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Estrategias de Triunfadores
Rompa con el hábito de posponer ciertas cosas, por Jaime Gonzalez

          A lo largo de nuestra vida tenemos que enfrentarnos o llevar a cabo actividades que nos resultan como poco incómodas de hacer. Muchas veces se convierte en un mal hábito que nos hace retrasar una y otra vez algo importante que tenemos que hacer, pero el miedo a enfrentarnos nos hace posponerlo



Ante esta actitud hay que plantearse un cambio de forma rápida y para eso vamos a enumerar tres opciones igual de válidas para lograrlo.

1. Identifique claramente qué es lo que le cuesta hacer y fije un plazo para comenzarla.

Ana es una alta ejecutiva a la que los negocios en el despacho se le dan de maravilla. Es capaz de cerrar un negocio de varios millones sin mucho esfuerzo para ella, simplemente lo consigue gracias a su capacidad de convicción y su preparación de cara a cada cliente concreto.

Sin embargo si problema llega cuando ese cierre de negocio lo tiene que hacer no en su despacho donde se siente segura, sino en algún restaurante en una comida de negocios o practicando alguna actividad al aire libre con su posible cliente.

Esto le hace posponer una y otra vez esos encuentros, algo que le hace perder o dejar escapar personas que caerían rendidos a sus pies. En otros casos hace que el cierre del acuerdo se retrase por esa falta de iniciativa en esas actividades por su parte.

Finalmente aunque sean las actividades que menos le gustan de su trabajo opta por adelantarlas al lunes y martes y no dejarlas para el viernes o la semana siguiente como hacía antes. Ahora organiza su agenda justo al revés y eso le permite ser más productiva y evitarse un estrés innecesario
.

2. Fraccione en partes más pequeñas esa tarea incómoda que retrasa constantemente.

Rufino lo que más detesta de su trabajo es tener que hacer el recuento de almacén al final de cada mes. Cuando se acerca la fecha de hacerlo va dejándolo pasar de un día para otro, como si fuera un niño pequeño y por retrasarlo terminará sin tener que hacerlo.

Lleva actuando de ese modo más de 12 años que es el tiempo que lleva en la empresa. Finalmente un día harto de posponerlo decide que lo más sencillo y cómodo es hacer unas anotaciones diariamente y al final de cada semana hacer un cierre, por lo que a final de mes no tiene más que hacer un recuento general de cada final de semana y obtiene el resultado deseado sin mayor esfuerzo ni retraso.

Al dividir el trabajo en pequeñas tareas se le hace mucho más manejable, sin que suponga en 30 de cada mes un muro infranqueable
.

3. Ayúdese con incentivos que obtendrá después de realizar aquella tarea que pospone constantemente.

Jonathan prefería llamar a su mujer, irse a comprar un capricho o tomarse un café con tal de retrasar el momento en el que debía enfrentarse a sus empleados más cualificados.

Finalmente hizo consciente esa actitud tan cobarde por su parte y decidió hacerlo al revés, es decir, primero enfrentarse a aquello que temía pero tenía que hacer y después como recompensa realizar cualquiera de esas actividades.

Esos pequeños incentivos de ayudaron muchísimo y logró llevarlo a cabo sin ningún tipo de esfuerzo, aunque la recompensa posterior estaba ahí
.


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