de los conceptos volcados allí, en una hoja, o puestas en palabras por la voz del otro que trata de comunicar, de comunicarse, de comunicarnos. Esos ojos activos que despiertan en otro, las ganas de saber de qué se trata, las ganas de participar en lo dicho, en lo escrito. Esa creación única que se produce luego del entendimiento y de la comprensión de lo compartido desde el conocimiento. Esa mirada, debe ponerse suavemente y dulcemente hacia la apertura mental de poder dejar entrar lo que nos falta y poder integrar así, con elementos nuevos nuestra existencia, nuestro conocer, nuestro saber.

¿Para qué?

Podemos hacer el camino del aprendizaje o dejarlo pasar como oportunidad de crecimiento. Más si decidimos transitarlo e ir haciéndolo nuestro y compartiéndolo, debemos tener claro que es un camino sin retorno. Es un camino que nos modifica, nos enriquece, nos ennoblece, nos hacer sentir activamente vivos en nuestro proceso de aprendizaje y de acrecentar nuestras herramientas para las tomas de decisiones en el ámbito que nos ocupa. Esta belleza, vista y sentida por nuestros niños-alumnos, hace que ellos mismos puedan descubrir su propio para qué. El para qué les servirá para seguir adelante, para seguir andando y construyendo ese camino, propio, que nadie podrá sacarles, que nadie podrá arrebatarles. Ese camino que de seguir construyéndolo, les servirá de guía en las tormentas, de remanso en las tempestades, de aire puro y fresco en la sofocación. Tener presente ese para qué será tener el timón en sus manos para virar el propio barco hacia el puerto del aprendizaje constante y continuo.

El enriquecimiento del compartir

La comunicación tiene un ida y vuelta que puede ser verbal, escrito, gestual o un mero silencio que también nos dice. Allí en la situación comunicacional estamos compartiendo algo, un ámbito, un mensaje, una idea, una pasión, un concepto. Algo es lo compartido y nosotros los que compartimos. Ese proceso debe ser fresco e ininterrumpido para que fluya de manera natural y enriquecedora en nuestra experiencia vincular y en nuestra comprensión del mensaje transmitido.

En nuestra relación con el texto y con el con-texto hay un otro, otro para con quien, para con quien compartir, para con quien chequear y testear si lo que nos ha llegado en lo emitido es lo que se quiso expresar. Ese click interior que se produce ante la presencia de lo dicho o escrito, cuando ha llegado el concepto en la forma esperada, hace que se produzca en nosotros el enriquecimiento del compartir. El compartir lo comprendido hace que esto se reproduzca en actitudes, acciones e información transmisible y aplicable para la acción dirigida hacia nuestro objetivo. El haberlo compartido hace que ese material hecho nuestro siga circulando en la vía de lo educativo para producir el cambio deseado.

Habiéndonos encontrado

Habiéndonos encontrado en este proceso del comprender, resulta mucho más alentador el aprendizaje, ya que éste se torna natural, fluido y revitalizante. El encuentro en la forma y el fondo de este proceso, hace que tengamos la autonomía necesaria como para poder discernir lo escuchado, lo escrito, lo leído. Este singular transitar hace que nos sintamos y hagamos sentir a los otros, partícipes activos en este crear constante de los datos hechos información. Este sentir se vuelca positivamente hacia las acciones tomadas durante el aprendizaje y luego de él. Por eso la importancia del mismo y su valor preciado a la hora del encuentro con la comprensión interior de nuestros conceptos y los conceptos compartidos por otros. Este encuentro nos modifica a nosotros y nuestras visiones en una forma luminosa y aprovechable a la hora de enseñar-aprender.

El material interpretado

Nuestra postura activamente positiva en la motivación hacia nuestros niños-alumnos a la hora de captar el mensaje hace que ellos modelen este comportamiento para hacerlo propio y poder así tener más herramientas que les sirvan a la hora de hacer suyos los conceptos volcados o por descubrir, en forma singularmente única en la experiencia de lo comprendido-aprendido. Ese material internalizado, se ha visto modificado en la nueva dimensión de quien lo interpretó, sin dejar de ser lo que era, material objetivo informativo y real. Sólo que durante el proceso de captura del mismo, el niño-alumno se ha visto transformado por la influencia de los conceptos del material. Esta tranformación, a la vez, ha generado un nuevo material dentro del niño-alumno, del cual podrá hacer uso cuando él lo crea conveniente porque ya dejó de ser un mero material, pasó a ser suyo, está dentro de él, de su estructura de pensamiento, dentro de su base de datos relacional, dentro de su mente, dentro de sí. Con sólo un acceso a ese material a demanda podrá utilizarlo de la mejor manera que crea conveniente, siendo así hacedor de lo que hace y realiza. Dejando de ser un seguidor de concepto, habiendo logrado llegar a ser un emprendedor en las acciones y un hacedor en el camino.

El placer de la independencia

El placer que puede causarle al niño-alumno, la autonomía e independencia en el vuelo de la vida puede crear en él, un niño feliz y un adulto seguro. Adulto que defienda sus valores, sus creencias, que sea fiel a sí mismo y a sus aprendizajes de vida y en la vida, fiel a los conceptos aprendidos e internalizados, regocijado con la inmensa pasión constante y continua de querer saber más y más, y más profundamente, para poder guiarse en los medios que le va a tocar transitar. El haber podido incorporar para sí el elemento independencia, será valioso para su autoestima y su estructura. La independencia de criterios, generada y creada desde el ejercicio diario de la comprensión hace que este niño-alumno de la vida, tenga consigo una herramienta poderosísima a la hora de la toma de decisiones que harán la diferencia para él con respecto a los otros. Esa diferencia potenciada en la mayor cantidad de niños-alumnos posibles, hará que los líderes sean más numerosos y de mejor calidad, ya que el liderazgo estaría compartido entre la mayor parte de la población, dado la educación recibida, y no sería propiedad de unos pocos, que usufructúen para sí, un poder arrebatado del desierto de la acefalía.

La transformación social

La transformación social que podría darse poniendo énfasis en la calidad de educación brindada sería directamente proporcional a la positividad del enriquecimiento interior de cada partícipe activo en este proceso de aprendizaje planteado. Los frutos que se obtendrían teniendo adultos formados en un marco de aprendizaje libre, dirigido, interdisciplinario, orientado hacia objetivos, focalizado hacia la persona y a su desarrollo interior, serían tesoros sociales gestando una realidad más humana, más satisfactoria, más integrada, más digna. El placer obtenido en la creencia de que esto es posible desde el marco educativo hace que nos lleve a plantearlo y a querer hacerlo posible desde la acción inmediata para no perder más tiempo en ver hechos de frustración y violencia que tiñen todos nuestros días en esta sociedad sin rumbo.

Lo esperable

Lo esperable es lo deseable en este momento. Deseamos una transformación en el plano educativo que estamos dispuestos a gestar, a sostener, a acompañar, a transitar. Lo deseable es una transformación en el proceso de pensamiento para que éste nos lleve a la creación de una metodología de trabajo más rica en las aulas, más real, más activa, más adulta, para rumbearla hacia el aquí y el ahora, dejando de lado los antiguos paradigmas que sostuvieron a otros, pero que a nosotros, como sociedad de educadores-educandos, no nos sostienen hoy.
Lo esperable-deseable es lo que creemos como proyecto, como prototipo de trabajo, como objetivos a desarrollar para potenciar los elementos con los que contamos y podríamos contar. Lo esperable puede ser posible sólo si nos ponemos en funcionamiento como comunidad educativa creadora de un cambio social modificador en sí mismo y que tenga la apertura para la permeabilidad y chequeo en el rumbo de sus objetivos.

La retroalimentación como combustible

La respuesta del medio hacia nuestras acciones hará que vayamos calibrando nuestros métodos en la tarea emprendida, que vayamos chequeando lo expuesto y lo recibido, que vayamos dando y recibiendo para el fin común, que es el comprender de qué se trata. De qué se trata el texto, el dicho, la oración, el mensaje, lo expresado, la expresión. De qué se trata la materia, el material, la obvio y lo oculto. De qué se trata la relación de las relaciones, de qué se trata la palabra de la no-palabra dicha a tiempo o a destiempo. Esa retroalimentación hará de combustible para que nuestro motor siga encendido de camino y en camino hacia nuestro fin, que a veces, será sólo un medio, porque debemos tener claro que esta tarea nunca termina y cada día se comienza y se continúa en un ciclo vital de vida-aprendizaje y de transmisión de conocimiento.

La sensación interna

Haciendo el camino hacia la comprensión del texto y del contexto iremos sintiendo una sensación placentera de ir integrando la información comprendida, que será el escalón para la próxima vez, en forma consciente que el proceso se active. De esta sensación deberemos extraer el alivio que se siente cuando la comprensión se produce y nosotros hemos estado activos en ese proceso. La importancia de estar es superior a la ausencia, y ésta acompaña al aprendizaje en una forma afectiva y efectiva poco frecuentes en otros ámbitos. La guía que nos brinda esa sensación positiva es la brújula que nos indica el camino y que nos hace saber que estamos en el debido proceso. Cumpliendo con los requerimientos que nuestro interior sugiera a la hora de la búsqueda de información para llegar a una mejor comprensión será suficiente para que el proceso ya quede internalizado por repetición certera y adecuadamente chequeada.

La devolución

La devolución al medio de lo que hemos podido aprender-comprender debe ser parte del proceso para que el engranaje se aceite y la rueda vaya marchando sincronizadamente con los elementos nuevos integrados en el sistema. La contrapartida será el asombro por lo recibido como escucha o escritura de lo emitido por nosotros plasmado en respuesta de otro modificado por el contenido del continente recibido. Ese asombro positivísimo para continuar con el aprendizaje diario y continuo hace que nos motive para seguir adelante, sin limitaciones mentales de estructuras arcaicas. La devolución es una ida y vuelta depende de la orilla en que se la mire, se la perciba, se la integre. Esa devolución riquísima deberá ser plasmada en acciones que alimenten el circuito de aprendizaje y lo retroalimenten minuto a minuto. Esa devolución será la prueba a estar dispuestos a mantenernos activos en el proceso vital del entendimiento y comprensión que generan el ser en el mundo.

La tarea que continúa

La vitalidad de la tarea y su frescura deben estar presentes en todo momento del aprendizaje para que éste sea agradable, enriquecedor, placentero. Esta tarea continúa minuto a minuto en una danza sin fin de palabras, silencios, conceptos, sonidos de información, párrafos abarrotados de ideas. Esta continuidad que es sin más ni menos la continuidad de la vida misma, hacen que el dinamismo de la acción ponga sentido y movimiento en la búsqueda de integrar la lectura o la escucha en nosotros mismos para sentir la agradable sensación de que todo continúa.

Esa vitalidad que propone el comprender y comprenderse a través de las palabras, de los hechos, de las acciones hacen que el camino del aprendizaje sea llevadero y revitalizante. La tarea cumplida satisfactoriamente nos brinda un elixir al alma, que nuestros sentidos saben aprovechar como punto de partida para la apertura necesaria en el proceso educativo.

Nuestro compromiso

Nuestras acciones deben de reflejar el grado de compromiso que tenemos en lo que estamos haciendo, en lo que estamos gestando. La comprensión acabada de nuestro compromiso en esta transformación social debe ser real, digna, dispuesta, predispuesta, activamente hacedora de una visión mucho más humana de este mundo en el que nos toca vivir.

Sin este compromiso y esta postura, ¿de qué serviría comprender y aprender, si no podemos modificar o no estamos dispuestos a hacerlo? La comprensión del contenido tiene razón en sí misma cuando lleva a la acción, no cuando se duerme pesadamente sobre los libros. Esa siesta servil sólo llevará a más de lo mismo, en cambio en la transformación del pensamiento, mediante la comprensión de lo vivido, obtendremos un producto certero y maduro de las ricas experiencias por las que hemos pasado en este camino del aprendizaje.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia
Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.


Más información

Etiquetas:,

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies