Leer en voz alta a nuestros hijos

Foto: Wolfe(LCC)

Por Ana García

Los recuerdos de nuestra infancia son innumerables, mucho más nítidos y detallados en algunos casos y un poco más confusos en otros, pero todos ellos suponen un bagaje en la vida de cualquier persona. Entre estos recuerdos, muchos de nosotros recordamos las noches en casa cuando llegaba la hora de ir a dormir y nuestro padre o madre nos acompañaba para leernos algún cuento. Algo que sin darnos cuenta nos estimulaba la imaginación, nos entretenía y nos enseñaba que existen posibilidades que van mucho más allá. Un hogar lleno de historias y cuentos, supone un marco incomparable para el crecimiento de nuestros hijos. Es una nueva forma de hacerles ver la vida desde otra perspectiva.

La edad para empezar a contarles o leerles cuentos no tiene límites, ya que del mismo modo que les hablamos cuando apenas cuentan con unos pocos meses de vida, también podemos empezar a leerles ya que el sonido de nuestra voz y la expresión de nuestro rostro serán beneficiosos para ellos.

Cuando les leemos una historia, creamos una conexión emocional entre el niño y el personaje de nuestra historia, lo que llevará al niño a formular una serie de preguntas que irá haciendo conforme extraiga y saque conclusiones.

Si el contenido o algún personaje de la historia que estamos leyendo no nos gusta, podemos modificarlo, enriquecerlo, etc. Es decir, si en la historia aparece un personaje que no nos gusta, podemos hacerlo algo más digno o incluso modificar alguna de sus acciones al mismo tiempo que leemos.

Las historias escritas no son inamovibles y por lo tanto podemos hacerlas más divertidas mejorando las descripciones, personalizando las historias, etc.

Cada nueva palabra que leemos a nuestro hijo supone una nueva pincelada que tiene que absorber e imaginar, por lo tanto no es bueno leer a un ritmo excesivamente rápido. Cuanto más tiempo les demos más capaces serán de visualizar todo aquello que les vamos relatando, siempre y cuando mantengamos un ritmo que no les haga perder la atención.

Otra cosa que puede enriquecer la historia y que además a los niños les encanta, es el poder ver las ilustraciones que vienen en el libro. Por eso si hay más de un niño escuchando la historia, lo más adecuado es que les muestres las imágenes a todos ellos a la vez y que todos puedan llegar a verlas.

A cada niño hay que leerle un libro que sea adecuado para su edad, por eso elígelos a conciencia. Es bueno desafiarlos con libros que requieran un poco más de atención pero no debemos excedernos, ya que eso nos puede llevar a perder su atención por completo. Si es necesario y nuestros hijos se llevan demasiados años de diferencia, tendremos que dedicar un tiempo a cada uno y contarles historias diferentes acorde con su edad y sus inquietudes.

Que los niños participen activamente en la historia es una de las mejores ideas, ya que entre otras cosas conseguiremos atraer su atención. Esa implicación pueden hacerla haciendo sonidos de animales, personas o incluso objetos inanimados.

Y nosotros por nuestra parte podemos modular la voz dependiendo del personaje y de lo que acontece en la historia, algo que enriquecerá y entretendrá aún más a los niños. Y relacionado con esto, deberás aprender a dominar y utilizar en tu propio beneficio los silencios. Los silencios pueden ser incluso más importantes que muchas palabras ya que pueden expresar tristeza, asombro, éxito, etc.

Para terminar recuerda que si tienes algún invitado en casa (abuelos, tíos, etc.) los niños estarán encantados de que sea esa nueva persona la que les cuente la historia ya que cada cual aporta sus propias coletillas o detalles que hacen que cada cuento sea diferente.

Contar cuentos sin ninguna duda es un arte y como tal debemos incorporarlo a nuestra vida. Es una inteligente manera de despertar la imaginación de nuestros pequeños.

Stop a la Agorafobia

Ricardo Ros – Stop a la Agorafobia
Segunda Edición

¿Qué es la agorafobia?
– ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones en los que es difícil escapar si ocurre algo (o te resulta embarazoso).
– miedo a tener una Crisis de Pánico y crees que no vas a tener posibilidad de recibir ayuda.
– miedo a estar solo fuera de casa, a mezclarte con mucha gente, a hacer cola, a pasar por encima de un puente, por debajo de un túnel, subir a un ascensor, montarte en un avión, etc.


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