Después de muchos años de trabajo como psicoterapeuta decidí investigar qué es lo que sucede entre el paciente y el terapeuta cuando una terapia es exitosa.
Más allá de toda técnica, existe una magia que se da en todo proceso de sanación psicológica. Nuestro cuerpo tiene la capacidad de curar por si mismo muchas enfermedades cuando le proporcionamos las condiciones adecuadas, como por ejemplo una buena alimentación, un buen descanso, relajación o movimiento. Nuestra psiquis también tiene esta capacidad, e igual que el cuerpo, necesita estar en las condiciones adecuadas para que la capacidad se ponga en juego.
Una de las premisas de la PNL dice que todos tenemos los recursos que necesitamos.
Es parte de nuestra habilidad como terapeutas ayudar a que las personas aprendan a utilizar correctamente estos recursos.
Para comenzar a trabajar lo primero que recomiendo que aprendamos a hacer como terapeutas es “rapport” lo que significa entrar en sintonía con nuestros consultantes.
Mirar y escuchar a la persona que tenemos delante, ponernos en su lugar y a la vez verla desde afuera. Ir entrando en su mundo para después ayudarla y liderarla a que se sienta bien y esté en armonía. La confianza del terapeuta hacia el paciente es fundamental.
Por otro lado, las personas que me consultan y confían en que van a salir adelante, y solucionar sus problemas siempre logran hacerlo. En física cuántica, a diferencia de la física tradicional, se comprobó que en un experimento el observador no es neutral. Las emociones, pensamientos y opiniones del observador llevan a diferentes resultados en los experimentos. En el campo de las relaciones humanas sucede lo mismo.
Por ejemplo cuando alguien confía que voy a poder ayudarlo yo se que eso va a suceder.
A veces sucede enseguida, a veces sucede después de algunas sesiones. Llega un momento en el que encuentro como ayudar a que esa persona alcance sus objetivos o comience a sentirse mejor. En cambio, la persona que duda de la terapia y desconfía, es más difícil que salga adelante, ya que sus pensamientos y emociones giran alrededor de la duda y la desconfianza, en lugar de enfocarse en cómo salir adelante. Estas personas recién comienzan a mejorar cuando pasan de la duda a la entrega y a confiar en el proceso terapéutico. Paralelamente como terapeutas confiar en que el otro se va a curar, y va a lograr lo que vino a buscar a terapia abre el camino.
Otro aspecto de la confianza del terapeuta es no tener miedo de lo que el paciente cuenta. No asustarnos como terapeutas con lo que le sucede. Cuando el terapeuta se asusta con la problemática de su paciente, se paraliza y no puede actuar.
Cuando estamos tranquilos automáticamente generamos confianza en el otro. Desde la aceptación y la paz interior como terapeutas funcionamos como espejos para nuestros consultantes.
Cuando confiamos en el otro, sin querer lo ayudamos a que aprenda a confiar en sí mismo. Para que el terapeuta pueda hacer esto, necesita haber atravesado sus propios miedos y confiar profundamente en si mismo.
Solo podemos dar lo que aprendimos.
Otro aspecto importante es seguir trabajando con la persona cuando se siente bien.
Es el mejor momento, descubrimos muchos recursos y una gran riqueza interior. Nuestro consultante va a encontrar mayor bienestar que el que se propuso al principio, las metas que va a formular desde este estado van a ser mejores y más fáciles de alcanzar. Trabajando desde el bienestar llegaremos a la excelencia.
En Programación Neurolingüística (PNL) la terapia no se centra en los problemas sino en encontrar las soluciones. Cumpliéndose estos parámetros automáticamente la terapia se transforma en exitosa.
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