No sólo lo noté en su rostro, sino que también encogió los hombros y los puso tiesos, mientras cruzaba sus piernas enérgicamente y su espalda comenzaba a contracturarse ante la proximidad de esta situación que ella vislumbraba como estresante. Todos estos movimientos corporales me llevaron a observarla detenidamente, para ver de qué manera operar un cambio de creencia en ella.
Julius Fast, en su libro ‘Body Language’ (El lenguaje del cuerpo), señala que el lenguaje corporal suele reflejar un estado transitorio de cómo se siente una persona ante determinada circunstancia. Asimismo, dice que para estudiar las posturas corporales hay que analizar todos los movimientos del cuerpo, desde los intencionados hasta los inconscientes. La próxima vez que en una clase te topes con alguna dificultad, o haya algún tema que te cueste comprender o aplicar, trata de prestarle atención a los movimientos que tu cuerpo realiza. Algunos de los rasgos o comportamientos corporales más comunes que se presentan al toparnos con una dificultad suelen incluir:
respiración rápida o entrecortada
muecas
dificultad para hablar o expresarse
levantar los hombros, endurecer el cuello, trabar la espalda (tensión corporal)
cruzar y/o descruzar las piernas a menudo, o enérgicamente
retorcer las manos
jugar con algún objeto (lápiz, clip, el cabello)
aclarar la garganta
desviar la vista cuando nos hablan
¿Cómo superar la dificultad que se te presenta? Simplemente, cambiando de postura. Si sientes que quieres hablar en otro idioma y tu cuerpo se pone tenso o carraspeas, relájate, respira hondo y baja los hombros. Cambia de posición hasta que te sientas cómodo, y luego quédate sentado de esta manera, tranquilo, sereno. Una postura corporal relajada implicará, sin lugar a dudas, una actitud más relajada, en la que tus pensamientos fluirán con normalidad y te sentirás a gusto, y así podrás hacer uso de tu potencial al máximo. Esto fue exactamente lo que le sugerí a mi alumna en la cena con su marido y los americanos. ¿El resultado? El esperado: comunicación eficaz y un momento agradable. Mi alumna desea que los amigos de su marido vuelvan para disfrutar otra velada tan placentera como aquélla.
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