Recuperarse de una separación

Foto: Vaillant(LCC)

Por Marta Betanzos

Para algunas personas, pasar por un proceso de separación es el momento más angustioso de su vida. Es normal, se juntan muchas frustraciones, sensaciones de pérdida e ideas de fracaso. Y aunque es cierto que suelen darse todos esos elementos comunes, todas las separaciones son diferentes. Algunas personas recuperan rápidamente el gusto de sentirse solas consigo mismas. Otras descubren un mundo fascinante, lleno de opciones: ahora pueden elegir de nuevo cómo y con quién quieren vivir. Otras recuperan a su familia de origen (padres, hermanos) o a sus amigos de solteros, que habían descuidado durante los años en los que vivieron con su pareja. Otras comienzan a disfrutar de su propio espacio, de sus cosas personales, de su intimidad individual, de su independencia, de su tiempo libre.

Sin embargo, en muchas personas, sobre todo en mujeres, la ruptura con la pareja suele conllevar una pérdida de la identidad, sobre todo si la relación ha durado muchos años. Cuando de repente se encuentran solas, después de haberse apoyado en el otro, después de haber tenido una misma identidad con la pareja, todo se les cae a los pies, ya que no recuerdan cómo era eso de vivir independiente.

Si además la separación ha sido como consecuencia de una traición o de un engaño, necesitan poner límites a todas las personas que se les acercan. Si alguien a quien querían, por quien hubieran dado la vida, les ha humillado, ¿cómo fiarse de otras personas con las que no tienen esa intimidad? La traición les ha hecho, además, bajar su autoestima, les ha hecho dudar de sus sentimientos, culpabilizarse y les ha hecho perder la alegría. Esto lleva a dejar de confiar en sí mismas. Y en estas condiciones, ¿cómo recobrar la propia identidad?

Han experimentado rabia, dolor, tristeza, humillación. ¿De dónde sacar los recursos necesarios para reconstruir su identidad? Es costoso y difícil reconstruir la vida cuando ha resultado tan dañada.

Pero iniciar una reconstrucción de la vida es algo que suele ocurrir en más o menos tiempo, con más o menos desgaste.

Pero aunque no haya habido engaño, los sentimientos negativos suelen apoderarse de las personas. Remordimientos por no haber captado a tiempo algunos cambios en la relación, dudas por no haber tomado decisiones importantes, culpas por no haber prestado el suficiente tiempo al otro, inseguridades por no haber sabido entender a tiempo que el amor había desaparecido, dudas por lo haber roto mucho antes o por no haber puesto remedio y haber impedido el desgaste y el deterioro.

¿Y qué pasa con los hijos? ¿Cómo les afectará? ¿Sabrán comprender lo que ha ocurrido? ¿Tendrán capacidad para diferenciar la relación que tienen como padres con la relación, rota, como pareja?

Algunas personas incluso desvelan su verdadera identidad sexual después de una separación. Tras una separación inician nuevas relaciones homo o lésbicas, reconociendo que ese sentimiento lo habían estado ocultando a lo largo de los años, tanto a los demás como a sí mismos.

El primer paso para recuperar la identidad consiste en tratar de comprender cómo nos sentimos con nosotros mismos, en tratar de valorarnos como personas individuales. ¿Qué sentimientos tengo sobre mí? ¿Qué hay en mí que merece la pena? ¿Cómo puedo recuperar la visión personal sobre mi mismo? ¿Cómo hago para tomar decisiones?

El segundo paso es dejar de pensar en el pasado, dejar de culpabilizarnos, y centrarnos en el presente, mirando directamente al futuro.

Otro paso es tratar de centrarnos en el lado positivo de la situación. En vez de pensar “no puedo irme de vacaciones yo solo porque nunca lo he hecho”, podemos comenzar a pensar “me voy de vacaciones porque podré disfrutar de mis mismo, podré recuperar la relación íntima conmigo mismo y así podré comenzar a saber qué quiero hacer con mi vida”

El siguiente paso es comenzar a recuperar el tiempo y el espacio, las relaciones abandonadas, los hobbies, las ilusiones, las esperanzas. Ya no necesitamos hacer planes a largo plazo, podemos hacer planes a muy corto plazo. Ahora podemos dedicar nuestra energía a otras cosas, podemos recuperar nuestros sueños, volver a tener aspiraciones. Ahora es posible volver a decidir qué queremos ser, quiénes queremos ser, cuáles son nuestras prioridades.

Es el momento también de recuperar la relación con nuestro cuerpo. Nuestro cuerpo vuelve a ser nuestro. Podemos verlo desde nuestros propios ojos, ya no necesitamos verlo a través de los ojos de la pareja. Muchas personas cambian de aspecto cuando se separan, se peinan de otra forma, cambian su modo de vestir. También nuestra relación con el sexo y la sexualidad puede replantearse.

Igualmente es un momento idóneo para revisar nuestro lado espiritual o nuestro lado religioso. Muchas personas cambian de religión o la abandonan cuando se separan. Otras muchos descubren ese lado espiritual que hasta entonces no había aparecido en sus vidas.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia
Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.


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