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No Se Necesita Estudiar Para Triunfar, por Ivo Gavranovich

Ivo Gavranovich

          Se nos hace muy familiar la frase: “Para triunfar en la vida tienes que estudiar fuerte.” La hemos escuchado de boca de nuestros padres y profesores cuando éramos niños, la hemos escuchado cuando se la han dicho a amigos, se la repetimos a nuestros hijos y así el círculo continúa. Es una frase que la tenemos instalada en nuestra inconsciencia. Se ha convertido en una creencia para cada uno de nosotros, la cual no objetamos ni de broma. Esta puede funcionar relativamente como una mentira piadosa para algunos, lo cual no quiere decir que es una verdad absoluta. Lo cierto es que para triunfar en la vida se necesitan recursos más importantes, que poco o nada tienen que ver con el hecho de estudiar en el colegio, en el instituto o en la universidad. Por favor, no se mal interpreten mis palabras, no estoy diciendo que es malo estudiar, ni mucho menos, sólo estoy afirmando que No Se Necesita Estudiar Para Triunfar.



Para hacerlo simple, en este artículo asumiremos que triunfar en la vida equivale a decir alcanzar la felicidad, el éxito, o la excelencia. Por lo tanto, indistintamente vamos a emplear un término u otro.

Estudiar es bueno porque conduce a adquirir conocimiento y desarrollar la inteligencia Ambas habilidades sirven como medio para conseguir un determinado objetivo en la vida, pero eso no necesariamente representa en esencia lograr la felicidad. Lo fundamental para lograrla, tiene que ver con creencias y con los valores.

La relación entre las creencias de cada persona y los valores son la clave de la felicidad, y ellos no necesariamente se adquieren en el colegio, en el instituto, o en la universidad. Prueba de esta afirmación es que existen muchas personas que han estudiado treinta años de su vida y aun continúan buscando la felicidad; y probablemente no la encontrarán, aunque pongan mucho esfuerzo de su parte. La razón de esto radica en que no la están buscando en el lugar adecuado. Sin embargo, la buena noticia es que uno mismo puede cambiar su destino, uno mismo puede encontrar la felicidad. No necesita de estudios, ni de experiencias mayores. ¿No le suena esto a mágico y excelente? Por supuesto que lo es. Dado que uno mismo es autor de su realidad, puede elegir entre dejarse derrotar por la idea: “No soy bueno para las matemáticas”; o avanzar un paso adelante repitiéndose a si mismo: “Mis padres y compañeros van a estar muy orgullosos de mí y yo muy contento, cuando consiga aprobar el examen de matemáticas. Voy a estudiar muy fuerte y luego disfrutar mis vacaciones tranquilo y feliz.” Dependiendo de las creencias que uno tiene en su subconsciente, cada ser humano va modelando su destino, su realidad.

Otro ejemplo de esto es, si usted antes de acostarse se duerme pensando en que mañana será un día muy difícil y cansado, porque se va a reunir con el jefe provincial quien, usted cree, le tiene antipatía. Pues permítame decirle que usted pensando así, se programó para fallar. Lo más probable es que suceda lo que pensó. La orden que se insertó en su subconsciente es muy fuerte y difícil de superar. En contraste usted puede imaginar y repetir la frase: “Mañana será un día muy importante, voy a agradar a mi jefe y estoy listo para responderle todas las preguntas que me formule.” ¿Cuál de los dos escenarios prefiere?

Me preguntará, ¿qué diablos tienen que ver el éxito con los valores y con esto de las creencias que hacen que uno mismo sea autor de su realidad? La respuesta es simple, para que el éxito toque su puerta, debe tener creencias adecuadas, las cuales deben estar correlacionadas con los valores. Las creencias son adecuadas cuando le ayudan a prosperar, y no aquellas que le bloquean su imaginación o que le hacen fallar.

Creencias son los comandos del cerebro que proveen dirección y sentido a nuestra vida. Ellas están instaladas en nuestra inconsciencia. Las creencias de cada uno de nosotros representan nuestra realidad, son algo inobjetable. Todo el sistema nervioso del ser humano es comandado por sus creencias. Las creencias representan el poder más grande que cada uno posee. Si escucha de alguien decir que el dinero es el poder más grande que posee, es porque esa persona no se ha dado cuenta de que las creencias existen.

El poder de cambiar está en uno mismo. No lo busque ni en las profesiones o títulos que ostenta, ni en los amigos que frecuenta, ni en las tiendas de moda que visita, ni en el dinero que posee, ni en las cirugías plásticas que se practica. Por citar un ejemplo, si la autoestima de una mujer estuviera en el tamaño de sus senos, la señora Evita Perón se habría tenido que hacer la cirugía varias veces antes de alcanzar sus logros –rescate el sentido del mensaje, no así la forma como ha sido expresado. Dicho de otra manera, ¿por qué existen mujeres que después de haberse sometido a una cirugía de esas, sienten la necesidad de volverlo a hacer, una y otra vez más? Simplemente porque están buscando la felicidad en el lugar equivocado. La felicidad de ninguna manera se va a encontrar en un quirófano. Nótese que la autoestima es uno de los componentes de la felicidad.

La felicidad se encuentra en la práctica de las creencias éticas y positivas. Para que sean éticas las creencias, sin duda deben estar avaladas por los valores; y para que sean positivas, éstas deben impulsarlo a conseguir lo que desea. La relación que existe entre los valores y las creencias, es la clave para lograr la excelencia. Dicho de otra forma; para conseguir triunfar en la vida, necesitamos creencias que vayan en el mismo sentido de los valores. En la PNL, esto se llama verificación ecológica, que significa la armonía que debe existir entre sus creencias y el medio que le rodea. El medio que le rodea es usted mismo, el resto de personas, y el medioambiente en general.

Aquella creencia que le causa algún daño material o sentimental a usted mismo, a otras personas, o al medioambiente, es una creencia no ecológica, por lo tanto descártela de su mapa.

Vale recordar que los valores son universales; es decir, son los mismos en Brasil, Japón, África, Europa, o en cualquier otro planeta habitado por seres inteligentes, en caso exista alguno.

Regresando al título de este artículo, recuerde que No Se Necesita Estudiar Para Triunfar. La felicidad de la vida no necesariamente está en el estudio y consecuentemente tampoco en los títulos o grados que obtiene con ello, sino que se encuentra en las creencias que posee en su inconsciencia las cuales deben respetar los valores. Por lo tanto, para obtener la felicidad, debe trabajar en sus creencias y asegurarse que estas no estén en conflicto con los valores.

Estará pensando, ¿Qué es eso de trabajar en mis creencias? Antes, permítame recalcarle que sus creencias no son ni verdaderas ni falsas, son sólo sus creencias. Las creencias cada quien las va adquiriendo a lo largo de su vida. Son sus padres primero, luego sus familiares, amigos, y profesores, los que le van inculcando creencias. Como un programa de cómputo que se le instala a una computadora. Cuando de adulto, también usted mismo va insertando creencias en su subconsciente; y en general, todo el medio que le rodea tiene influencia sobre lo que usted cree. Las creencias de cada ser humano están grabadas en su inconsciencia y salen a relucir cada vez que son solicitadas. Nosotros actuamos o damos una respuesta al mundo exterior sobre la base de las creencias que tenemos instaladas en nuestra inconsciencia. No es tan simple este proceso ya que después de las creencias, viene un asunto fisiológico, luego viene un filtro que es el estado de ánimo, y finalmente llegamos a la respuesta que damos al exterior o comportamiento. Sin embargo, la explicación de este proceso no es el tema de este artículo.

El hecho de que nuestras creencias se nos hayan instalado por el medio que nos rodea a lo largo de nuestra vida, eso no garantiza que sean correctas. Es un problema cuando crecemos con la idea de que nuestras creencias son verdades absolutas y no aceptamos la opinión o realidad del otro. De ahí vienen los problemas, los conflictos, las guerras, los odios. Creencias son sólo eso, creencias. Si usted cree en la excelencia, seguro la conseguirá; en contraste, si piensa que usted es un fracaso, terminará creyéndoselo y su realidad será liderada por esta creencia.

Otro ejemplo de creencia es la frase al inicio de este artículo, “Para triunfar en la vida tienes que estudiar fuerte.” ¿Conseguí debilitar esta creencia en su interior? No importa si no. Madure esta idea y seguro que lo conseguirá usted mismo.

Lo que cada uno cree, representa la realidad. La realidad depende del lente con que la mire. Depende de la posición desde donde la mira. Si está mirando un lado del dado, o el lado opuesto del mismo. La realidad depende del estado de ánimo en el instante que la experimenta. Depende de qué es lo que piensa y de con quién se interrelaciona en ese momento. Espero acepte que la realidad no es la misma para todos.

Repito, la realidad no es igual para todos, aún tratándose de hermanos gemelos. Bueno, aceptando esto como postulado, entonces podemos hablar de que el mundo interno es obra exclusiva de su autor. Por lo tanto, todos podemos cambiar una realidad no deseada, y esto se consigue cambiando las creencias que no le ayudan y, para que esto funcione, debe aceptar los valores del ser humano como guías.

No hay creencias buenas ni malas, sólo hay aquellas que le conducen al éxito y otras que le limitan o le bloquean sus capacidades. Surge la interrogante: Si no hay creencias malas, ¿se podría justificar, entonces, a un asesino? La respuesta nos lleva a reforzar la idea de que las creencias deben estar en sintonía con los valores. Los valores no nos permiten hacer cosas salvajes como asesinar a otra persona. Estos son el código que nos rige el paso por la vida. Las creencias por si solas no funcionan, es necesario cruzarlas con los valores. Espero que ahora esté clara la relación que debe existir entre sus creencias y los valores para conseguir el éxito en la vida.

Pero, ¿cómo se cambia una creencia? La PNL nos brinda un conjunto de herramientas y técnicas que sirven para desechar una creencia que nos limita y cambiarla por otra que nos permita crecer como seres humanos. Existen creencias positivas y negativas. Por otro lado están los valores que son universales. La clave está en optar por las creencias positivas y en verificarlas con los valores. Y recuerde, para hacer todo esto no necesita estudiar fuerte en el colegio o la universidad, simplemente necesita colocarse en el camino correcto que he tratado de mostrarle en este artículo.

El objetivo de la PNL es que cada persona adquiera un bagaje de creencias que le sean útiles para alcanzar lo que realmente considera importante en la vida. Además, es fundamental que éstas sean ecológicas.

Con este artículo he querido transmitirles que lo más importante para triunfar en la vida, no radica en la cantidad de estudios realizados, sino más bien en manejar creencias positivas y en confrontarlas con los valores del ser humano. Además hemos dicho que las creencias se pueden cambiar, y usted tiene el poder para hacerlo. Recuerde, el poder de su mente es ilimitado, búsquelo en su interior.


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