Hay anclas que recrean estados positivos y, otras, negativos. Son estas últimas las que, en muchos casos, dificultan los procesos de aprendizaje. Es necesario ‘desactivarlas’ para llegar al estado deseado de dominar un idioma extranjero. Son fácilmente reconocibles, están asociadas a creencias que se expresan en el habla. Es común, por ejemplo, que los alumnos digan ‘no me gusta estudiar inglés porque...’ y a continuación expongan las creencias que los limitan a la hora de incorporar conocimientos.
Primeramente, es necesario descubrir cabalmente las anclas negativas que se han incorporado, casi siempre en forma inconsciente. Sólo unos pocos minutos alcanzan para lograr un resultado eficaz. Es importante que el alumno esté en un lugar tranquilo y relajado, donde pueda pensar con tranquilidad, sin interrupciones, y que dedique unos instantes a pensar qué sensaciones negativas están relacionadas con el estudio del idioma extranjero. Como espectador de una película, fíjate qué imágenes producen en ti una sensación de incomodidad o fastidio. Puede ser una maestra exigente o aburrida, a veces es un padre o una madre obligándote a estudiar de niño, cuando tú querías ir a jugar, un mal momento en una clase, dificultad para entender las letras de un grupo de música, o cualquier otra traba que seguramente más de una vez has comentado, en estos momentos, pasa por delante de ti como una película, aunque ahora, a la distancia, puedes verlo con distintos ojos, ya eres más grande y puedes comprender la situación desde otro punto de vista, visto desde afuera y en este momento de tu vida.
Ahora bien, ve cómo esta película va volviéndose cada vez más borrosa, más imperceptible, observa cómo se desdibujan los rostros, las personas, los lugares... va perdiendo color, y se torna cada vez más gris, más imperceptible, hasta desaparecer... ¡uh, qué alivio! Ahora imagina en su lugar otra película: estás tú, seguro, confiado, aprendiendo un nuevo idioma, disfrutando plenamente el proceso de aprendizaje, con un profesor que hace las clases muy amenas y entretenidas, y tú, cada vez entiendes más y hablas mejor el idioma meta, sonriente, la imagen es muy colorida y nítida, ¡y te llena de felicidad!
Pasamos a la escena siguiente, en la que puedes verte empleando el idioma en la situación que siempre deseaste, incluso hablando con un nativo, en el lugar que siempre quisiste, y logras establecer una comunicación fluida y exitosa, ¡felicitaciones! Toma una inspiración profunda y deja salir el aire lentamente por la nariz. La sensación es hermosa, disfrútala unos momentos, siéntete seguro y confiado mientras expresas lo que tú deseas decir en inglés, con gran tranquilidad, y quédate con esta sensación de bienestar.
Tu próxima clase será mucho más relajada y productiva, y, la próxima vez que te encuentres en una situación en la que debas hablar inglés, recuerda respirar profundamente y luego dejar salir el aire lentamente por la nariz... y te darás cuenta que la seguridad para comunicarte con éxito ya está dentro de ti.
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