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Coaching
Coaching Grupal: La Enseñanza de la Maestra Muerte, por José Ovidio Salinas Arizpe

José Ovidio Salinas Arízpe

          La muerte es un absoluto misterio, pues nadie ha regresado del “más allá” para contarlo, solo sabemos lo que se denomina como “experiencias cercanas a la muerte”, pero sí contamos con dos grandes certezas: sabemos que es absolutamente cierto que habremos de morir y que es absolutamente incierto cuándo y cómo (La Muerte, un amanecer, Elisabeth Kübler-Ross).



Coach dirigiéndose al grupo:

Trabajaremos una dinámica muy sencilla, pero impactante, que tiene como objetivo el evidenciar, como todos disfrutamos la vida, pero pocos la disfrutan, o disfrutamos, con la conciencia de que se trata de un bien extinguible.
Quiero hacerles una pregunta, ¿Cuántos de ustedes, al salir de casa, abrazaron a su cónyuge y le expresaron su cariño? O se despidieron de su hijo con un abrazo.
¿Quieres hacer un comentario Francisco?

Francisco: Si, muchas veces uno manifiesta su cariño a la esposa o familia, con conductas o actitudes, vamos, no lo expresas de palabra.

¿Quieres decir algo Maricruz?

Maricruz: Lo que pasa es que a veces, no dices frases de cariño por no parecer “empalagosa” de alguna forma como dijo Francisco, les haces saber que los quieres.

Coach: Seguramente, todos hemos escuchado la frase “vive cada día como si fuera el último de tu vida”
¿Consideran ustedes, que viven cada día como si fuera el último de su vida?
Si, Alma Rosa, ¿cuál es tu comentario?

Alma Rosa: Yo, lo he puesto en práctica algunas veces, me aferro a la idea de que debo disfrutar el día al máximo con los que me rodean, pero al menos a mí, no me es fácil expresar mis sentimientos, por ejemplo, decirle a mi esposo, así de buenas a primeras, que lo quiero mucho, sin un motivo.
Por otra parte, me entristece el pensar en la muerte.

Coach: ¿Qué opinas tu José Manuel?

José Manuel: Tú sabes, que culturalmente los hombres estamos más limitados que la mujer para expresarnos sentimentalmente, por otra parte, yo soy de los que les asusta pensar en la muerte.

Coach: ¿Qué opinas tu Rocío?

Rocío: Yo como José Manuel, no quiero pensar en eso, entiendo que el objetivo es analizar y vivir la vida, como nos has dicho tú “sin tanto lastre mental” sin embargo, no puedo evitar sentirme pesimista al pensar que “debo disfrutar la vida porque mañana puedo morir”

Coach: ¿Qué les parece, si analizamos las cosas desde otro enfoque, dice Cobo Medina, la vida es bella y no nos damos cuenta de ello, la vivimos, no la pensamos, al principio, la felicidad es vivir sin pensar en la muerte, la muerte no existe, se vive en una felicidad narcisista y omnipotente, luego, cuando nos llega la desgracia -y la mayor, es la muerte de un ser muy querido-, entonces, sólo entonces, y al final del penoso camino del duelo, podemos llegar a la conclusión de que la vida es bella a pesar de todo y merece la pena de ser vivida a pesar de la muerte (Ars Morendi Vivir hasta el Final, de cómo se afronta La Muerte Anticipada, Carlos Cobo Medina).

Un participante levanta la mano.

Coach: Adelante Fernando ¿Cuál es tu comentario?

Fernando: Dices que la vida es bella y que merece la pena ser vivida a pesar de la muerte, yo lo entiendo, como aceptar que vivimos en un binomio vida/muerte.

Coach: Efectivamente, les decía al principio “disfrutar la vida, con la conciencia de que es un bien extinguible”.
Dicho de otra forma "Carpe diem", es decir, vive la vida en el aquí y ahora, sin dejar situaciones inconclusas, pues no sabemos que llegará primero, si la muerte o el próximo día (Horacio: Odas, 11.8).
¿Es esta una visión pesimista de la vida, que nos sume en la angustia y el terror continuos? Por el contrario, nos permite una vida plena y fluida, pues al no saber en que momento ha de llegarnos el momento último, (valga la redundancia) evitamos por un lado el dejar asuntos pendientes, buscando mantener una comunicación plena y sincera con quienes y con lo que nos rodea, expresando en forma continua un profundo respeto y amor por todo y todos (Tanatología: De los cuidados paliativos al Ars Moris - Un abordaje psico-espiritual)

¿Quieres opinar Mario?

Mario: Si, debo decirte primero, que yo no profeso religión alguna, para mi la muerte es un acto natural, pero también acepto, que somos seres sociales, cargados de sentimientos que te predisponen a sentirte bien (feliz) o mal (triste-deprimido) si alguien se va te duele, y más, cuando quedaron cosas inconclusas, “cabos sueltos”.

Coach: Sobre todo, cuando no “hiciste o dijiste algo” pensando, mejor en otro momento.
Ahora quiero que practiquemos un ejercicio, yo le llamo La Petite Mort, (muerte pequeña)

¿Están listos?

Quiero advertirles, que van a vibrar en ustedes sentimientos, inicialmente de angustia, luego dolor emocional, arrepentimiento y amor, en tal intensidad, que les invito a liberarlos, por cierto, las lágrimas son un vehículo extraordinario.

Primeramente, les pido que respiren profundamente en 3 ocasiones, exhalando muy despacio, ahora, cierran sus ojos y enfocan una pantalla. Quiero que en esa pantalla, proyecten la imagen de su recámara, véanla detenidamente, es de noche, aún en penumbra, les es posible detallar cada uno de los muebles, ventana, cortinas.
(Se resumen las submodalidades donde corresponde, en la totalidad del artículo).

Ahora quiero que pongan atención a su cama, si la comparten con su cónyuge, vean el espacio que ocupa, pongan atención a su respiración.

Quiero que entres en esa pantalla, estás acostado en esa cama, percibe tu ropa de noche, siente la sábana sobre tu cuerpo, escucha el tic-tac del reloj, se encuentra en el buró, a tu lado, descansas plácidamente y entras en un profundo sueño, de pronto, escuchas una música muy agradable, abres tus ojos, observas el reloj y son las 3 de la mañana, con cierto enfado, cierras los ojos, quieres dormir, pero nuevamente escuchas las música, abres los ojos y percibes una luz, lentamente se aproxima hacia ti, no sientes temor, curiosidad quizá, al llegar a tu lado, una gran sorpresa, la luz toma forma, puedes ver a un familiar que ya partió, a un anciano que irradia bondad o puedes ver a Jesús de Nazareth, en cualquier caso, sientes una paz como nunca, ese ser sonríe contigo, te habla por tu nombre y te dice que te ama profundamente y que es momento de abandonar este mundo terrenal, ya cumpliste tu ciclo en este mundo, en otras palabras, es el momento de tu muerte.

Tu preguntas, ¿de que se trata, es un sueño? con ternura te contesta, es el momento, no temas. Insistes, no puede ser, debe haber un error, aún tengo muchas cosas por hacer, muchos pendientes por realizar, por favor. Nuevamente se sonríe, y te dice, tu misión terminó, la vida continuará sin ti.

Le interrumpes con desesperación, por favor, no es posible que sea el momento de morir, ¿y mi familia, y todas las cosas que quedan truncas? Por favor, ¿puedes darme un tiempo más? Acaricia tu cara, y te dice, muy bien: Vivirás un día más, pero hay dos condiciones que debes acatar.

1. Nadie debe saber que vives tu último día.
2. Deberás realizar tus actividades como lo haces comúnmente.

En caso de que rompas la regla, serás levantado de inmediato. Toca tu cabeza y te dice, descansa, mañana será tu día, inmediatamente entras en un sueño profundo, las horas transcurren sin darte cuenta, de repente, escuchas sonidos, la familia despertó, abres los ojos y te das cuenta que ya es la hora de levantarte.

Inicias tu rutina, pasas al baño, (conduciendo al participante varón) decidirás afeitarte primero (participante en general) te espera la ducha como siempre, en ese momento, recuerdas “el sueño” si, te dices, debe ser un sueño, te sonríes ¡qué locura! ……Pero de inmediato escuchas esa hermosa música, y una voz muy dulce en tus oídos, ¡es tu día, disfrútalo! Regresa la angustia, ¿qué hacer?

Sales del baño, estás pensando, como aprovechar todas y cada una de las horas que vas a vivir, observas la ropa, decides vestirte con la “separada para días especiales” ¿cuánto hace que no la utilizas? Ahora te dices, ¿Por qué esperé tanto para usarla? Con decepción ves ropa nueva, ya jamás la usarás, ¿Por qué no la utilicé?
Te dices, que necedad la mía, la guardé para una fiesta, para un momento especial, ahora me doy cuenta que todos los días “eran el día especial”.

Pasas a la cocina, tu familia está en la mesa, los observas, los saludas, no te ponen atención, quieren terminar para salir a sus actividades, si tuvieras más días, ¿te gustaría que el desayuno iniciara de modo diferente? ¿Qué harías, los besarías al llegar a la mesa? ¿Hablarías con ellos, proyectos, inquietudes?

Los observas pensando, como han crecido, manifiestan cambios físicos que no recuerdo cuando iniciaron. Terminan su desayuno, tu hijo te dice, hasta luego, tu hija apenas acerca su mejilla a la tuya, adiós papá, se despidieron como siempre, pero ahora se van, para volver a verlos hasta la tarde por última vez, ¿te hubiese gustado abrazarlos, decirles cuánto los quieres? Lamentablemente ya no podrá ser.

Mientras aseas tu boca, tu esposa(o) te dice “que necesita hacer arreglos en el patio, ya que tú nunca te haces responsable, como si el periódico y la televisión fueran todo”

No sabes que contestar, le dices que ya te vas, te da un beso en la mejilla, y te dice si, “que te vaya bien”, es la despedida de rutina, siempre ha sido de esa, ¿Y si la hubieses abrazado y le hubieras dicho cuanto la quieres?

¿Y si le hubieses pedido disculpas por tu indolencia a las labores del hogar?
Te conduces al trabajo, es el mismo trayecto, pero ahora ¡te parece grandioso! Si, es la última vez que puedes admirarlo. Te sientes sorprendido, no percibes la ansiedad de llegar rápido, por el contrario, “estás disfrutando el panorama”.

Entras al edificio donde has trabajado tantos años, saludas algunos compañeros, al salir del elevador te encuentras con una persona con la que has discutido, de hecho, no se cruzan saludos, ¿qué sentimientos te provoca ahora, esa persona? ¿Sentiste desagrado cuando pasó junto a ti, te inspira sentimientos negativos?

Los comentarios irónicos u ofensas, por parte de “esa persona” han ocupado un lugar en tu mente, ¿valdrá la pena retenerlos?

Entras a tu oficina, el trabajo es el mismo, análisis de documentos, juntas, decisiones, entra tu jefe y de dice que necesita cierta información cuanto antes, usualmente, para ese momento, te sientes irritable, a veces incomprendido, por realizar un trabajo que tu consideras no es valorado. ¿Cuántas veces has tenido el deseo de expresarle a tu jefe, tus inquietudes? pero te detiene “el que va a pensar de mi”Ahora ¿te importaría lo que podría pensar?

Continuas con tu trabajo y te preguntas, ¡cuantos días angustiado, cuantos temores, cuantos días perdidos, descontando logros y momentos agradables, por la búsqueda de un equilibrio perfeccionista.

Entra un compañero y te invita a tomar un café para hablar, te habla de problemas económicos, de cómo se le “desbaratan proyectos futuros a cinco y diez años”.
Le dices que viva el hoy, las cosas se irán resolviendo, el futuro es incierto, pero no te entiende, “te recrimina tu falta de sensibilidad ante sus problemas”.
No le contestas, sabes que no te puede entender, tu mismo te preguntas ¿Cómo es posible persistir en la necedad de manejar el futuro de acuerdo a tus necesidades?

Llega el momento de salir, termina tu jornada laboral, por última vez te despides de tus compañeros y amigos, ¿Qué te gustaría decirles, cómo te gustaría que te recordaran?

Un compañero te pide el favor de que lo traslades, el trayecto esta congestionado de autos, a un costado tuyo, un conductor le grita a otro improperios, y lo apura con el claxon, ¡cuantas veces he hecho lo mismo, te dices! Minutos más minutos menos, cual es la diferencia.

Tu compañero te dice, vas muy calmado, ¿qué tomaste? Yo no puedo conducir así.
Calles adelante, baja tu compañero diciendo, fíjate, cuanto tiempo perdimos con ese congestionamiento, ya se nos hizo tarde para ver el partido.

Llegas a tu casa, abres la puerta, tu hijo viendo la televisión, tu hija hablando por teléfono, tu esposa en la cocina, tu llegada pasa desapercibida, ¡pero así ha sido siempre!¿Qué cambios harías, llegar y abrazarlos, besarlos?

Regularmente, lees el periódico en la sala, esperando la cena, tu regla es
“no me molesten, quiero leer el periódico en paz” ¿Te interesa leerlo, ahora que sabes que estás en tus últimos momentos, para “disfrutar” a tu familia? ¿Qué te gustaría hacer, hablar con tu hijo, preguntarle por sus amigos? ¿Has fomentado en tu hijo la confianza como para que te pregunte sobre infecciones de transmisión sexual? Tu hija, ¿sabes si tiene algún galán, has hablado con tu esposa sobre la información que debe tener tu hija, para no correr riesgos?

Ahora te das cuenta, “sabes mucho del Barcelona, de la evolución de Messi, y del Vasco Aguirre en el Atlético, pero ¿de tus hijos?

Tu esposa los llama para que se acerquen a cenar, es el último momento que pasas con ellos, tu hijo sigue atento al televisor, tu hija toma su alimento rápidamente, tiene que hablarle a una compañera, tu esposa callada. Es la rutina usual, la diferencia es que ahora tú no estas cenando y leyendo la sección deportiva, como regularmente lo haces.
Te preguntas, ¿cuándo rompiste la comunicación con tu familia?

¿Qué harías diferente, te gustaría que cada uno platicara sus actividades, aprovechar momentos chuscos para reír?

¿Cuántas veces tú o tus hijos, han alabado el “trabajo de tu esposa” ¿Sentirá ella la impotencia que tú sientes, ante el trabajo realizado y no valorado?

Tu hija se dispone a retirarse, les dice ¡hasta mañana!
Tu sabes que no volverás a verla, ¿qué te gustaría decirle, cómo te gustaría que te recordara? Tu esposa le dice a tu hijo que apague el televisor y que vaya a dormir, ¡está bien, le dice y se dirige a su habitación, no se despide. Te preguntas ¿Por qué nos conducimos así? No sabemos si estaremos mañana.
Acompañas a tu esposa a la habitación, quisieras que el reloj no marcara la horas, ¿qué le quieres decir? ¿Cómo podrías llenar el vacío de amor, que no le has dado, pensando quizá, en otra oportunidad? ¿Cuántos halagos, cuántos abrazos y besos retuviste? ¿Cuanta información sobre sus deseos y gustos, te perdiste?

Te recuestas, repentinamente suena el despertador, abres los ojos, te preguntas ¿qué pasa? Nuevamente escuchas el barullo, son sonidos en la cocina, es tu hija preguntando por su móvil.
Te invade la alegría, fue solo un sueño, si, un sueño que te invita a escribir tu libro de la vida, con menos errores.

Coach: Dirigiéndose al grupo, abren sus ojos, algunos de ustedes, pueden sentir contracturado el cuello, o quizá cefalea, otros una opresión en tórax, por lo que les pido que respiren profundo en tres ocasiones, exhalando lentamente. Poco a poco entrarán en relajación.¿Tienen algún comentario?

Mario: Estoy impactado, cuantos errores comete uno, en razón de pensar en el mañana como un hecho, (sollozos) discúlpame ya no puedo hablar.

Coach: Adelante Mariana, ¿cuál es tu comentario?

Mariana: Discúlpame, siento un “nudo en la garganta” pero te puedo decir, que me identifico plenamente con lo que describiste en la dinámica, tengo que hacer muchos cambios.

Coach: Si Francisco, adelante.

Francisco: Qué difícil es expresar sentimientos, también me identifico con la dinámica, muchas veces le he negado a mi esposa el halago de “te ves muy guapa” si me preguntas ¿Por qué? No lo sé, quizá, la esperanza de que guardo el halago, para otro momento.

Coach: ¿Cuál es tu comentario Rocío?

Rocío: Yo no pude evitar el llorar, no te imaginas como me impactó la displicencia (ahora lo veo) con que nos manejamos en mi casa, (llorando) nos queremos, pero no lo expresamos, quizá pensando que el otro lo sabe.

Coach: ¿Eres Marco verdad? Adelante.

Marco: Primero debo decirte, que tengo un dolor intenso en el área precordial, pero no se asusten, es emocional. Yo soy ese que lee el periódico y no acepta interrupciones, muchas veces se acercó mi hijo, nunca lo dejé decir más allá de “oye papá”, mis gritos los escuchaba hasta el vecino, llegó el “momento en que me dejó en paz” como yo quería, y lo perdí como amigo. (llorando)

Coach: Como les dije antes, es una experiencia intensa, nos confronta con los errores que cometemos en nuestra “rutina de vida” Como seguramente lo identificaron, debemos trabajar en varias áreas de oportunidad, como es; Comunicación propositiva, flexibilidad emocional, empatía, autoestima y más, asimismo reconsiderar nuestros valores.

Ahora, vemos los manchones y borrones en nuestro libro de la vida, ¡empecemos una nueva página!

Juega las cartas que le da el momento:
"mañana" es sólo un adverbio de tiempo.
(Cartón-Piedra///Joan M. Serrat).



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