Los tipos de juego se pueden dividir en varios grupos: funcionales, los de oficios y los de construcciones. Cada uno de ellos es típico de una edad. Durante los primeros dos años, el niño desarrolla juegos funcionales para aprender a controlar sus movimientos físicos y coordinar el de las manos en relación con diversos objetos. Para lograrlo realiza movimientos como coger, tocar, martillar un objeto, enrollar y romper un papel. Si un niño abre y cierra una tapa, se siente feliz por su propio logro y si golpea con un martillo, disfruta con el sonido.
En los juegos de oficios, el niño imita las actividades de los adultos jugando al «papá» o la «mamá», al «vendedor» o al «médico». De este modo aprende pautas de conducta y vive la experiencia de comunidad con hermanos o amigos. Sin embargo, a veces el compañero de juegos es una muñeca o un osito. Es el lenguaje lo que especialmente se desarrolla en las situaciones representadas en los juegos de oficios, que aparecen entre los dos y los cinco años.
En los juegos de construcciones el niño aprende a manejar diversos tipos de materiales. Utiliza bloques para levantar una torre, apila cubos, realiza otros tipos de construcciones y aprende las propiedades de los materiales mientras juega. Este tipo de juegos estimula la imaginación y ayuda al niño a reconocer las leyes que rigen su entorno.
Es muy importante que los padres ayuden a su hijo en los juegos. Si aprende a jugar correctamente, su desarrollo será completo.
- Aprende a realizar movimientos correctos.
- Aprende a utilizar sus sentidos.
- Aprende a reconocer muchos objetos y materiales.
- Se pone en contacto con otras personas.
- Adquiere independencia.
- Si el niño no jugara, quedaría muy retrasado con respecto al desarrollo de los demás niños de su edad. Es por eso que el juego es una preparación importante para asistir a la escuela.
Los padres ppueden utilizar muchas juegos para estimular al niño a desarrollarse y así contribuyen a superar o prevenir cualquier retraso que pueda haberse producido.
Más importante aún es la participación de los padres en los juegos de oficios. Así el niño puede repetir muchas actividades que haya observado previamente con ayuda de ellos, por ejemplo, las del vendedor, del médico, del conductor, etc. Lo mismo se aplica en el caso de los juegos de construcciones. Una finalidad importante del juego es ayudar al niño a conocer mejor su entorno. Por eso, deben incluirse en él tantos objetos como sea posible. No siempre se necesitan juguetes; los utensilios de cocina son populares también. Pero, al comprar juguetes, hay que tener en cuenta que se los pueda limpiar con facilidad, que no sean difíciles de coger y que tengan colores vivos. En los comercios se pueden encontrar muchos preparados para niños pequeños.
Al emplear juguetes, el niño adquiere conceptos acerca de diversas formas, cantidades y tamaños. Por lo tanto, conviene elegir los que se presten a establecer comparaciones con el mundo real.
Es importante que el niño no juegue siempre solo o únicamente con adultos. Si no tiene hermanos, hay que tratar de encontrarle otros compañeros de juego. El niño necesita ir al parque o al jardín de infancia para establecer relaciones con otros chicos. Algunos de los juegos que desarrollan el lenguaje y los movimientos sólo pueden ponerse en práctica en grupos más grandes, tales como los que incluyen canciones, los de pelota, etc.
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