Una gran mayoría de psicólogos coincide en la gran eficacia que tiene la denominada "terapia breve", resaltando su eficacia frente a otras técnicas históricas.
La "terapia breve" ha encontrado en el mundo de la PNL un cobijo sustancial. La misma concepción de la técnica coincide en los fundamentos esenciales de la PNL. Si con sólo cambiar un aspecto de la conducta de un individuo conseguimos una serie de cambios en cascada, estamos provocando una serie de cambios en la propia concepción del mundo de ese individuo.
La propia complejidad de "la terapia breve" hace que algunos especialistas se propongan procesos de cambios conscientes en los individuos, mientras otros creen que los cambios realmente valiosos solo pueden ser inconscientes.
Los detractores de "la terapia breve" acusan a esta de falta de profundidad y de estar decisivamente limitada.
Para estos detractores la "terapia breve" se centra exclusivamente en un tratamiento meramente sintomático y es incapaz de obrar cambios fundamentales en la conducta del individuo. Para ellos simplemente se trata de una técnica que puede servir de apoyo para otras técnicas más "concienzudas".
Un segundo ataque contra la "terapia breve" se centra en decir que esta técnica sólo es efectiva cuando aborda problemas menores, de poca enjundia, y es totalmente desaconsejada para tratar de otros de temas de mayor envergadura.
Los defensores de tratamientos más prolongados ahondan sin duda en la idea de que una patología es tanto más grave cuanto más aparatosa sea su manifestación externa. Cuanto más extraño sea el comportamiento de una persona más habrá que trabajar en su terapia, puesto que esta será más compleja, y obedecerá a problemas más profundos.
Estos detractores olvidan sin embargo que en todas las facetas de la vida y especialmente en el del comportamiento humano las cosas son en tanto son percibidas por nosotros mismos. La medida de la complejidad de algo es el individuo mismo, su subjetividad. Un mismo problema puede ser muy importante para una persona y sin embargo no serlo en absoluto para otra.
Además nuestra propia experiencia profesional nos ha enseñado que detrás de manifestaciones externas aparentemente muy extrañas se hallaban problemas psicológicos simples, mientras que otros más sencillos escondían problemas mucho más complejos. Es decir, la manifestación externa de un problema no siempre responde gradualmente con ese problema.
Podemos decir que una vez resultas las claves de un comportamiento complejo aparece ante nuestros ojos, casi por arte de magia, que ese comportamiento sigue unas normas mucho más lógicas y simples que lo que en un principio nos habían podido parecer.
Desentrañar esas tramas es nuestro cometido, y una terapia breve puede ser tanto más efectiva en este sentido.
Por último, no podemos olvidar que la conducta humana tiene una serie de mecanismos interrelacionados entre ellos, de tal manera que si somos capaces de modificar uno sólo de esos mecanismos erróneos podremos aspirar a modificar el resto de esa conducta.
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