Competencia inconsciente

Foto: Berne(LCC)

Por Juan Carlos Riesco

Desde levantarnos por la mañana, ducharnos, tomar el desayuno, conducir el coche hasta nuestro trabajo a incluso tareas mismas de nuestro propio trabajo son realizadas de manera automática, sin ser realmente conscientes de lo que estamos haciendo. Esta facilidad para hacer cosas de manera automática o semiautomática es una de las bases para la consecución de la denominada competencia inconsciente.

Podemos distinguir cuatro etapas en la adquisición de dicha competencia. La incompetencia inconsciente es el estado en el que el individuo no es consciente de sus propias limitaciones en multitud de campos. Podemos decir que en esta etapa el individuo ni si quiera sabe que no sabe, ignora su propia ignorancia. Hasta no ser consciente de ello no es posible el aprendizaje. Existe una segunda etapa denominada incompetencia consciente. Es aquella en la que el individuo sabe que no sabe.

Todos sabemos y somos conscientes de que existen extensos campos de conocimiento, y no sólo en campos ajenos a nuestro mundo (como por ejemplo la astrofísica o la robótica) sino incluso relacionados con nuestro propio trabajo o con nuestras aficiones en las que tenemos enormes carencias. Ser conscientes de nuestras limitaciones es imprescindible para llegar a un tercer estadio de conocimiento, la competencia consciente. Mediante el aprendizaje y la dedicación podemos alcanzar un determinado nivel de competencia en la realización de cualquier actividad o trabajo.

Unos se nos darán mejor que otros, pero podemos estar seguros de que con empeño y trabajo todos podemos hacer casi cualquier cosa que nos propongamos. Por último llegamos a la cuarta y definitiva etapa, la competencia inconsciente.

Todos podemos recordar actividades que en un principio se nos hizo duro aprender y que sin embargo ahora hacemos casi de manera inconsciente. Los ejemplos pueden ser multitud: atarse los cordones de los zapatos, andar en bici, conducir un coche, freír un huevo, nadar, etc… La gran mayoría de estas actividades nos parecen sencillas porque las dominamos y nos somos conscientes de la complejidad que conllevan, Estas mismas actividades que hemos mencionado si que serían valoradas por alguien que no sepa hacerlas. Por ejemplo una persona que no sabe andar en bici nunca podrá comprender como es posible que sea algo sencillo e inconsciente para otra que sí sabe hacerlo y esta, a su vez no será capaz de explicar cómo lo hace.

Por medio del aprendizaje y de la repetición es como alcanzamos este tipo de competencia a la que luego no damos importancia. Esta capacidad del ser humano de realizar actividades complejas de manera inconsciente tiene multitud de aplicaciones prácticas. Por un lado, ser capaz de hacer cosas sin que nuestro cerebro sea plenamente consciente de ellas nos puede permitir realizar varias tareas a la vez. Podemos conducir un coche camino del supermercado mientras pensamos en las cosas que tenemos que comprar, o fregar los platos mientras tejemos la trama de nuestra próxima novela. Además si dominamos los mecanismos de nuestro trabajo podemos realizarlo y al mismo tiempo tener la mente liberada para pensar en otros aspectos relacionados con el mismo, una visión más completa del mismo.

Una mente “libre” siempre podrá estar más abierta a la creatividad y a la intuición además de tener una visión más completa de las cosas. Por otra parte, la propia estructura mental del ser humano hace que este sea más competente en determinadas actividades si no es excesivamente pendiente de lo que está haciendo. Por ejemplo, una mecanógrafa jamás conseguirá alcanzar la rapidez necesaria para su trabajo si persiste en ser consciente de cada uno de los movimientos de sus dedos en el teclado. Es interesante pararse por un momento a pensar en la cantidad de actividades que realizamos cada día de manera inconsciente, de la excelencia alcanzada en cada una de ellas y de qué manera facilitan nuestra vida.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia
Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.


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3 Comentarios

  • estas teorías no hacen otra cosa de desvalorizar al ser humano ponerlo en un lugar de “máquina o robot”, están bien las etapas, pero una vez incorporada a nuestro inconsciente no debemos dejar de estar consciente de lo que hacemos, sino sería una terrible imprudencia.

  • Hola Buenas Tardes!!!
    De acuerdo a esto todas las compañías deberían crear planes de desarrollo para sus empleados basados en sus incompetencias inconscientes y haciendo especial énfasis en aquellas en las que la empresa considere que este empleado puede sobresalir y desarrollarse

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