El cisne que creía ser un patito feo

Foto: Peggy(LCC)

Por Merlina Meiler

Ésta es la historia de un cisne que se creía patito feo. De niña se miraba al espejo y se veía fea, ese sentimiento la embargaba de tristeza y la hacía sentir muy poca cosa. Notaba cada uno de sus defectos, es más, descubría hasta los que no tenía. Estas pequeñas cosillas no la afeaban en absoluto, es más, le daban un toque de distinción poco frecuente, sin embargo, ella estaba convencida de su fealdad.

Otros la miraban y le decían cosas lindas, pero ella estaba segura que era un patito feo, ésta era su percepción. Entonces así era su realidad. Se vestía, hablaba y se comportaba como un patito feo. Y generaba situaciones para justificar su modelo del mundo: burlas en la escuela, poca adaptabilidad con sus compañeros de clase, todo lo necesario para que este sentimiento que ella percibía como la realidad realmente lo fuese.

Con el tiempo fue creciendo y se transformó en un bello cisne joven. Pero ella no lo sabía. No entendía los halagos o las miradas que solía provocar en los jóvenes del sexo opuesto, ya que asumía que no era merecedora de ellos. Su mapa mental de patito feo le impedía hacer las elecciones que hubiera querido: sólo se permitía ser elegida, sin seleccionar demasiado sus compañías. Obvio, era el patito feo, ¡qué iba a elegir ella, gracias que se le acercaban!

Y tuvo varios tropiezos amorosos, sin entender nunca por qué a veces lograba llamar la atención de alguien que eventualmente llegaba a quererla, ¡si era tan poca cosa! Y se casó, pero la fiesta fue muy pequeña, y ni vestido de novia quiso, para qué, ¡la iban a mirar más, y ella se sentía realmente fea!

Y ese matrimonio no duró, las bases sobre las que estaba fundamentado eran demasiado débiles. Triste y demacrada, buscó refugio en sus afectos más cercanos, y por primera vez empezó a escuchar lo que realmente le decían, por su necesidad de compañía y cariño para paliar tanto dolor. También probó ponerse en el lugar de la otra gente y así alejarse de la angustia que se había apoderado de ella, tanto era lo que sufría. Cada persona que encontraba le hacía notar otra cosa linda y buena que ella tenía y jamás había descubierto. Su modelo del mundo se iba transformando. ¡Imaginen su sorpresa al verse desde afuera, desde el punto de vista de las otras personas! Se dio cuenta que no era ningún patito feo, sino un cisne majestuoso, lleno de lindas virtudes. Los filtros con los que percibía su propia realidad estaban distorsionados. Así de simple.

Ahora su vida ha cambiado, es feliz, toma sus propias decisiones. Ella siente que se trasformó en quien siempre quiso ser, que es en realidad quien siempre había sido: un bello cisne. ¡Sólo que ella no lo sabía!


Cuentos sin lobo

Miguel Ros – Cuentos sin lobo I

En un mundo cada vez más automatizado y en el que los medios audiovisuales han ido ganando espacio en nuestras vidas, ya casi nadie cuenta historias a la luz de una vela mientras el fuego chisporrotea en el hogar. Cada cuento de este libro encierra en sí mismo no una sola historia sino cientos de historias y de mundos paralelos, con cientos de interpretaciones distintas. Cada cuento puede servir para aplicarlo a innumerables situaciones diferentes.

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1 Comentario

  • Hola quiero hcaer video llamada con todos los de patito feo tami,anto.kehit,pia,alan,bruno,matias y todos leandro carmen y todos los demas GRACIAS SALUFDOS: LORENA

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