¿Cómo puedo preguntarle esto si ni siquiera estoy seguro de si estoy despierto o soñando?
¿Seré yo el querubín? ¿Seré yo el demonio?
Bien, supongamos que soy el - Querubín-, un angelito alado, rechonchito y bonito, que vuela y todo eso... mi fragancia es de rosas de primavera, hablo con mis alas, mi aleteo es cómo el de las mariposas, no se oye pero se escucha. Mi cuerpo casi transparente, se deja ver pero solo si lo miro. Me toco sin sentirme, pues mis alas son mis manos y con ellas solo vuelo. Me siento transparente y por eso siento.
Yo, no miento.
Ahora, supongamos que soy el - Demonio-, un diablillo alado, delgadito y alargado, más bien feucho, que también vuela y todo eso.... mi fragancia es a azufre con una mezcla de aroma de piel quemada. A veces, me veo sin mirarme y por eso me siento poderoso ; pero aún me siento más porque nadie osa a mirarme. Hablo con mis ojos y miro con mi boca. Soy frio dentro del fuego, y este, es mi sentimiento.
Yo, sí miento.
Supongamos por un momento que, el querubín quiere ser demonio y el demonio querubín, .. sólo por un momento.
¿Qué es lo que tendrían que hacer?
¿Qué ocurriría si lo hicieran?
¿Cómo volvería a ser cada uno, él mismo?
Contesta a estas preguntas y luego, sueña.
Cuando no sueño, estoy despierto.
Firmado: Anjel Badiola. (Explorador del espíritu y otras cosas)
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