Conseguir un modelo al cual imitar es una de las tareas más importantes a la hora de emprender un cambio beneficioso en nuestra manera de ser.
De la elección de ese modelo reside en gran parte el éxito o el fracaso de nuestro trabajo.
Como bien se ha dicho en muchas ocasiones, es muy difícil encontrar un único modelo para todas y cada una de las actividades humanas. Hay pocas personalidades a lo largo de la Historia de la Humanidad en los cuales los seres humanos pueden fijarse, y de hecho lo han sido, como modelos universales (Jesucristo, Buda, Ala, etc...) ya que la mayoría de las personas adolecemos inevitablemente de muchos defectos.
Sin embargo, la elección de un modelo no debe tenerse en cuenta para toda una globalidad de situaciones y acciones.
El modelo debe servirnos única y exclusivamente para el fin para el cual lo hemos elegido.
Sería muy pretencioso y excesivamente injusto incluso para el modelo elegirlo para cada uno de los aspectos de nuestra propia vida.
Cuando seleccionamos un modelo debemos encontrar una persona que haga exactamente lo que nosotros pensamos hacer; ni más ni menos.
Muchas veces la elección de un modelo suele hacerse, especialmente en la adolescencia, de manera intuitiva.
El joven suele idealizar a sus ídolos: el futbolista, el músico de moda, el actor de Hollywod, el líder político o religioso carismático, etc...
El joven suele sufrir más adelante el desengaño de haber elegido un modelo acertado para unos determinados fines, pero completamente equivocado para otros.
La figura del deportista admirado por los chavales por sus gestas deportivas, y que sin embargo tiene una vida privada poco ejemplar, es uno de los casos más tristes de este tipo de modelaje erróneo.
Nadie tiene mayor responsabilidad que aquel que se sabe admirado e imitado por los demás.
La elección del modelo a seguir debe ajustarse en todo caso a aquel aspecto para el cual ha sido elegido, con la mayor exactitud posible.
Además es aconsejable que ese modelo sea lo más accesible posible.
Por ejemplo, una persona que quiera mejorar su tono físico y comenzar a practicar deporte, es mejor que elija a un amigo o a un vecino suyo al cual distinga por un tipo de vida sano y deportivo, y al cual tenga plena accesibilidad que la elección de un gran deportista internacional al que solo conozca a través de la televisión.
Este último también puede ser un buen inspirador para conseguir ese fin. También puede ser un modelo para ello, pero sin duda le será de mucha mayor ayuda aquel a quien pueda tener más próximo.
La observación de los aspectos particulares, de los detalles que rodean al modelo son, sin lugar a dudas, determinantes a la hora de establecer la efectividad de ese modelo.
Son precisamente esos detalles, identificar esos patrones de pensamiento y de conducta en el modelo, los que establecen la diferencia entre el éxito y el fracaso en el modelaje.
El “secreto” de cualquier actividad humana se esconde muchas veces, no en los hechos en sí mismos, sino en la “parafernalia”, en la “liturgia” que los rodea.
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